California

Alertan sobre fraude migratorio telefónico contra adultos mayores

Amenazan con cancelar trámites o argumentan que algún familiar está en problemas

Agencias
sábado, 08 junio 2019 | 14:06
Agencias

Los Ángeles – Francisco Panameño, un inmigrante de El Salvador de 65 años de edad, fue víctima de una estafa migratoria por teléfono que le costó 600 dólares y una tremenda aflicción, publicó La Opinión.

“Pasó de repente. Me llamaron como a las 11 de la mañana y para las tres de la tarde, yo ya había comprado dos tarjetas prepagadas de 300 dólares cada una y les había dado los números a los estafadores para que cobraran el dinero”, recuerda Francisco.

Este vecino del barrio de Highland Park en Los Ángeles está seguro que la estafa estuvo asociada con una venta de un curso de inglés que trataron de hacerle por teléfono meses atrás.

“Me llamaron a mi celular para venderme un curso de inglés por 600 dólares. Supuestamente rebajado porque su precio real era de 3 mil dólares, pero como estaba financiado por el estado salía más barato”, dice.

A Francisco le hicieron el cuento de que el estado y el gobierno de Estados Unidos tenían mucho interés en que los inmigrantes aprendieran inglés y por eso estaban subsidiando los dichosos cursos. “Yo colgué el teléfono diciéndoles, que cuando recibiera el curso, les pagaría”, dice.

Tiempo después volvió a recibir una llamada telefónica de parte de un supuesto oficial de migración. “Me dijo que yo tenía esa deuda por el curso de inglés, y si no quería que mi proceso de migración se retrasara, tenía que pagar ya”, dice.

Fue en ese momento que Francisco entró en pánico. Su madre de más de 80 años había solicitado su residencia. “Los estafadores sabían todo de mi, o al menos eso creí. Dijeron que yo era salvadoreño y conocían dónde vivía en Estados Unidos y en El Salvador”, dice.

Los profesionales de la estafa acordaron que le darían unas tres horas para juntar el dinero.  “Le comenté a algunos familiares y todos me decían que era una estafa, pero no sabía cómo parar. Mi mamá me dijo que pagara. No fuera hacer que de verdad mi caso de migración se atrasara”.

Cuando se dirigió a una cadena de farmacias a comprar las tarjetas de prepago para pagarle a los estafadores, le pidió ayuda a un agente de seguridad del negocio.

“Él me dijo que era fraude, que no mandara nada, que él me iba a ayudar. Cuando los estafadores me llamaron de nuevo por teléfono, se los pasé al agente de seguridad de la farmacia, pese a que me habían dicho que querían que estuviera solo”, comenta.

Francisco narra que el agente de seguridad se les puso muy duro, hablándoles en voz alta. Pero de un momento a otro, bajó la presión y el tono del habla. Me pasó el teléfono y me dijo, mejor págales”, dice. 

Días más tarde, Francisco fue a ver a Miguel Velázquez del St. Barnabas Senior Services y le contó la experiencia. El trabajador del centro para adultos mayores le confirmó lo que nunca hubiera querido saber, había sido víctima de una estafa.

“Jamás me enviaron un curso de inglés como me aseguraron los estafadores. Yo creo que son parte del mismo grupo, los supuestos oficiales de migración y ellos”, dice.

Desde entonces, Francisco comenta que ya no contesta en su teléfono celular, llamadas de números que no le son familiares.

Miguel del Centro de Servicios para Adultos Mayores St. Barnabas, dice que son muchos los tipos de abusos a los que están expuestos los adultos mayores debido a su vulnerabilidad y a que son muy dóciles.

El abuso puede ser físico, emocional, económico y hasta por conexión romántica.

“Los que más abusan son los hijos, seguido por los cuidadores. Hace poco tuvimos un caso de una cuidadora que se compró un carro utilizando la información personal de la anciana que cuidaba. También fue y se endeudó en una conocida tienda ”, dice. “La cuidadora murió inesperadamente y cuando le empezaron a cobrar a la anciana, se dieron cuenta que había robado su información personal para sacar préstamos. Por fortuna, pudimos ayudarla a deslindarse legalmente de toda responsabilidad”, señala Miguel.

Pero no solo la familia y los cuidadores abusan de los abuelos sino también estafadores profesiones.

“Tenemos las estafas por teléfono de migración. Les dicen, ‘si no me das el dinero que te pedimos, te vamos a mandar arrestar ahorita’. Saben que el tema de migración es un asunto muy sentido para la comunidad latina. Otros estafadores se hacen pasar por funcionarios del Seguro Social y los amenazan con que van a perder sus beneficios, si no les dan el dinero que solicitan”, expone.

“También están los fraudes de frontera en los que llaman a los ancianos pidiéndoles dinero a cambio de liberar a un familiar que viene para Estados Unidos”, dice.

Ahora mismo, revela Miguel de San Barnabas que se está dando mucho la estafa por romance. “Los adultos mayores han aprendido a usar el Internet y están buscando pareja en Facebook y otros sitios de conexión amorosa. El tramposo enamora a los adultos mayores, les dice que los quiere ir a ver y está ansioso por conocerlos, pero necesita que le envíen dinero porque se les presentó un imprevisto como la pérdida de empleo. El adulto mayor les manda dinero a su cuenta, por money order o tarjetas prepagadas”, explica.

La fiscalía del condado de Los Ángeles alertó hace unos meses a los ancianos con la estafa de romance en la red.

“Este tipo de ladrones frecuentemente tientan a sus víctimas creando un perfil falso en páginas de internet para concertar citas. Una vez que se ha desarrollado una relación y se han ganado la confianza de la víctima, le piden dinero para una deuda inesperada, cirugía o tratamiento médico de emergencia o viaje inesperado”, alertaron.

Para evitar ser víctima de estafa por romance, aconsejan nunca dar su número de seguro social e información de la cuenta de banco, y nunca enviar dinero a alguien que ha conocido en la red.

Miguel de St. Barnabas, dice que el mejor consejo que le pueden dar a los adultos mayores es que nunca den información personal  por teléfono o en la calle a desconocidos. “Siempre piensen que puede ser una estafa, y llamen o vayan a una agencia para adultos mayores sin fines de lucro. No anden enseñando papeles personales ni entregando fotocopias de estos documentos”, remarca.