¿Por qué hay protestas en Puerto Rico?

Los inconformes quieren librarse del gobernador Ricardo Rosselló y de la junta de supervisión que creó el congreso estadounidense, sin la participación del electorado, para administrar las finanzas del gobierno de la isla

The New York Times
martes, 23 julio 2019 | 12:54
AP

Nueva York – La capital de Puerto Rico, San Juan, se ha convertido en el escenario de múltiples protestas. Una creciente cantidad de manifestantes han marchado por las calles y se han reunido en La Fortaleza, la residencia oficial del gobernador Ricardo Rosselló, donde escuadrones de policías, con equipo antimotines, han usado gases lacrimógenos, aerosoles de gas pimienta y balas de hule contra las multitudes.

Aquí ofrecemos algunas respuestas sobre el descontento expresado por las masas de manifestantes puertorriqueños y sus causas.

¿Qué fue lo que desató las protestas?

La chispa se encendió el sábado 13 de julio con la publicación de cientos de páginas de mensajes de chat, vulgares y a menudo soeces, entre Rosselló y once hombres de su círculo cercano. Además de resultar ofensivos, los chats revelaron la cercana relación entre Rosselló y exintegrantes de su personal que ahora representan intereses especiales. Indignados, los puertorriqueños salieron a las calles y  han protestado todos los días desde entonces.

¿Qué es lo que hay detrás de las manifestaciones?

Las protestas no solo se deben a la filtración de los mensajes, sino que existen otras causas. Responden a un rechazo hacia las décadas de malos manejos por parte de líderes que siempre han parecido beneficiarse, mientras los puertorriqueños siguen sufriendo. Los agravios se han acumulado durante los doce años que lleva la recesión económica, una crisis de deuda que ha causado despidos y recortes en los servicios públicos y la respuesta fallida ante el huracán María.

Los mensajes de chat y los arrestos de seis personas vinculadas al gobierno de Rosselló a principios de este mes fueron la gota que derramó el vaso para muchos puertorriqueños, que dijeron que no podían seguir tolerando la burla, la vulgaridad y la corrupción, real o percibida, de los líderes que deberían estar luchando por ellos en Washington y San Juan.

¿Cuáles son las exigencias de los manifestantes?

Quieren librarse de Rosselló y de la junta de supervisión que creó el congreso estadounidense, sin la participación del electorado, para administrar las finanzas del gobierno de la isla, que les debe a sus acreedores más de lo que puede pagar. Mientras Puerto Rico batalla para resolver su crisis de la deuda, las autoridades han implementado una serie de medidas impopulares como el despido de miles de trabajadores gubernamentales, además se han producido cortes en los servicios, han aumentado los costos de la matrícula y muchas escuelas han cerrado.

Aunque, en algunas ocasiones, Rosselló ha intentado imponerse a la junta, muchos puertorriqueños lo relacionan con ese organismo en medio de su frustración y furia. Una consigna recurrente entre los manifestantes es: “Ricky, renuncia y llévate a la junta”.

¿El gobernador renunciará?

Rosselló, cuyo mandato termina en 2020, dijo el jueves 18 de julio que no tenía intenciones de renunciar. Pero ya hay muchas negociaciones en torno a una transición en San Juan y algunos políticos han hablado de un juicio político contra Rosselló. Los líderes legislativos le han pedido a un panel de juristas que emitan recomendaciones sobre la posibilidad de formular cargos para un juicio político.

Un problema es que Puerto Rico no tiene vicegobernador para suceder a Rosselló. El secretario de Estado es quien puede asumir las funciones del gobernador, pero actualmente ese cargo está vacante y quien tiene el poder de nombrarlo es Rosselló, aunque su nominado deberá ser aprobado por la legislatura de la isla. Los líderes del Partido Nuevo Progresista, el partido en el poder, se han apresurado a encontrar un candidato.

Si no hay secretario de Estado, podría ser designada la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez Garced, pero existen poderosos líderes legislativos de su partido que no parecen interesados en que eso suceda.