Zona Libre inexistente

Los fronterizos seguimos esperando que el presidente López Obrador cumpla su promesa de instaurar una Zona Libre...

Francisco Ortiz Bello
Analista
domingo, 19 mayo 2019 | 06:00

Los fronterizos seguimos esperando que el presidente López Obrador cumpla su promesa de instaurar una Zona Libre o Franca en esta región fronteriza del norte del país. A la fecha, luego de seis meses de haber tomado las riendas del país, no la ha cumplido. Sigue siendo uno de sus grandes pendientes.

A pesar de que cuando vino a Ciudad Juárez el 5 de enero de este año a presentar su Decreto de Estímulos Fiscales para la Región Fronteriza Norte en el “backwall” del fastuoso escenario se podía leer en grandes letras blancas sobre un fondo guinda institucional “Inicio del Programa de la Zona Libre de la Región Fronteriza Norte”, la realidad es que ni ha empezado tal programa, ni hay en el horizonte de perspectivas nada que se le parezca siquiera un poco.

Ese día, luego de hacer un pormenorizado recuento histórico sobre el apoyo que brindó esta ciudad al entonces presidente Benito Juárez, ante sus peripecias por la intervención francesa, López Obrador también recordó a detalle la historia comercial de la frontera. Cito textual parte de su discurso de ese día:

“Y, también, hablando de historia y de los antecedentes de esta ciudad, cuando se convierte en ciudad lo que ahora es Ciudad Juárez, es a raíz de un auge que se produce después de que nos quitan la mitad de nuestro territorio, después de ese gran zarpazo, porque un gobernador de Tamaulipas, ayer lo recordaba, Ramón Guerra, en medio de la desolación, de la tristeza, después de la guerra de 1848, cuando se define la nueva frontera con Estados Unidos, ya no el Río Nueces, sino el Río Bravo, había tanta pobreza y necesidad que este gobernador decide crear una Zona Libre, una Zona Franca en toda la frontera y ahí comienza el trato especial a la frontera norte”. 

“Después ese presidente de la República, un tamaulipeco, Manuel González, compadre de Porfirio Díaz y le da continuidad a ese proyecto. Porfirio Díaz también le da el trato especial a la frontera”. 

“Con la Revolución se mantienen los estímulos a la frontera hasta que llega la llamada política neoliberal, no voy a mencionar qué Gobierno era el que toma la decisión de terminar con los estímulos fiscales a la frontera, ahí se los dejo de tarea, ya no puedo hablar como lo hacía anteriormente, me tengo que autolimitar”.

“Ahora pasa el tiempo, luego de más de tres décadas de abandono en la frontera, se decide impulsar este proyecto que, como aquí lo mencionó la secretaria de Economía, Graciela Márquez, es parte de un plan de desarrollo nacional”.

“No es una ocurrencia. Aun teniendo los antecedentes históricos a que hice mención, se trata de un plan nacional, se trata de desarrollar a nuestro querido México de sur a norte, ir creando cortinas de sur a norte, cortinas de desarrollo, empezar en el sureste, que es una región muy abandonada”, fin de la cita.

Lo cierto es que, pese a la referencia histórica, perfectamente bien documentada, el presidente López Obrador no le ha cumplido a la frontera norte de México. Ni hay Zona Libre o Franca, ni se vislumbra nada parecido en el horizonte, y el tibio Decreto de Estímulos Fiscales tampoco termina de operar adecuadamente.

Ya en otras colaboraciones lo hemos mencionado. En un artículo publicado en estas mismas páginas el 13 de enero del presente año, escribí: “El estudio denominado ‘Zonas francas, antecedentes y ventajas’, elaborado por Adrián Ignacio Rodríguez Almeida, Profesor de tiempo completo, adscrito al Departamento de Ciencias Jurídicas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez en su introducción señala que, el Convenio de Kyoto Revisado define a las zonas francas como ‘... una parte del territorio de una Parte Contratante en el que las mercancías ahí introducidas se consideran generalmente como si no estuvieran dentro del territorio aduanero, en lo que respecta a los derechos a la importación’.

“Y abunda ‘... es un espacio del territorio nacional de un Estado, donde la legislación aduanera no es plenamente aplicable o se establece un tratamiento aduanero diferencial, es decir, donde las mercaderías de origen extranjero pueden ingresar y permanecer, transformándose o no en otros bienes, sin estar sujetas al régimen tributario normal de ese Estado. Tanto la introducción como la salida de mercadería en la Zona Franca se considerarán como importación y exportación, respectivamente. La permanencia de las mismas puede ser indefinida, pues no existe plazo para su extracción o retiro.’

“Este documento es abundante en información relacionada a las zonas libres o francas en el mundo, pero para efectos del presente artículo nos quedaremos solo con la definición, que es lo que nos interesa precisar, para comprender mejor el tema y hacer el comparativo adecuado con el plan presidencial”.

Hay muchos textos altamente especializados y calificados que coinciden en definir las zonas libres en el mundo, como territorios fronterizos en los que se eliminan trámites, aranceles y derechos aduaneros para privilegiar el libre comercio. Esa definición es muy clara. Como claro es que en la región fronteriza norte de nuestro país eso no ha ocurrido. No tenemos una Zona Libre o Franca a pesar de que fue una de las principales promesas de campaña del actual primer mandatario.

No obstante lo anterior, las medidas implementadas en la zona norte (aumento del 100 por ciento al salario mínimo, reducción de IVA e ISR), parecían estar enfocadas a propiciar un despunte económico en la región, sin embargo, ya en los hechos, resultaron totalmente insuficientes y poco viables a la hora de implementarse. 

Desde el principio lo señalé, de acuerdo con opiniones de expertos en contabilidad e impuestos, asociaciones y colegios de contadores en Ciudad Juárez, los estímulos fiscales considerados en el decreto presidencial eran totalmente inoperantes y poco favorecedores para las empresas, debido a una gran cantidad de candados que contenían, pero sobre todo porque muchos de esos requisitos o trabas escapan al control del contribuyente, de la empresa.

Hoy por hoy, a cinco meses de emitido el decreto de estímulos fiscales, se sabe que solamente poco más de 500 empresas de un padrón general de más de 8 mil, registradas ante el SAT, han solicitado adherirse al programa de estímulos fiscales, sólo en lo referente al IVA, lo que ha generado un gran desorden e incertidumbre entre la población porque sólo unas cuantas están reteniendo el ocho por ciento de ese impuesto. Las demás, la gran mayoría, siguen reteniendo el 16 por ciento. En el caso del ISR las cifras son todavía más desalentadoras, porque en la realidad no causa ningún impacto positivo en la contabilidad y las finanzas del contribuyente.

Sin embargo, el día de su visita a esta ciudad el 5 de enero, y luego de hacer una explicación abundante en detalles sobre las razones del fracaso de la reforma energética, el presidente López Obrador ponderó los beneficios de su decreto de estímulos fiscales en relación con el aumento al salario mínimo y la baja de los combustibles, dijo: “… no vamos a tener desequilibrios, no hace falta ser doctor en Economía, con todo respeto a los economistas, para saber que no va a afectar en nada, porque al bajar los impuestos el empresario puede tener posibilidad de pagar mejor a los trabajadores”.

Lo cierto es que no hay tal reducción de impuestos, no al menos como lo planteó en su discurso el presidente, y sí hay una carga tributaria extra para las empresas por el incremento al salario mínimo, lo que las pone en condiciones desfavorables y de desventaja en relación con el resto del país.

No obstante lo anterior, el Gobierno federal no tiene empacho en referirse al programa de estímulos fiscales como la implementación de una Zona Libre o Franca, lo cual es una gran mentira, pero a fuerza de repetirlo y repetirlo, una y otra vez, ha generado la percepción de que así es. En el centro y sur del país de verdad creen que hay una Zona Libre en la frontera norte y eso es completamente falso.

El presidente López Obrador ha dado sobradas muestras de su estilo autoritario e impositivo para gobernar, eso no debe extrañarnos, lo que sí es de sorprender es que los empresarios de la zona norte, principales afectados, así como la comunidad fronteriza, en su conjunto, no tengan el valor de alzar la voz y exigir que se cumpla la promesa de campaña del presidente, o al menos que no se siga mintiendo en ese sentido.

En la región fronteriza norte no hay Zona Libre ni nada que se le parezca, hay que decirlo tal cual y sin ambages, por mucho que les moleste a los funcionarios de la Cuarta Transformación. Ojalá hubiera más voces que lo replicaran.