Símbolo fronterizo

Si existe un símbolo hecho por el hombre de la fronterización de Ciudad Juárez ése es el edificio de la Exaduana

Cecilia Ester Castañeda
Escritora
jueves, 07 febrero 2019 | 06:00

Si existe un símbolo hecho por el hombre de la fronterización de Ciudad Juárez ése es el edificio de la Exaduana. Ninguno como él ha acompañado casi intacto a nuestra localidad a través de esa vorágine que ha sido la modernización de la antigua Villa Paso del Norte. Su historia, con todo y sus períodos de esplendor, abandono y renacimiento, refleja parte de la nuestra.

El céntrico inmueble color ladrillo se hallaba en construcción cuando oficialmente nació Ciudad Juárez por decreto, en 1888. Al momento de inaugurarse como aduana en 1889 la obra del arquitecto George E. King y el ingeniero Manuel Garfias, la región binacional ya se había puesto al día conectándose con el resto del mundo por medios entonces novedosos: el telégrafo y, sobre todo, el ferrocarril. Era el comienzo de una nueva era.

Para Paso del Norte la década de 1880 representó la llegada del tren. Por el lado americano, 1881 trajo tres líneas desde tres direcciones distintas. El Ferrocarril Central Mexicano conectó a la capital del país con la frontera en 1884. Situada precisamente en la junta de antiguas rutas indígenas, dice el historiador Óscar Martínez, la región se convirtió en un conjunto de importantes centros de comercio al unirse a la naciente red transcontinental de transporte.

Y en Ciudad Juárez uno de los ejes de ese comercio era la Nueva Aduana. Habría que imaginar al edificio descrito en la página del INAH como “con estilo arquitectónico híbrido y un toque afrancesado del siglo XIX” en medio de las sencillas construcciones de adobe locales de esa época. A los amplios patios de la Aduana Fronteriza, según fotografías situados al oriente del edificio, entraban los vagones del tren.

Es fácil suponer a las instalaciones constituyendo el centro de la actividad local, como un espectáculo con productos enviados desde otros lugares a habitantes que descubrían un nuevo mundo. Para los pobladores recién llegados atraídos por el crecimiento económico que representó la expansión del ferrocarril las operaciones aduanales debieron de haber resultado asombrosas.  

Sin embargo el momento culminante de la joya arquitectónica fue político. Con su estratégica ubicación a mitad de la frontera entre Estados Unidos y México, Ciudad Juárez y El Paso fueron elegidos como sede del primer encuentro entre mandatarios de ambos países. El 16 de octubre de 1909 los presidentes Porfirio Díaz y William Taft se reunieron en una Aduana Fronteriza remodelada especialmente para la ocasión, de acuerdo con datos del INAH. Se trató de la primera vez que el jefe del Ejecutivo del vecino país visitaba nuestra ciudad —de hecho, desde entonces sólo ha venido otro presidente de Estados Unidos en funciones: Lyndon Johnson estuvo aquí para la entrega física de El Chamizal—.

Luego vendría la Revolución. Fue en la Aduana Fronteriza donde Madero firmó el tratado de paz después de la Toma de Ciudad Juárez en 1911. Según el INAH, dos años más tarde el edificio haría las veces de cuartel de Villa y en 1914 de sede provisional del gobierno de Carranza. En esas oficinas trabajarían posteriormente Pedro Meneses Hoyos, después fundador de XEJ, y Rafael Valdés, el padre de Tin Tan.

Pero el comercio binacional se multiplicó y la Aduana cambió su sede, opacando los edificios construidos en los patios de la antigua dependencia el esplendor del inmueble que por décadas permaneció abandonado. Por fin, en 1990 reabrió sus puertas como Museo Histórico de la Exaduana y en el 2011 fue reinaugurado bajo el nombre de Museo de la Revolución en la Frontera.

Ahora que a 130 años de construido ese edificio se ha transformado en nuestro museo más emblemático, conviene escuchar su mensaje. Hoy, ante las amenazas de cierre de la frontera, tengamos en cuenta que nos hemos recuperado en más de una ocasión. 

Hoy, cuando la relación con el vecino país está cambiando por enésima vez, aprovechemos el céntrico recinto para reflexionar sobre nuestra identidad. 

Hace 110 años en esta frontera sostuvieron una reunión de buena voluntad dos mandatarios. La semana pasada, los rotarios organizaron aquí su Encuentro Internacional por la Paz y la Comprensión Mundial. El presidente Trump vendrá el lunes a El Paso y están por cumplirse tres años de la visita papal.

Como la Exaduana, Ciudad Juárez sigue siendo relevante.