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Opinión

Más lagarto que peje

La renuncia de Clara Torres Armendáriz retrata el tamaño de la crisis que generó la reducción del 50 por ciento del presupuesto de este año

Manuel Narváez
Analista
lunes, 18 febrero 2019 | 06:00

La renuncia de Clara Torres Armendáriz, al Programa de Estancias Infantiles de la Secretaría de Bienestar, nombramiento que aún no era oficial, retrata el tamaño de la crisis que generó la reducción del 50 por ciento del presupuesto de este año en esa área, que atendía a más de 313 mil niños de cuatro años de edad, cuyos padres trabajan.

La expanista, con amplia experiencia en el sector afectado por el recorte del Gobierno de México, destaca el valor de la honestidad por su congruencia para separarse de un importante cargo federal.

Con mucha antelación al arranque de los comicios del año pasado que llevaron a la Presidencia a Andrés Manuel, Clara Torres se pronunció a favor del proyecto de nación del tabasqueño. En reciprocidad y dada la influencia de la destacada juarense en un importante sector de la sociedad de esta frontera, el ahora presidente reconoció la trayectoria de la exfuncionaria y el confió la responsabilidad de las estancias infantiles, cargo que hasta el viernes ocupó.

No es el primer caso de una expanista que se separa del primer círculo de López Obrador. Tatiana Clouthier, subcoordinadora de Morena en la Cámara de Diputados, declinó la invitación de incorporarse a una subsecretaría en Gobernación, hoy a cargo de Olga Sánchez Cordero. Prefirió tomar protesta al cargo de diputada federal.

Una cosa es sumarse con convicción por un cambio verdadero en México, dejando de lado los colores partidistas y otra cosa es que quieran aprovecharse de la buena fe y la generosidad de sumar voluntades, para maquillar hipocresías y esconder el doble discurso. 

Me parece que la decepción de quienes se han separado del movimiento de AMLO y de los que optaron por no incorporarse a la estructura del poder público, es una alerta por algunas decisiones erróneas e infundadas que el presidente ha tomado. Esto alimenta la percepción de que vamos camino a un centralismo asfixiante y peligroso.

No sólo es la renuncia de Clara Torres que abandera el descontento contra la medida de reducir a la mitad el presupuesto para el programa comentado, sino la postura maniquea de López Obrador al argumentar que el programa operaba en la corrupción. El pretexto perfecto para acaparar esos recursos públicos y repartirlos entre abuelos.

La otra decisión del gobierno lopezobradorista que afecta directamente a la entidad y a esta frontera es el recorte al Fondo para el Fortalecimiento del Desempeño en Materia de Seguridad Pública (Fortaseg). Juárez y la entidad son de las más afectadas a nivel nacional por la escalada de inseguridad, sin embargo, eso no le importa al Gobierno federal ya que redujo 51 millones de pesos de ese fondo.

Si pensaron que el posible cierre de estancias infantiles que afectará a miles de madres trabajadoras y dejará sin empleo a otras decenas, era una mentada de madre, y que la reducción al fondo de seguridad es una patada de mula en los déstos para Chihuahua, ya me imagino lo que pensarán de lo que dijo el supradelegado federal, Juan Carlos Loera, sobre estos recortes.

“La violencia no se va a detener con más municiones, chalecos antibalas, cascos y patrullas… el verdadero ataque a la violencia se atiende con programas para jóvenes, mejorar el sistema de salud, la cultura y el deporte”, dijo a un portal local. 

Al empresario juarense que funge como delegado plenipotenciario de Andrés Manuel, en esta entidad, el recorte al fondo de seguridad se justifica metiendo ese dinero público directamente a los bolsillos de un sector de la población, entonces ¿para qué diablos quieren una Guardia Nacional militarizada?

Este discurso de la izquierda hipócrita ha resultado ser un rotundo fracaso, no por el apoyo que pudiese atenuar las difíciles condiciones de vida de grupos vulnerables, sino por el carácter paternalista y partidista que se le da. El mejor ejemplo de estas prácticas se encuentra en la convulsionada Venezuela. Es una copia fiel lo que se pretende hacer en nuestro país.

Con la lógica del presidente y las cajas de resonancia que operan en los estados, los 500 mil millones de pesos que van a repartir este año en programas asistencialistas piensan disuadir a la juventud de enrolarse en grupos delincuencias, llevar a los adultos mayores a vivir el retiro soñado, dejar contentos a miles de abuelos con los mil 600 pesos bimensuales que recibirán por cuidar a sus nietos y graduar a cientos de miles de universitarios en los próximos cinco años, que ostentarán un título universitario, aunque las oportunidades de empleos sean escasas, pero que al cumplir 68 años de edad podrán cobrar una pensión de 2 mil 500 pesos bimensuales.

La verdad, veo mucho circo mediático. La quema matutina de refritos no le abona a la justicia, ni los dichosos ahorros por el combate a la corrupción van a destinarse para detonar la economía. Ya me preocupa que el pozol se haga agrio de tanta exposición al farol y el guineo se eche a perder por pasarse de Maduro.