OPINIÓN

Los chairos sacan el cobre con su partido

Si no dan para el chivo en casa nada puede esperar la sociedad de esas puertas privadas hacia afuera

LA COLUMNA
de El Diario
sábado, 11 mayo 2019 | 06:00

• Los chairos sacan el cobre con su partido


• Su as bajo la manga es la detención de Duarte


• Las medicinas apócrifas y la muerte


• Ahora don Carlos disfruta la dulce venganza


Si no dan para el chivo en casa nada puede esperar la sociedad de esas puertas privadas hacia afuera.

Podemos decir en lenguaje chairo que desde septiembre-octubre del año pasado empezaron a comer con mantequita cientos, miles de izquierdistas, de otros sellos ideológicos y hasta sin ideología que obtuvieron bajo las siglas de Morena regidurías, diputaciones locales, federales, alcaldías y senadurías.

Todos en el momento que se inscribieron como candidatos de Morena, y una vez tomada la protesta de rigor en los cargos públicos, comprometieron el 10 por ciento de su salario para sostener las actividades de ese partido. Fueron dispuestas las cuentas bancarias respectivas para depositar ahí religiosamente cada mes las cuotas.

Para el caso específico de Chihuahua tenemos que solamente una diputada federal ha cumplido con esa responsabilidad y obligación: Leticia Ochoa. De ahí en fuera el resto se ha hecho que la Virgen le habla. Andan haciéndose loquitos y loquitas.

Vamos echando cuentas solamente de aquellos que ganan un promedio de 100 mil pesos mensuales con todo y arrimadijos, los diputados locales, los federales, la senadora y el senador. Son aproximadamente 15 que debieran estar redituando 150 mil pesos mes por mes a su partido en el estado.

Pero tenemos un montón de regidores y síndicos por los 67 municipios del estado; también hay alcaldes. Todos con cifras salariales distintas, pero son tantos que fácilmente pueden acumular otros 150 mil, sin mencionar a los funcionarios federales bajo las órdenes de Juan Carlos Loera, que están comprometidos en la misma obligación y no han entregado un peso partido por la mitad, incluido el propio superdelegado.

Los que sufren las de Caín son los administradores de Morena con el profe Martín Chaparro a la cabeza, quien hay meses que apenas alcanza para pagar rentas, servicios y salarios del personal que labora en las oficinas estatales y municipales.

Desde luego prepara el coscorrón, la amonestación a la senadora Bertha Caraveo, al senador Cruz Pérez Cuéllar, al diputado Miguel Colunga; a los otros diputados locales, a los federales, a los alcaldes...a todos.

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A menos que se cargue un as bajo la manga pero insistimos que no es para nada una bocanada de aire la sentencia de culpabilidad que un tribunal del fuero común dictó el lunes contra Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, “La Coneja”, único pez gordo del PRI que mantiene Javier Corral bajo proceso penal, que no preso.

Esa decisión de los jueces bajo su dominio inyectó al gobernador optimismo para apersonarse ayer en la Ciudad de México y presentar una denuncia ante la Fiscalía General de la República contra Alberto Elías Beltrán, exjefe de esa misma dependencia, por presuntamente dejar escapar a Gutiérrez en un expediente distinto al que este pez gordo mantiene procesado en la ciudad de Chihuahua.

Gutiérrez está declarado culpable de corrupción por 1.7 millones de pesos que incluso ya están “resarcidos al erario”, pero escapó a otra denuncia por 240 millones manejados durante el duartismo entre la Secretaría de Educación y el PRI nacional. Estos son los que busca revivir el gobernador.

En su fuero interno cree Javier Corral que este asunto ha oxigenado su imagen ante los chihuahuenses, ante la clase política nacional y ante los mexicanos que han conocido sus proclamas a grandes decibeles contra el duartismo y contra el expresidente Enrique Peña Nieto.

Ya veremos lo que digan las encuestas de mayo. Mientras fuera del ánimo penal antiduartista no haya resultados en rubros como la obra pública, la seguridad, la economía, salud, educación... no creemos francamente en una mejoría del gobernador.

Por eso los esfuerzos están concentrados en mantener viva, caliente y polémica “la Operación Justicia para Chihuahua” con casos como los de esta semana y empujando acciones y esperanzas para detener al exgobernador César Duarte.

Esa es parte del objetivo principal. Es el campanazo buscado por Corral para curar todas sus dolencias de un solo golpe. A quien quiere y siente que lo tiene cerca de sus manos es a Duarte Jáquez.

Desconocemos el fundamento para semejante confianza pero alguna supuesta información tiene el gobernador sobre el paradero de su antecesor y la posibilidad de ser aprehendido, obviamente con el apoyo del régimen de Andrés Manuel López Obrador.

Es ese el as bajo la manga, o puede ser simple arrebato y reacción desesperada ante el golpanazo que le propinaron los resultados desastrosos de la última encuesta realizada por Arias Consultores que lo colocan como el colero más persistente y firme de los 32 gobernadores del país.

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El resurgimiento del tema de los falsos medicamentos contra el cáncer, que se pagaron como si fueran reales durante la administración de César Duarte, parece que sí tiene una explicación más actual.

Fuera del reciclaje de la nota que el gobernador Javier Corral soltó en su canal de televisión, el 28, el asunto tiene su origen en las clases de canto que le han dado al exdirector de Pensiones Civiles del Estado y exsecretario de Educación, Marcelo González Tachiquín, uno de los huéspedes importantes del Cereso.

Marcelo era el titular de PCE en el año 2012, cuando se inició una supuesta investigación por la compra de medicamentos apócrifos, básicamente agua o químicos baratos e inútiles, que se hicieron pasar como potentes y caros fármacos contra el cáncer.

En ese entonces otro huésped actual del penal de Aquiles Serdán, Enrique Antonio Tarín, era administrador del Instituto Chihuahuense de la Salud, que dirigía el todavía suertudote Pedro Hernández, mientras que el secretario de Salud era Sergio Piña Marshall.

Todos aparecen en la canción de Marcelo y no son meras suposiciones.

En la trama se involucra además a Sergio Martínez Garza, quien fue designado director de PCE cuando González Tachiquín pasó a ser secretario de Educación, justo el Día de Muertos del año 2014, en una sacudida —chanatazos, le decían— al gabinete que dio Duarte Jáquez. Ahí salió Piña Marshall de Salud y ascendió Hernández Flores.

Aquí es donde está la clave. Marcelo comenzó la investigación, con toda la burocracia de por medio, pero en tiempos de Martínez Garza y hasta el fin de la administración, desapareció la evidencia existente del fraude con las medicinas contra el cáncer.

Por ahí va el nuevo episodio que parecía refrito de una denuncia del año 2017, con la voz de tenor del exdirector de Pensiones.

¿A dónde dirige todo esto? No sólo a los 5 duartistas que anunció tener en la mira el consejero jurídico estatal Jorge Espinoza. Resulta que en Estados Unidos el peculado no es algo grave como para una extradición, pero un muerto sí.

Si las quimioterapias falsas o alteradas cobraron una, dos o las 14 vidas que se supone están ligadas a la corrupción y negligencia en la dependencia estatal, habría que cargar un delito diferente al duartismo.

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El alcalde morenista Carlos Tena Nevárez sin duda es el que pone a bailar a todos a su ritmo en el municipio que gobierna, Cuauhtémoc.

Como si la Fiscalía del Estado no tuviera suficientes asesinos, narcos y violadores que perseguir, César Augusto Peniche y el fiscal de la Zona Occidente, Jesús Carrasco, han tomado de carrito a Tena con acusaciones que van desde lo ridículo a lo perverso, sin darse cuenta del favor que le hacen.

Ahora está procesado por emitir engomados para tratar de proteger a los dueños de los carros “chuecos”, pero al presidente municipal le guardan otras 7 carpetas de investigación, que no sólo le quitan tiempo en los juzgados, también lo proyectan a nivel estatal.

De ahí que Tena haya olfateado que buscan inhabilitarlo políticamente. Sí, ha hecho circo, maroma y teatro para que lo persigan y ha logrado que todo se mueva al paso que él dicta; y ahora saca la conclusión obvia que buscan frenar su avance político.

Ante ello la FGE, con órdenes del Palacio de Gobierno, responde con más carpetas de investigación y procesos contra el morenista.

Hasta parece que la idea es victimizarlo para posicionarlo aun más en la opinión pública.

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La venganza es dulce. Más de un año sufrió Carlos González Herrera como subsecretario de Educación los desprecios, altanerías y vilipendios de su exjefe directo, Pablo Cuarón Galindo, y sobre todo de su compañero de jerarquía, el subsecretario lasallista,Miguel Angel Valdés García.

Es caprichosa la vida. No se cansa en ofrecer lecciones al respecto. González Herrera incluso fue sacado de la Secretaría de Educación por nada sutiles presiones de los susodichos. Pablo Cuarón no quiso aguantar más el paquete, renunció y el gobernador le mandó llamar de nuevo a González para ocupar su lugar.

Ayer el flamante nuevo secretario de educación se deshizo de Miguel Angel Valdés e inclusive de otro subsecretario que por algún tiempo le hizo mucha mosca, el panista José Isaac Uribe Alanís. En el fondo es bronca de izquierda contra derecha; y si nos apuran poquito, de izquierda contra la ultraderecha lasallista de Valdés.

Así va la historia hasta hoy en el exótico equipo corralista.