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Opinión

La irrelevancia de la Guardia

En una primera interpretación, apresurar el paso de la GN a la Defensa Nacional pareciera ser, como algunos analistas consideran, el reconocimiento de que su estrategia de seguridad fracasó

Raymundo Riva Palacio
Periodista

jueves, 11 agosto 2022 | 06:00

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Ciudad de México.- La discusión política en torno al anuncio del presidente Andrés Manuel López Obrador que por decreto, leyes orgánicas o reformas constitucionales, adscribirá totalmente a la Guardia Nacional a la Sedena, por ser violatorio a la Constitución y por minar la separación de poderes, deja sin resolver varios puntos, como la motivación, la justificación y el objetivo que persigue.

En una primera interpretación, apresurar el paso de la GN a la Defensa Nacional pareciera ser, como algunos analistas consideran, el reconocimiento de que su estrategia de seguridad fracasó. Esto llevaría a la justificación, subrayada por generales que están preparando los documentos para la docena de reformas constitucionales que quieren, que es importante que ese cuerpo se rija por la mismas normas que el Ejército. La razón es que sólo de esa manera podría pacificarse el país.

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Si se reflexiona seriamente, esto es una mentira. Por un lado, la Guardia Nacional, aunque incorporada a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, ha sido militar desde su creación en 2019. Su integración fue con soldados, su comandancia recayó en el general Luis Rodríguez Bucio, y toda la estructura de mando, está encabezada por oficiales. El general Rodríguez Bucio nunca le rindió cuentas al entonces secretario Alfonso Durazo o a la actual secretaria, Rosa Icela Rodríguez, sino al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. La Marina, que originalmente incorporaría elementos a ese cuerpo, está alejada de la Guardia Nacional para efectos prácticos y operativos.

Pero lo más importante, que tiene que ver con los objetivos, son los resultados alcanzados y los que, dentro de la Defensa Nacional, tendrían que cumplirse. Si se analiza con categorías de análisis convencionales, la GN ha sido un fracaso. Con 121 elementos desplegados territorialmente, su rendimiento frente a la reducción de la inseguridad y la violencia, ha sido un desastre en comparación con la Policía Federal.

Durante los tres primeros años del sexenio de Felipe Calderón, los homicidios dolosos totalizaron ocho mil 867 (2007), 14 mil 6 (2008), y 19 mil 903 (2009), y en el mismo período de Peña Nieto, 23 mil 63 (2013), 20 mil 10 (2014), y 20 mil 762. En la primera mitad del sexenio de López Obrador, los números fueron 36 mil 661 (2019), 38 mil 773 (2019), y 36 mil 773 (2020). Con mucho mayor fuerza desplegada en el país, en los primeros 45 meses de del gobierno de López Obrador se registraron 130 mil 373 homicidios dolosos, contra 60 mil 319 en el de Calderón, y 81 mil 299 en el de Peña Nieto, según la consultora TReasearch, que lleva un recuento diario de ese tipo de delito.

Este resultado a mitad del sexenio, sería una justificación impecable para que el presidente López Obrador considerara urgente su incorporación a la Sedena, bajo su premisa de que sólo los militares pueden enfrentar a la delincuencia. No lo es, sin embargo, porque todo este movimiento que quiere hacer no tiene que ver con resultados en materia de seguridad pública, sino con ulteriores motivaciones, probablemente, porque es su esencia, políticas. 

Es más su capricho para alcanzar un buen lugar en la Historia, que el deseo de acabar con la violencia y lograr la pacificación prometida. Violar la Constitución para lograrlo, es una trampa para la oposición y sus críticos. 

La Guardia Nacional podrá mudarse cuantas veces quiera de adscripción, pero si se mantiene la misma instrucción presidencial, la incidencia delictiva se mantendrá en máximos históricos hasta que termine el sexenio, por una decisión de López Obrador, no, si se analizaran los datos sin ese contexto, por un fracaso rotundo de ese cuerpo paramilitar.

El problema de fondo para mejorar la seguridad y reducir la violencia no es una Guardia Nacional bajo el mando del secretario de la Defensa, sino la terquedad presidencial que, pese los malos resultados, continuará por el mismo camino.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa

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