Fue una humillante derrota

De acuerdo a cifras publicadas por Milenio citando fuentes de la Secretaría de Gobernación, permanecen en el país...

Javier Cuéllar
Abogado
miércoles, 12 junio 2019 | 06:00

De acuerdo a cifras publicadas por Milenio citando fuentes de la Secretaría de Gobernación, permanecen en el país la suma de 144 mil migrantes, de los cuales 14 mil de ellos se encuentran en Ciudad Juárez, lo cual nos ha ocasionado múltiples problemas por su sostenimiento y esto se debe a la imprudencia del Gobierno federal debido a que no ha querido aplicar nuestras leyes de migración y se ha convertido en parte del problema por su solapamiento a este problema poblacional pues para nadie es un secreto que el Gobierno federal se ha convertido en el mayor ‘pollero’ de la historia.

Esta conducta indebida nos trajo el enojo del presidente Donald Trump que enderezó duras políticas económicas contra nuestro país, comenzando por el tortuguismo intencional en el cruce de los camiones de carga hacia su país y terminando con la amenaza de imponer aranceles progresivos del cinco al 25 por ciento a todas las mercancías de origen mexicano. Esto último ya no pudo ser soportado por la iniciativa privada que alertó sobre el advenimiento de una gran recesión en México y obligó al Gobierno federal a condescender con las políticas migratorias de retención exigidas por el Gobierno norteamericano.

La semana pasada por fin, el Gobierno federal mexicano acudió a la capital de los Estados Unidos a celebrar un pacto de control de migrantes al gusto del presidente Trump, lo cual significó un triunfo para el Gobierno norteamericano y una derrota humillante para el nuestro por más que el presidente Andrés Manuel López Obrador nos lo quiera presentar como un triunfo de la diplomacia mexicana.

De rodillas o como usted quiera, el Gobierno sedicente soberano de México se vio forzado a recular ante el estadounidense en su política favorecedora de los migrantes que se se vieron agolpados a las puertas del vecino país en busca de un asilo político que nunca llegará, porque sencillamente no alcanzan el estatus de refugiados, son simples aventureros en busca de dólares y eso fue así a pesar de que muchas veces, desde hace tres meses, cierta prensa advirtió al presidente de lo peligroso de su irresponsabilidad. Al final el presidente de México y todo su gabinete y todos sus corifeos fueron humillados por un simple amago arancelario que puso a temblar nuestra economía y derrumbó un poco más el precio de la moneda mexicana ante el dólar.

De nada sirve que AMLO cante como una “victoria” en la ciudad de Tijuana la retractación del Gobierno, fueron humillados de la peor forma que sólo los imprudentes lo merecen así, de rodillas, en cuatro patas o patas para arriba, como usted quiera pero lo que todos vimos fue una flagrante derrota. Victoria para el presidente Donald Trump que ahora podrá ser capitalizada en su campaña por la reelección que ahora se ve más segura que nunca.

Lo que sí sorprende es “la habilidad” que tiene el nuevo Gobierno de presentar como victoria algo que no lo es, pero el amago de los aranceles no ha desaparecido del todo, está condicionado a que el Gobierno pare inmediatamente la migración en forma efectiva y al gusto de Trump y si no lo hace en 15 días tendremos de nueva cuenta ese cuchillo en la garganta amenazando con degollar nuestra economía.

No es la primera vez en que los mexicanos debemos actuar de acuerdo a los dictados de la política y conveniencia del país vecino, lo mismo sucedió con la aprehensión del narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo o con el llamado “Don Neto” o con “El Chapo” Guzmán o la operación del “Plan Mérida” siempre hemos sido los mandaderos de los norteamericanos.

La ventaja de tener a los más ricos del mundo de vecinos es que todo nos compran y que tienen comprometido nuestro desarrollo económico con su potencial, pero no debemos disgustarlos porque las represalias pueden ser terribles y aquí vale más el desarrollo económico del país que el apapachar a unas cuantas caravanas de migrantes que nada bueno nos aportan y que son una carga insoportable para nuestro pueblo y nuestro gobierno. Y más les vale que se porten bien porque la agresión económica no se hará esperar, máxime ahora que quedó al descubierto la fragilidad de nuestra economía como bien lo dijimos hace unas semanas “El que paga los mariachis, pide las canciones” y nosotros solamente somos mariachis.