OPINIÓN

En Fiscalía se imponen muerte y corrupción

Hasta por conveniencia el fiscal general del Estado, César Peniche Espejel, buscó retener a la ahora exjefa de Asuntos Internos, Ericka Jasso

LA COLUMNA
de El Diario
sábado, 12 octubre 2019 | 06:00

• En Fiscalía se imponen muerte y corrupción


• Arrebata Cabada para su causa a dos compadres


• También en las redes aparece entre los peores


• Morena ante el riesgo de un batidero en elección


Hasta por conveniencia el fiscal general del Estado, César Peniche Espejel, buscó retener a la ahora exjefa de Asuntos Internos, Erika Jasso. Ella conoce vida y obra de todos, de todos, en la Fiscalía; en particular de Peniche y del jefe de la Comisión Estatal de Seguridad (CES), Óscar Aparicio Avendaño.

No pudo Peniche hacer más por Jasso debido a que el gobernador Javier Corral Jurado la pasa embotado por las permanentes inyecciones de veneno que recibe de Aparicio y que le impiden admitir el desastre que sufre Chihuahua en materia de seguridad, responsabilidad directa del dúo Óscar-César Augusto.

Jasso mantenía bajo golpes permanentes al corazón del crimen organizado adentro de la Fiscalía. Era de tal riesgo su trabajo que en agosto del 2018 fue ejecutado en esta frontera el jefe de Asuntos Internos acá, Dan Gerardo Fonseca Torres, como primer ejemplo. Fueron agentes estatales los autores intelectuales.

Apenas en abril de este año en Cuauhtémoc fueron sentenciados a casi 30 años de prisión dos mandos de la Comisión Estatal de Seguridad (CES) –amigos también de Aparicio–, Jesús Cortés Jiménez e Israel Córdoba Castro.

Ambos fueron juzgados por la desaparición forzada de dos jóvenes en la región de Cuauhtémoc. Todo el proceso de investigación, aportación de pruebas, etc., lo llevó a cabo la ahora “exfiscal de hierro”.

Así como esos caso suman decenas de indagatorias las llevadas a cabo por Jasso. El más afectado con todo fue Aparicio porque fueron justo sus operadores la mayoría de los involucrados en corrupción, abusos e inclusive asesinatos. En Cuauhtémoc purga una condena otro mando por un crimen.

El martilleo de Aparicio hacia Corral funcionó cuando hace apenas unas semanas Jasso fue cambiada de área en la Fiscalía. De inspección interna pasó al departamento jurídico, mismo que compartiría con capacitaciones en todo el país para la “Iniciativa Mérida”, de Usaid. 

El gobernador enfureció cuando se enteró por chisme de su jefe policiaco que la abogada Jasso había quedado en ese esquema, le habló a Peniche y con las vísceras rebotando por todo Palacio ordenó que la renunciara.

Así quedó fuera de la institución el último dique de saneamiento en la Fiscalía. Hoy Aparicio, el crimen adentro de la Fiscalía, y sus operadores, trotan felices por todo el estado sin temor a la incómoda “jefa de Asuntos Internos”.


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La frase no es cosa del otro mundo pero ad hoc también para efectos, como dirían los abogados. No tiene la foto desperdicio (en versión digital).

Se trata de cuatro sonrientes personajes que se reunieron ayer en la chihuahuita Calesa y que habla mucho de cómo va pintando un equipo hacia la competencia por la gubernatura.

Hablamos en este caso del independiente alcalde Armando Cabada, el exgobernador Patricio Martínez; el exalcalde de Chihuahua Marco Adán Quezada y el jefe del gabinete municipal juarense, Víctor Valencia de los Santos.

No hablaremos de Patricio y Marco, de dos políticos fuertes en el estado; el primero aún priista, el segundo extricolor. Eso es sabido.

Aquí lo trascendente es que se trata de dos compadres del exgobernador José Reyes Baeza, pieza fundamental justo del baecismo durante al menos 12 años.

Según gesto y sonrisa de las fotos, queda claro que se ven a gusto con el independiente... y no es la primera vez que se reúnen.

Esto significa que Cabada suma y Reyes resta. Ah, porque debemos aclarar que así como Patricio y Quezada exhiben su activismo hacia el 2021, Reyes anda como cohete buscando candidato, aliados, operadores, etc...

Los mejores se le siguen yendo. Esa alianza con Javier Corral le salió muy malita.


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El director de Desarrollo Social del Gobierno estatal en Juárez, Rogelio Loya Luna, es también víctima de los arranques emocionales de su jefe máximo, el gobernador Javier Corral Jurado.

Tenemos a Loya en la versión digital de La Columna. Es una foto en la que aparece en una conferencia de prensa sobre salud mental que encabezó su jefe inmediato, el subsecretario Ramón Galindo.

Rogelio se ve tranquilo, sereno, pero con algo de gesto desafiante. Por órdenes del gobernador ya no debiera permanecer en su cargo. Fue acusado de traición durante el proceso interno para elegir presidente del Comité Municipal del PAN en Juárez.

Pero Loya Luna impone una condición laboral, no política: se va cuando lo indemnicen, no antes. Los operadores de Corral no han aceptado “premiarlo” con una liquidación.

Galindo conoce la instrucción al pie de la letra pero no puede hacer más que seguir aceptando a Loya no únicamente por su condición de resistencia “legal” sino porque es ahijado y amigo. Es su protegido.

El desenlace no podrá ser otro que Loya fuera de la subsecretaría aunque haya aguantado más de un mes en la trinchera y pueda conseguir algunos días más de gracia. Corral no perdona y menos su operadora para los efectos de ese episodio del Comité Municipal, Lety Corral, la vicegobernadora.


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Panistas allegados al corralismo distribuyen una nueva encuesta a manera de promoción. Es la de México Elige, en la que el gobernador de Chihuahua aparece como puntero entre los líderes del PAN para la candidatura presidencial de 2024.

Este tipo de estudios se realiza en el universo de Facebook con ciertos controles que los hacen parcialmente válidos. Pero no es la idea cuestionar la calidad ni la metodología.

El caso es el mal tino de quienes las usan como herramienta publicitaria, pues en efecto Javier Corral aparece por encima en las menciones sobre otros panistas a nivel nacional, pero es inocultable la calificación reprobatoria con la que carga.

Por ello hay un misterio que no resuelve el estudio: los gobernadores mejor calificados del país son en su mayoría panistas, pero los encuestados curiosamente ven como posible aspirante presidencial a uno de los gobernadores azules peor calificados. 

Si Mitofsky acaba de ubicar a Corral Jurado entre los siete peor calificados del país, en el sitio 27 de 32 y una aprobación de 22.2 puntos, México Elige, aunque pareciera que lo busca, no le hace favor alguno. Lo coloca entre 10 peores, en el sitio 23, con un 38.9 puntos de aprobación.

Sólo Kiko Vega de Baja California, quien ya va de salida tras un sexenio de altibajos, tiene peor calificación que Corral en el grupo de gobernadores del PAN, con 33.6 puntos. 

Los demás son variaditos, pero nadie quita sus deshonrosos primeros sitios a Cuauhtémoc Blanco de Morelos (PES), Alfredo del Mazo del Estado de México (PRI) y desde luego el independiente Jaime Rodríguez “El Bronco” de Nuevo León.

La decena de gobernadores que enlista México Elige como los peores están muy lejos de la aprobación de 63.5 puntos del presidente Andrés Manuel López Obrador. También están alejadísimos de los 10 mejores en general del PAN, PRI y Morena que andan por encima de los 50 puntos.

Ni modo de no pensar que alguien le metió la cuchara a la encuestadora ante este gran contrasentido que no resiste el menor análisis.


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La elección de 90 consejeros estatales de Morena que se realiza hoy está en riesgo de convertirse en un batidero si nadie le da conducción a un proceso que debería ser un ejemplo democrático.

Se realizan nuevas asambleas en los municipios que son cabeceras de distritos electorales federales –Juárez, Chihuahua, Cuauhtémoc, Delicias y Parral– pero en todas hay problemas con el padrón y con las estrategias grupales para tratar de ganar las consejerías en juego.

El padrón será el que le dé dolores de cabeza a todos, pues está lleno de trampas y simulaciones tan increíbles como variadas.

Hay juarenses registrados en Delicias para la asamblea del Distrito 5, hay capitalinos que competirán por Parral o por alguno de los cuatro de Juárez; hay militantes fundadores que no aparecen en los listados electrónicos y hay neomorenistas que incluso fueron postulados como candidatos externos en el pasado proceso electoral, pero de repente aparecieron como añejos integrantes del partido en el poder.

A eso se suma la confusión generada sobre las renuncias que deben presentar los funcionarios públicos que aspiren a participar en las asambleas de Morena. También el hecho de que según algunos cálculos, sólo es real el 25 por ciento del total de la militancia en el estado; el resto es ficticio, simulado.

Aunado a eso cada grupo en la pugna trae sus porros, principalmente para los distritos de Chihuahua y Juárez. Y no son sólo los intereses locales los que se enfrentan, hay chanchullos que vienen desde el centro del país. 

La elección apunta a ser un cóctel explosivo si alguien no mete orden a los morenos, que pelean con uñas y dientes el control partidista.