De política y cosas peores | 'La actitud crítica de Porfirio

'¡Bésame! -le pidió ella con anheloso acento a su galán-. ¡Bésame lleno de pasión y seré tuya para toda la vida!'

Armando Fuentes
Escritor
viernes, 14 junio 2019 | 06:00

Ciudad de México–"¡Bésame! -le pidió ella con anheloso acento a su galán-. ¡Bésame lleno de pasión y seré tuya para toda la vida!". "No exageremos, linda -acotó él-. Te besaré solamente para que seas mía este fin de semana". La señora le dijo al juez de lo familiar: "Mi marido me engaña". Inquirió el letrado: "¿Cómo lo sabe?". Explicó la mujer: "Mi hijo no es suyo"... Tetonina Pompona, de profesión vedette, le mostró a una amiga el retrato de su más reciente novio. Era un vejete mal encarado, ceñudo, de gesto avinagrado. Comentó Tetonina: "La foto no lo favorece mucho. No se le ve la cartera". Don Chinguetas, inspirado por tres o cuatro libaciones -o cinco, o seis, o siete-, llamó por teléfono desde el bar a doña Macalota, su consorte, y le advirtió engallado: "¡Prepárate a hacer el amor dos veces seguidas!". Preguntó ella: "¿Vienes con algún amigo?". Hay quienes dicen cosas malas acerca de Porfirio Muñoz Ledo. Y todas son ciertas. Desde luego se le considera el mayor funámbulo o volatinero de la política de nuestro tiempo: numerosas veces ha cambiado de chaqueta con tal de mantenerse en el candelero. Yo recuerdo con mucho desagrado la ocasión en que estando Muñoz Ledo en Monterrey se comportó groseramente con el más respetado y querido comunicador de la televisión regiomontana, el arquitecto Héctor Benavides. Esa vez las opiniones de los regios se dividieron por mitad: unos dijeron que Porfirio estaba bajo los efectos de una cruda; los otros aseguraron que se hallaba bajo los efectos de una curda. Al paso del tiempo ese político tan político ha pasado por varias y sucesivas reencarnaciones. Saltó de un trapecio a otro, y a otro, y a otros más. Parece tener más fines que principios. Ahora lo vemos bien acomodado en las filas de Morena. Sin embargo la verdad es la verdad, dígala quien la diga. Y en el caso de los desafortunados arreglos que con Trump pactó nuestro Gobierno Muñoz Ledo le dijo a López Obrador verdades de mucho peso que ningún otro morenista se atrevió de decirle. Calificó a esos acuerdos de entreguistas, de violatorios de las antes prestigiadas tradiciones diplomáticas y humanitarias de nuestro país. Señaló las violaciones a los derechos de las personas que habrá de traer consigo la nueva política de México en relación con los migrantes, política dictada por el presidente yanqui. La postura de Muñoz Ledo merece reconocimiento. Esperemos que persevere en su actitud crítica no sólo por el bien y decoro del Poder Legislativo, sino también por el decoro y bien de la República. Uglicia, ya lo sabemos, es bastante fea. Su marido fue a la consulta del doctor Ken Hosanna. Después de examinarlo le informó el facultativo: "Le tengo dos noticias: una mala y una buena. No deberá usted hacer el amor con su esposa por un largo tiempo". Preguntó el hombre: "Y ¿cuál es la mala noticia, doctor?". Don Terebinto llegó a su casa anticipadamente de un viaje, y pese a que eran apenas las 5 de la tarde encontró a su mujer en la cama sin otra cosa encima que un moño en la cabeza. A más de eso oyó ruidos extraños en el clóset. Fue derechureramente hacia él, lo abrió y vio dentro a un individuo. Hecho una furia el cornígero señor llenó a su esposa de invectivas y baldones. Replicó ella: "Tú tienes en el clóset tus palos de golf, tu raqueta de tenis y tu bola de boliche. ¿Y yo no puedo tener nada ahí?"... La cazadora de fortunas logró pescarse un riquísimo petrolero texano, que además era hombre joven, guapo y musculoso. La noche de bodas la desposada se sorprendió agradablemente al ver que su flamante maridito se había hecho tatuar el nombre de ella en su atributo de varón. Explicó el petrolero: "Me pediste que mi mejor propiedad la pusiera a tu nombre". FIN.