Bisturí o machete

El presupuesto de 2019 ya recortaba el gasto en salud de 127 mil 300 millones de pesos a 123 mil 200 millones

Sergio Sarmiento
Periodista
jueves, 13 junio 2019 | 06:00

Ciudad de México.- En un memorándum del 10 de junio el doctor Jesús Taboada Barajas, jefe de neuroimagen del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, instruyó: "Los estudios de tomografía contrastados no se llevarán a cabo a partir de esta fecha, ya que por falta de jeringas no es posible realizarlos. Sólo se podrán realizar estudios de tomografía simple".

Esta es una instantánea más de la realidad en las instituciones de salud en tiempos de un recorte brutal al gasto. No es lo que prometió Andrés Manuel López Obrador en campaña. "La salud es un derecho básico de las personas", advertía el Proyecto de Nación 2018-2024, que prometía la "universalización, que garantice la igualdad en el acceso", y "aumentar el financiamiento público efectivo en, por lo menos, uno por ciento del PIB".

El presupuesto de 2019, sin embargo, ya recortaba el gasto en salud de 127 mil 300 millones de pesos a 123 mil 200 millones (Criterios, p. 90). Un buen administrador puede manejar una baja de 3.2 por ciento en el gasto nominal sin reducir demasiado la calidad de los servicios, pero los recortes han sido mucho más profundos y han afectado no sólo a la Secretaría de Salud sino a todas las instituciones que proporcionan servicios médicos, como el IMSS y el ISSSTE. Por eso Germán Martínez Cázares renunció a la dirección del Seguro Social y advirtió que los recortes estaban provocando una privatización de la salud.

Como en otros casos, el presidente ha culpado a las administraciones anteriores. "Era un desorden bien organizado para robar", dijo el 23 de mayo. "Entonces, ¿qué estamos haciendo? Poniendo orden". En esa ocasión, como en otras, afirmó que México va a tener un sistema de cobertura universal, como Dinamarca o Canadá. El 9 de abril dijo: "Queremos garantizar el derecho a la salud y que al final del gobierno podamos decir que la atención médica en México y los medicamentos se van a entregar, van a ser gratuitos".

No descarto que haya corrupción, e ineficiencia, pero también hay un problema de presupuesto. El gasto funcional en salud del sector público mexicano alcanzó un pico de 2.8 por ciento del Producto Interno Bruto en 2012 y desde entonces ha venido descendiendo. En 2018 y 2019 se están registrando cifras de 2.4 por ciento (México Evalúa, "Gasto público en salud"). En Dinamarca ese gasto fue de 8.6 por ciento del PIB en 2017 y en Canadá de 7 por ciento (datosmacro.expansion.com).

The Lancet, quizá la revista médica británica más prestigiada, publicó este 8 de junio un artículo de David Agren que cita a Ricardo Baruch, especialista en políticas públicas de salud: "Nunca vieron la posibilidad de crear una estrategia para los recortes. Era un orden inmediata: 'Tienes que recortar el gasto entre 30 y 40 por ciento'. Y esto afecta de inmediato a los recursos humanos".

Hay un fuerte subejercicio de un presupuesto ya raquítico. En el primer trimestre de 2019, según México Evalúa, el subejercicio fue de 24 mil millones de pesos, casi 7 mil 300 millones en fármacos y productos de laboratorio y mil 619 millones de pesos en servicios profesionales, científicos, técnicos y otros.

El presidente tiene razón: hay que erradicar la corrupción. Es importante racionalizar gastos para usar el dinero en lo más importante. Los recortes, sin embargo, deben hacerse con bisturí, no con machete.


Cristiano

"Nada de xenofobia, que significa el odio al extranjero -dijo ayer López Obrador-. Nada de campañas contra migrantes. Eso no es humano, ni es cristiano. Ahí les remito a la Biblia, que habla de cómo tratar al forastero". Cuando los presidentes conservadores hacían referencias religiosas, la izquierda los cuestionaba. Hoy son otros tiempos.