Bacheo y alumbrado público

Uno de los problemas más graves que padece nuestra fronteriza ciudad es la falta de alumbrado público que ha propiciado...

Cruz Pérez Cuéllar
Político
miércoles, 06 febrero 2019 | 06:00

Uno de los problemas más graves que padece nuestra fronteriza ciudad es la falta de alumbrado público que ha propiciado que los índices de delincuencia se incrementen sobre todo en aquellas regiones donde la iluminación es muy deficiente. La noche propicia la acción de las gavillas de malhechores al grado que la población es asaltada por el temor en cuanto se establece la obscuridad de las tinieblas.

Hace falta la implementación de un buen plan integral de iluminación para nuestra frontera y tal parece que esa tarea ya está contemplada en las acciones de gobierno del presidente municipal Armando Cabada Alvídrez, aunque con un alto grado de temor porque en años pasados un proyecto similar, o más bien con similares objetivos, fue boicoteado en el Congreso y en el Cabildo por fuerzas opositoras al movimiento político de nuestro presidente. El bloqueo fue por razones políticas, nunca motivado por eficiencia técnica. Corrían tiempos electorales.

Muchos detalles se han pulido en el nuevo proyecto de iluminación de Ciudad Juárez, de hecho se atendieron todas las observaciones que en su momento se hicieron al anterior plan, de tal manera que el nuevo plan da respuesta y satisface todas las acotaciones hechas.

No existe técnicamente ninguna razón por la que el nuevo plan de iluminación de Ciudad Juárez pueda ser frenado en el Congreso o en el Cabildo, así es que se espera que a la brevedad posible el Plan de Juárez Iluminado se ponga en marcha para la protección y seguridad de todos los juarenses porque aquí no se trata de que alguien viva o no en las zonas más apartadas de la ciudad, lo cierto es que por todos los rumbos existen grandes barriadas sin iluminación y eso incrementa la inseguridad de los habitantes fronterizos. Un foco encendido es una especie de guardián que ahuyenta a los malhechores que prefieren el cobijo de la obscuridad para cometer sus crímenes. Afortunadamente ahora es otro el grupo político que predomina en el Congreso.

Los baches no son el único problema de nuestra comunidad y es necesario apuntar que se observa una intensa actividad de bacheo por diferentes rumbos de la ciudad, aunque el problema del deterioro de las calles es tan grande que toda tarea en este campo parece inexistente mientras no se avance considerablemente en ella.

Muchos juarenses piensan que el Fideicomiso de los Puentes Fronterizos debiera destinar considerables recursos para reparar las calles de nuestra ciudad porque el objetivo de ese fondo cedido por el Gobierno federal fue precisamente atender las necesidades más urgentes del equipamiento urbano y lo cierto es que todos los juarenses estamos de acuerdo en que mejorar la funcionalidad de nuestras vialidades es uno de los problemas más urgentes que debemos resolver.

Hasta ahora la mayoría de los recursos del Fideicomiso se han destinado a pagar sueldos y endulzar la vida de los burócratas que administran dicho Fideicomiso y muy poco se ha destinado a mejorar el entorno urbano de la ciudad. Se rumora de un desvío de mil millones de pesos del Fideicomiso hacia las arcas del Gobierno del Estado para atender su gasto corriente, pero hasta ahora no se ha hecho una investigación a fondo de ese problema ni creo que al propio Gobierno del Estado le interese hacerla, pero eso no obsta para que podamos apreciar el crítico abandono en que se tiene a nuestra comunidad.

Lo correcto sería que ese Fideicomiso fuera administrado por el Gobierno municipal que es el que mejor entiende los problemas reales de la ciudad y además ese es el destino natural de ese fondo que por ahora se encuentra muy manoseado por los políticos estatales encabezados por el gobernador, quien ha dado muchas muestras de que los problemas de Ciudad Juárez simplemente no le interesan.

El fondo se constituyó para Juárez y debe estar completamente en Juárez, tanto en su aspecto administrativo como en su modo operacional, porque de otra manera existen peligros de malversaciones más graves hasta llegar a su inoperatividad.