Roma e innovación

Sir David Attenborough, un científico y conductor de programas de televisión de 92 años, presentó en una sesión...

Sergio Sarmiento
jueves, 24 enero 2019 | 06:00

Davos, Suiza.- Sir David Attenborough, un científico y conductor de programas de televisión de 92 años, presentó en una sesión plenaria del Foro Económico Mundial unos fragmentos de la serie de documentales Our Planet que se divulgará al público por Netflix en abril. Las imágenes son espectaculares y revelan un trabajo de muchos años del equipo de producción que colaboró anteriormente en Planet Earth de la BBC. El documental tendría garantizado el Óscar para mejor documental en 2020 de no ser porque, al parecer, sólo se exhibirá en Netflix y las reglas del Óscar exigen una exhibición previa en salas cinematográficas.

Roma, la película de Alfonso Cuarón, hoy multinominada al Óscar, se encontraba en una situación similar. La cinta fue producida por Netflix, pero para lograr que calificara para el Óscar fue exhibida primero en unas cuantas salas cinematográficas. Debido a que estaría en Netflix semanas después, las cadenas comerciales más importantes, entre ellas Cinemex y Cinépolis en México, no la presentaron; pero las exhibiciones en salas independientes permitieron que Roma pudiera calificar para los premios.

Las reglas para los Óscar son un intento de las empresas que tradicionalmente han dominado el mercado cinematográfico por mantener un monopolio. Se hicieron para impedir que empresas de televisión, como HBO, que producían películas que rivalizaban en calidad con las tradicionales, pudieran tener siquiera la posibilidad de competir. 

Las nominaciones para Roma son importantes, no sólo porque esta es una película de un realizador mexicano, y los mexicanos han dominado los premios en los últimos años, sino porque representa un ingreso formal de una película producida por Netflix a los premios, aunque sea por la puerta trasera de una exhibición limitada en salas cinematográficas. 

Netflix es una empresa que ha sabido reinventarse. Empezó en 1999 entregando DVDs por correo o mensajero, pero adoptó después la tecnología de streaming para distribuir películas a través de internet. Al contrario de otras empresas de internet, Netflix siempre tuvo un esquema de negocios muy claro por medio del cual los clientes pagaban una suscripción mensual a cambio del derecho de bajar las películas o series que quisieran. 

Netflix tiene ya más de 148 millones suscriptores en el mundo (statista.com). Sus ventas en 2018 fueron de 16 mil millones de dólares, 35 por ciento más que en 2017. Sus utilidades netas en 2018 fueron de 5.2 por ciento sobre ventas, contra 7.5 por ciento de un año antes. Las inversiones de la empresa son impresionantes y se financian con deuda. La deuda de largo plazo de Netflix fue de 10 mil 400 millones de dólares en 2018, contra 6 mil 500 millones de 2017 (FT). 

La empresa acaba de subir sus cuotas de suscripción en muchos países del mundo, al parecer sin muchas cancelaciones. La competencia empieza a aumentar, sin embargo. En México empresas como Claro y Blim ofrecen servicios rivales. La primera en el mercado, sin embargo, tiene una enorme ventaja.

El éxito de Roma en nominaciones y premios es importante porque revela que Netflix puede producir películas y documentales de gran calidad. Los esfuerzos de las productoras y distribuidoras tradicionales por cerrarle el paso están condenados al fracaso. Son como los intentos de los taxistas tradicionales por impedir el ingreso de empresas como Uber y Cabify. Recuerdan los esfuerzos de los conductores de carruajes de caballos por prohibir los automóviles de motor. 


Merkel 

En medio de una oleada de populismo, Angela Merkel defendió ayer la "economía social de mercado". Recordó que en 1971, cuando se fundó el Foro Económico Mundial, había 3 mil 800 millones personas en el mundo y 60 por ciento vivían en pobreza extrema. Hoy hay 7 mil millones, con solo 10 por ciento en pobreza extrema.