Adultos mayores e internet

¿Cómo está leyendo usted este artículo? Tal vez haya una correlación entre la generación a la cual pertenezca...

Cecilia Ester Castañeda
Escritora
jueves, 24 enero 2019 | 06:00

¿Cómo está leyendo usted este artículo? Tal vez haya una correlación entre la generación a la cual pertenezca y el método de su preferencia. O sea, entre mayor sea su edad más probable es que opte por leerlo en un diario impreso y entre menos su número de años cumplidos más tienda a ver la versión digital. 

Los periódicos, como muchas publicaciones, están adoptando las nuevas plataformas. Eso quiere decir que desde cualquier parte del mundo es posible conectarse a una página de internet a través de dispositivos tecnológicos como computadoras de escritorio, “laptops”, “tablets” y teléfonos inteligentes para mantenerse informado.    

Algunas personas, sobre todo por cuestiones laborales o —como dije— generacionales, saben usar sin dificultad alguna las nuevas tecnologías. Otras se las arreglan en forma limitada en el ciberespacio. Unas más se sienten perdidas con los aparatos modernos. Pero todas, sin falta, cada vez requerimos con mayor frecuencia usar la “Web”.

Quizá usted necesite encontrar un domicilio, conocer su estado de cuenta, inscribirse en cursos universitarios, imprimir un documento oficial, hacer cita en una dependencia, consultar la temperatura o la cartelera o las filas en los puentes internacionales, comunicarse con familiares, comprar algo, hacer una reservación. Tal vez quiera ver una película o estar al tanto de noticias o pedir un Uber o mantenerse en contacto con un grupo de amigos o buscar información o estudiar idiomas.

El internet está transformando o ha suplantado de plano a los directorios telefónicos, comunicaciones, ventanillas, enciclopedias, líneas de servicio al cliente, anuncios publicitarios, consultorios, tiendas, grupos sociales, televisión, cine… Es un mundo nuevo con sus pros y sus contras. Pero un mundo que se ha integrado a la sociedad actual. 

Ya existen inclusive las denominadas “ciudades inteligentes”, donde, según El Diario, la tecnología inteligente se aplica en ámbitos como “gobernanza, planificación urbana, medio ambiente, movilidad y economía”, entre otros. Gran parte de dichos avances se hallan conectados “en línea”.

Aprovecharlos, por lo tanto, implica conocimientos básicos de tecnología moderna por parte de la población entera.

Ahí es donde existe un desfase. Seguramente usted conoce adolescentes o niños que saben bajar sin problema aplicaciones en el “smartphone”… y también abuelos incapaces de comunicarse con sus familiares a través de redes sociales o incluso de marcarles por celular.   

Pero los adultos mayores no sólo necesitan como cualquier ciudadano disponer de las herramientas brindadas por tecnologías tipo internet, sino que representan un grupo que se beneficiaría particularmente de ellas.

Más de la mitad de los habitantes de Ciudad Juárez de 60 años o más (el 54.5 por ciento) tienen dificultades para caminar o moverse, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010. Si, según datos del Inegi, en el 2015 aproximadamente el 15 por ciento de los juarenses pertenecían a ese rango de edad, estamos hablando de decenas de miles de personas con limitaciones para trasladarse. 

En esos casos la accesibilidad otorgada por el internet resulta una verdadera bendición, pues la señal del servicio llega casi a cualquier punto y muchas veces ni siquiera hacen falta cables. Para una persona con problemas de movilidad, poder realizar trámites u otras actividades sin necesidad de salir puede marcar la diferencia en su calidad de vida.    

Otra de las facilidades de los dispositivos electrónicos conectados “en línea” es que permiten cambiar el tamaño de la letra o imagen. Eso, para alguien con la vista cansada —y la cuarta parte de los juarenses de 60 años o más reportan deficiencia visual, dice el Inegi— abre un mundo. 

Sin embargo, hace falta poner las tecnologías modernas a disposición de los adultos mayores a través de políticas públicas, programas de capacitación y apoyo técnico y familiar. 

Dominar cualquier tecnología nueva, sobre todo si se tienen hábitos arraigados, requiere tesón y paciencia. Pero dar a la población de más edad acceso a herramientas actuales es otorgarle mayor autosuficiencia y ayudarle a combatir la soledad.

Es invertir en nuestro futuro. Porque, dicen los expertos, somos una sociedad demográficamente en envejecimiento.