Política de Trump maltrata a los menores migrantes

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Esther J. Cepeda / The Washington Post
lunes, 08 abril 2019 | 06:00

Chicago— La mayoría de los estadounidenses no tienen razón de saber nada sobre la Ley de Reautorización para la Protección de Víctimas del Tráfico Humano (TVPRA), pero recientemente se ha convertido en un foco de tensión en la política inmigratoria.

Inicialmente establecida en el año 2000, la famosa legislación convirtió el tráfico humano en un delito federal. Ha sido reautorizada a través de los años para expandir su alcance hacia los menores que viajan solos y personas de fuera de Estados Unidos. La TVPRA ahora está siendo utilizada como un factor de atracción que según los fanáticos anti-inmigración crea un sistema cínicamente aprovechado por padres de familia y por rufianes que intentan usar a niños indefensos para engatusar a las autoridades a que los dejen entrar a nuestro país.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristjen Nielsen, recientemente dijo a un comité del Congreso que ella cree que “redes de reciclaje” están victimizando a los menores cuando inmigrantes adultos aseveran que son sus familiares y luego los pasan para ser utilizados una y otra vez para ayudar a otros inmigrantes a entrar al país.

Tal como múltiples noticieros lo reportaron, Nielsen no ofreció ningún tipo de evidencia para dar algún tipo de contexto a su aseveración. Y el Departamento de Seguridad Nacional y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no han dado a conocer ningún reporte que apunte hacia una multiplicidad de instancias específicas de este tipo de actividad coordinada y maliciosa que pudiera dar constancia de la existencia de una “red”.

Realísticamente hablando, quizás exista un grupo pequeño de adultos que han victimizado a los niños de esta manera. Es despreciable, pero de ninguna manera semejante comportamiento representa a la vasta mayoría de familias que huyen de sus países de origen para evitar la violencia o que buscan la oportunidad para comer y encontrar un hogar.

Pero Nielsen hizo la inverificable aseveración, y al hacerlo ofreció una nueva caracterización de los peligrosos y delincuentes migrantes. En realidad, estas personas lo arriesgan todo para solicitar asilo político en este país, ya que por ley es su derecho.

Aún peor, las increíbles historias sobre las “hordas de migrantes” acarrean agua hacia el tipo de ruidosas políticas de las que la administración de Trump depende para convencer a su base de que está cumpliendo con las promesas de campaña de tomar severas medidas contra la inmigración ilegal.

La administración de Trump se encuentra ahora al filo de incurrir en la desestimación de la TVPRA, la cual fue creada para el supuesto propósito de ayudar a los menores.

Tal como se estipula, la ley exige que los menores indocumentados sean revisados por oficiales de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y luego deben ser transferidos a la custodia de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados del Departamento de Salud y Servicios Humanos, típicamente por un periodo de 72 horas para recibir atención y ser revisados más afondo. Este requisito tiene la intención de poner a los niños bajo el cuidado de una dependencia que tiene la tarea de salvaguardar sus mejores intereses, en lugar de una agencia cuya misión es hacer cumplir las leyes de inmigración.

Los cambios a las reglas, hechos por la administración de Trump, parecen estar diseñados para negarles la entrada a la mayor cantidad de menores posible. Las autoridades ahora requieren que los menores centroamericanos que se presentan en la frontera de Estados Unidos para solicitar asilo político cuenten con un padre de familia calificado o tutor que pueda recibirlos, al menos de que quieran ser retachados de vuelta a sus países de origen de inmediato. O a los menores se les puede requerir que paguen una cuota para el procesamiento de su aplicación. 

“El sistema legal y las políticas de este país crearon un imán, atrayendo a las personas hacia la frontera y luego decirles que no las queremos aquí”, dijo Adam Estle, director de campo y director de circunscripciones del Fórum Nacional de Inmigración, una organización defensora en Washington. “la realidad es que muchas personas no van a poder cumplir con los altos estándares del asilo político y serán enviadas de vuelta a casa —pero ¿enviadas a casa para qué?”

Estle me dijo que la mayoría de los organizaciones con las que trabaja, las cuales son por lo regular religiosas, están de acuerdo en que debe haber un balance entre la compasión y la seguridad nacional.

Como una persona de fe, he tenido la oportunidad de expresar una atención tangible para algunos de estos jóvenes”, dijo Estle. “Ha sido una poderosa expresión de mi fe, y espero que el Gobierno no me quite esa oportunidad, ni a las organizaciones religiosas. Si el Gobierno les quita la oportunidad a estos niños de defenderse en la corte, nos quita a nosotros la oportunidad de hacer una diferencia en sus vidas”.

Sí, debemos sacarle el mayor jugo al dinero que Estados Unidos da a los países latinoamericanos para la construcción de naciones e insistir en que esos dólares sean utilizados directamente para ayudar a los más vulnerables. Y nuestro Gobierno debe gastar sagazmente su dinero dentro de sus fronteras, expandiendo el personal en los puertos de entrada y contratando a más oficiales de asilo político en lugar de construir muros.

Preventivamente maltratando a los menores migrantes para que otros no lo hagan primero no es la mejor manera de hacerlo. Ciertamente hay maneras más eficientes y humanitarias para que nuestro presidente haga que Estados Unidos sea grande otra vez.