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Reportan sobrecupo en estaciones migratorias mexicanas

La mayoría carece de instalaciones sanitarias adecuadas, acceso a servicios de salud o incluso alimentos frescos

Reforma

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martes, 17 diciembre 2019 | 15:56

Ciudad de México.- A raíz del endurecimiento de la política migratoria de México, las estaciones en el país albergan en promedio un 61 por ciento más de migrantes que su capacidad, reportó la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés).

En un estudio publicado este martes, el centro de estudios aseveró que algunas de estas instalaciones se encontraban en agosto operando con un 300 por ciento por encima de su capacidad.

"El fuerte aumento de las detenciones de migrantes en México ha dejado la mayoría de las instalaciones operando mucho más allá de su capacidad", expuso en el documento titulado "El muro antes del muro".

"La mayoría carece de instalaciones sanitarias adecuadas, acceso a servicios de salud o incluso alimentos frescos".

WOLA destacó que a pesar de la preocupación generalizada por el hacinamiento, las malas condiciones de salud y las denuncias de maltrato, el Gobierno de México continúa restringiendo el monitoreo independiente en las estaciones migratorias.

En el reporte enfatizó el aumento de solicitudes de refugio que rebasan la operatividad de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y lamentó que el Gobierno no asignara recursos sustanciales para fortalecer la capacidad de ésta.

Detalló que en los primeros 11 meses del año, la COMAR recibió casi 67 mil solicitudes de asilo, más del doble de todo 2018 y, a pesar de ello, el presupuesto para esa dependencia en 2020 es de sólo 2 millones 35 mil dólares.

"La capacidad de la agencia de procesar reclamos depende del apoyo que reciba del ACNUR", manifestó WOLA.

Finalmente, la organización indicó que el despliegue de la Guardia Nacional de México para ayudar con la aplicación de las leyes migratorias en la frontera sur de México continúa preocupando en materia de derechos humanos.

"La gran mayoría de estos guardias son soldados activos o policías militares, muchos de ellos sólo reasignados temporalmente para realizar estas tareas", señaló.

"Esto plantea preocupaciones sobre si los guardias, la mayoría de los cuales tienen entrenamiento principalmente militar, han recibido formación adecuada en derechos humanos o pautas sobre cómo interactuar con poblaciones vulnerables".