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Empresarios de EU están tranquilos tras visita de AMLO a Trump

Patricia Armendáriz, junto a otros empresarios como Carlos Slim, acompañó al presidente a su encuentro

Cortesía

Ricardo Carrillo
Reforma

jueves, 09 julio 2020 | 13:13

Ciudad de México— Espaldarazos a sus respectivos presidentes y directivos relajados que ratificaron su confianza para las inversiones en México. Además de tomates veraniegos con emulsión de ajo, filete de pescado que se deshacía en la boca, pay de limón y muy buenos vinos, ese fue el "menú" de la cena entre los empresarios que se reunieron anoche con los presidentes de Estados Unidos y México.

Patricia Armendáriz, una de las 11 personas representantes de la iniciativa privada del país que estuvieron en el encuentro entre Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en Washington -la única directiva mexicana-, es tajante: el presidente llevó a sus amigos. Pero señala que el "terremoto" que vive México llama a dejar de lado la confontración y a que no todo mundo se sienta aludido cuando AMLO descalifica a conservadores, corruptos y reaccionarios.

En entrevista con Grupo REFORMA, la fundadora y directora general de Financiera Sustentable, asegura que los empresarios estadounidenses están muy rtranquilos con sus inversiones en el País, a pocos días de entrar en vigor el nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

- ¿Qué tal su jornada? Entiendo que antes de la cena fueron a la Embajada de México con la señora Martha Bárcena y acompañados del Canciller Marcelo Ebrard. ¿Qué más hubo en su agenda?

Lo primero que hicieron, algo muy importante, fue hacernos la prueba del Covid a todos para tranquilizar el ambiente y no estar con máscaras y esas cosas. Eso fue súper importante y relajó mucho el ambiente. Estuvimos en la casa de la Embajadora, muy amable, muy cariñosa, un ambiente muy jovial, muy expectante. Después pasamos a la rueda de prensa ya en la Casa Blanca que dieron los dos Mandatarios sobre su jornada del día; los empresarios no acompañamos al Presidente en su jornada de trabajo, lo acompañamos nada más a la cena, y lo que más me sorprendió fue el ambiente una vez cerradas las puertas de la cena. Fue un ambiente de mucha amistad, fue un ambiente como de "estamos entre amigos", y eso me sorprendió muy agradablemente.

- Tanto el Presidente López Obrador como el Presidente Trump fueron muy insistentes sobre este ambiente de "amistad" que se presentó. Sin embargo, también por otro lado, en su declaración oficial, Trump celebró la victoria del T-MEC, pero de paso dice que con eso se acabó oficialmente el TLCAN: "uno de las peores tratados comerciales de la historia". ¿Sí cree que haya sido así? ¿Fue un mal tratado, ya sea para México o para Estados Unidos?

No, no. Yo creo que fue un tratado que dio las bases a éste (el T-MEC); éste no es un borrón y cuenta nueva. Yo estuve en el Tratado original; de hecho ayer lo mencioné y no le cayó muy bien al Presidente Trump que yo dijera que yo había estado en el anterior (el TLCAN) y que se celebraba los avances de éste (el T-MEC).

- Usted estuvo en el anterior negociando en la parte de servicios financieros, ¿verdad? ¿Y no le cayó tan bien a Trump por el discurso que él quiere impulsar?

Sí, yo estuve en la negociación de servicios financieros, efectivamente. Yo estuve en la negociación del anterior (el TLCAN); ahora estamos celebrado algo que es mejor que el anterior. No le gustó mucho que yo lo dijera.

- ¿Y por qué cree que maneja este doble discurso? Quizá para algunos pueda ser confuso: por un lado plantea este discurso de "amistad", de "compresión", e incluso el Presidente López Obrador le agradeció por los temas comerciales, por el petróleo -debido al apoyo en el contexto de la OPEP-, por los equipos médicos para el Covid, pero de pronto hay otro discurso, sobre todo del Presidente Trump, en algunos otros eventos.

Yo lo que creo es que el Presidente de Estados Unidos, cuando se presenta públicamente, le habla mucho a quienes votaron por él y les dice las cosas que quisieran escuchar. En ese sentido, pues es un gran político. Y adentro, ya a puertas cerradas, esa persona le está hablando ya a los empresarios de verdad, a la gente que mueve el dinero, a la gente que mueve las inversiones; no es a sus votantes. Entonces es por eso que el discurso cambia.

- Retomo su participación en el Tratado original: ¿qué cambios ve más destacados respecto al T-MEC actual? Usted destacó públicamente el tema de la integración de las pymes. ¿Ve algún otro?

Toda la parte de la igualación, es lo que realmente intenta el espíritu de este Tratado de mejorar, y es una gran mejoría. El igualar los salarios reales entre países garantiza que no haya necesidad de movilidad de trabajo. Este tratado (el T-MEC) es inédito en el sentido de que van a poner todo su énfasis en mejorar la productividad de la fuerza de trabajo mexicano para que el salario, que es el que refleja la productividad del trabajo, sea similar el de Estados Unidos y no haya necesidad de tanta migración. Yo creo que ese es uno de los principales logros de estos dos presidentes, en donde el estadounidense dice "yo quiero protegerme de la inmigración de mexicanos", y el mexicano que dice "yo ya no quiero que emigren más mexicanos", entonces pues vamos a buscar una manera de igualar los salarios. Para mí, es otro de los grandes logros de este tratado.

- De hecho, el ingeniero Carlos Slim también platicaba, en ese sentido, que el T-MEC es más completo por este tema de la inclusión de reglas laborales estrictas. Pero también supone esto mayores retos para los empresarios en México, ¿no? Se maneja mucho el concepto de competitividad del País por mano de obra barata

Pero es que de mano de obra barata va a seguir siéndolo; de hecho, es una ventaja competitiva nuestra actual, vis a vis China. Somos "la China" de la región. Pero eso es una oportunidad, o sea, cuando el salario es bajo, la mala noticia es que los trabajadores ganan poco, pero en la medida de que les estás dando más instrumentos de producción, su rentabilidad aumenta y vas perdiendo esa "competitividad", pero el trabajador vive mejor. Eso sucedió en China también. Entonces tienes que ver "las dos caras de la moneda".

- Me regreso un poco para un tema no menos importante. Usted fue la única mujer empresaria mexicana que participó en este encuentro, ¿verdad? De Estados Unidos estuvieron las directoras de GM y de UPS. ¿Siente orgullo o lo lamenta? ¿Qué piensa al respecto?

Sí, así es, fui la única. Yo no siento, honestamente, que sea un orgullo. Yo siento que, al contrario, es una pena que no estemos más representadas porque en realidad en talentos y en ejemplos somos muchas mujeres. La verdad a mí sí me sorprendió no ver ahí a empresarias muchísimo más exitosas que yo. Es un pena, no siento que sea un orgullo. También es una obligación: si soy la única mujer empresaria, me tengo que parar a hablar, a hablar por las mujeres que represento; así es como yo me siento en esos lugares.

- ¿Cómo convivió la delegación de empresarios mexicanos, tanto antes como después de la cena?

Me sorprende mucho y me encanta verlos entre ellos muy afables, muy amistosos. El ingeniero (Alfonso) Romo es un eje de los empresarios. A mí me encanta verlos interactuar entre ellos con tanta afabilidad y con tanta cooperación.

- ¿Acordaron llevar un mensaje en común o cada quien con el suyo?

No, no, no. Estábamos todos expectantes de cuál iba a ser el protocolo, cuáles iban a ser los términos. Yo hasta tenía un poquito de miedo de que fuera un poco tensa (la cena). Yo no sabía si habían tratado lo del muro, si no habían tratado lo del muro. Me sorprendió muchísimo la afabilidad y los términos tan relajados de la gente. A México ahorita lo que le falta es unión; ahorita no podemos darnos el lujo de estar confrontados porque estamos viviendo un "terremoto", y en los terremotos hemos mostrado que tenemos que estar unidos para salir adelante.

- ¿De esto hablaron los empresarios mexicanos con el Presidente López Obrador? ¿Qué platicaron con él en los momentos que coincidieron?

El Presidente estaba muy afable y muy ufano. Después de la cena hubo una reunión de petit comité en la Embajada con el Presidente, de la cual yo también me sentí muy honrada de participar, y vi a un Presidente muy relajado, muy sonriente, muy contento de los resultados y muy ufano de cómo se pudieron lograr evadir las cosas que nos dividen.

- ¿Cómo lo del muro?

Sí, exacto.

- ¿Cómo se encuentra la relación del Presidente López Obrador con la iniciativa privada? Por lo que cuenta, muy bien. ¿Pero no persisten diferencias con algunos? Llama la atención que no haya ido ningún líder de las cúpulas empresariales, por ejemplo.

El Presidente llevó a sus amigos, no me cabe la menor duda. Hay gente con la que se siente cómodo, que lo estamos apoyando. Me siento muy contenta de que él me considere como una empresaria que lo está ayudando y lo está apoyando, y que considere también al ingeniero Slim, que considere a tantos que estuvimos ahí que estamos peleando por un México fuerte. Me da una pena muy fuerte, muy profunda, esto de tomar personal que el Presidente habla de los conservadores y todo mundo se siente aludido, de que habla de los reaccionarios y todo mundo se siente aludido, de que habla de los corruptos y mucha gente se siente aludida. Como no dice con nombres y apellidos, mi mensaje es que no se sientan aludidos porque México los necesita; las grandes cúpulas y lo grandes cupulares son personas extraordinarias que deben de no cejar en su intento de unir al País a través del diálogo con el Presidente. Y yo creo que se va a lograr, yo creo que se va a volver a lograr que vuelvan a hablar, que se acostumbren a dialogar, que se acostumbren a limar sus asperezas, como lo que sucedió ayer, ayer fue ejemplo de "somos vecinos, limpiemos las asperezas y luchemos por la región". Entonces ese sería el mismo mensaje adentro de México, o sea, "somos mexicanos, limemos nuestras asperezas y luchemos por México", porque México es el que está en juego.

- El Gobierno de México dijo que el objetivo principal de la visita era celebrar la entrada en vigor del T-MEC y explorar las nuevas posibilidades que ofrece el Tratado para aumentar las inversiones. ¿Qué se logró? ¿Cuál es el balance?

La "cereza del pastel" fue justamente la cena empresarial, en donde los empresarios de Estados Unidos se sintieron superrelajados, como diciendo "estamos a lado de México, México ha estado a lado nuestro toda la vida y vamos a seguir invirtiendo". A mí me tocó estar sentada a lado del director de Intel (Bob Swan) y supertranquilo, o sea, no hubo un momento en que dijera "qué barbaridad, la situación en México me preocupa"; todo lo contrario, supertranquilo de su inversión que tiene en Guadalajara, mil 500 empleados, supertranquilo con su propiedad intelectual en México que nadie se la va a "hackear", vis a vis Asia. Está en México y en México somos sus vecinos, somos sus amigos. Entonces eso a mí me sorprendió muchísimo para bien.

- Del lado de Estados Unidos, además de gente de software y alta tecnología, como el director de Intel, estuvieron directivos de la industria automotriz, del sector agropecuario y agroindustrial, de energía, etcétera. ¿De qué más hablaron ellos?

Del lado de Estados Unidos se habló mucho de ratificación de su confianza para las inversiones que ya tienen en México y un par de ellos habló de ampliación de inversiones en México, y hablaban de miles de millones de dólares. Me sorprendió muchísimo un empresario mexicano que habló de sus inversiones en Estados Unidos y que nos invitaba a la inauguración de sus inversiones aquí en Estados Unidos. Y hubo también muchos espaldarazos de ambos bandos a sus respectivos presidentes; me encantó escuchar al ingeniero Slim ratificando su compromiso con México, a Carlos Bremer ratificándole al Presidente su compromiso con México, y otros empresarios estadounidenses también ratificándole a Trump su compromiso con Estados Unidos. Realmente fue una cena, para mí, de las experiencias más impresionantes que he tenido en el sentido de un mejor futuro para México.

- De las dos empresas estadounidenses que me habla son Sempra y Shell, ¿verdad?

Si, así es.

- Esos compromisos sobresalen después de algunos conflictos que ha tenido en México el sector energético, como Sempra con su filial IEnova, que ha tenido choques con el Gobierno y en específico con la CFE. ¿Cree que sea un tipo de tregua a estos desencuentros?

Sí, estoy segura de que de aquí van a salir soluciones de falta de coincidencias en puntos de vista. Estoy segura, muy muy optimista.

- ¿Cómo se percibió la ausencia del Presidente Justin Trudeau y de los representantes canadienses, tanto políticos como empresarios?

Es una oportunidad porque nos dio más espacio a los empresarios para estar ahí, muchos de nosotros llenamos huecos ahí de canadienses que no fueron.

- ¿Qué esperan hacia adelante los empresarios?

Esperamos que México crea más en México, eso esperamos los empresarios, y que eliminemos nuestras diferencias que no tienen nada que ver con nuestra obligación de hacer negocios en México para que México sea más grande.