Demandan por incumplimiento en NAIM

Esto ante la Sala Regional Metropolitana del Tribunal Federal Justicia Administrativa

Reforma
martes, 09 abril 2019 | 23:13
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Ciudad de México— El consorcio a cargo de la construcción del edificio terminal del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) demandó al Grupo Aeroportuario de Ciudad de México (GACM) por incumplimiento del proyecto ejecutivo, dijo Javier Jiménez Espriú, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT).
El 25 octubre de 2018, este consorcio formado por ICA, Cicsa y otras empresas demandaron al GACM, ante la Sala Regional Metropolitana del Tribunal Federal Justicia Administrativa, por el incumplimiento de la entrega del proyecto ejecutivo de ingeniería de detalle aprobado para la construcción, aseguró. 

"En la demanda en la que se solicita la posposición de fecha terminación de la obra se mencionan los siguientes conceptos: falta de ingeniería de detalle terminada al 100 por ciento", expuso durante su comparecencia ante la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado. 

Así como la falta de entrega, actualizaciones y versiones del proyecto ejecutivo, modificación y entrega de de nuevas especificaciones, comentó.
Jiménez Espriú aseguró que en la demanda se refieren nueve notificaciones en las que el grupo empresarial exponía la imposibilidad de terminar la obra asignada por estas razones.
La primera notificación se envió al GACM el 10 agosto 2017 y la última el 8 mayo 2018, enfatizó.
"Es decir, en un proyecto que inició en 2014 y en un contrato de 84 mil millones de pesos, no se había entregado la información necesaria 20 meses después", aseveró.
El Secretario resaltó que esta denuncia es una de tantas notificaciones que la actual Administración encontró.
"Aquello era un pozo sin fin, hubiera siendo un verdadero desastre; estuviéramos hablando de una deuda enorme del País en un aeropuerto que nunca iba a funcionar.
"Era un verdadero desastre (...) iba a ser un elefante blanco", aseveró.
El funcionario añadió que este aeropuerto era de un gran riesgo, ya que en cuanto iniciaran sus operaciones se tenían que frenar las del Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM).