Juárez

Video: Aprenden en comunidad

A un año de la pandemia y a falta de recursos, improvisan tres salones para que niños rarámuris puedan seguir con sus lecciones

Omar Morales / El Diario de Juárez / Maestra explica tema a sus alumnos
Omar Morales / El Diario de Juárez / Niños durante una de sus lecciones

Alejandra Gómez
El Diario de Juárez

jueves, 03 junio 2021 | 12:35

Mientras sus ondeantes faldas cuelgan sobre los escalones del salón comunitario, un grupo de niñas rarámuris observa el juego de pelota entre sus compañeros de clases y espera que la maestra indique el momento en que deben regresar a sus bancas para continuar con las lecciones de historia, en una improvisada escuela a la que asisten habitantes de la colonia Tarahumara.

Las clases virtuales provocadas por la pandemia nunca fueron una opción para los niños indígenas de la primaria Adelina Romero porque no cuentan con el acceso a la tecnología que les permita estar en contacto con sus docentes. Ante la situación, hace más de un año comenzó una manera provisional de brindar acompañamiento académico a los alumnos, el cual ahora es un proyecto escolar: “Napawika nochaba. Aprendiendo en comunidad”. 

Al cierre de las escuelas, impuesto por el confinamiento causado por el virus causante de Covid-19, la presidenta tradicional de la comunidad, Dolores Corpo, se unió con otros habitantes de la colonia para darles continuidad a las clases de los estudiantes del nivel primaria; con el paso del tiempo el grupo de improvisados maestros disminuyó y únicamente quedaron tres mujeres que se repartieron dos grados cada una. 

El trabajo de las nuevas maestras no sólo se limitó a explicar a los estudiantes los temas de las materias, sino también a fungir como lazo de comunicación entre ellos y los docentes de su escuela. 

Sin embargo, el proyecto que nació de las necesidades educativas de los niños indígenas de la comunidad ahora cuenta con el apoyo de la Fundación del Empresariado Chihuahuense, A. C. (Fechac) y la Alianza para Colaboraciones Fronterizas A. C. 

Ambas asociaciones intervinieron el proyecto académico de la colonia Tarahumara y ayudaron a dotar los espacios de equipo didáctico y humano, crearon un aula digital en el salón comunitario con el implemento de mesas, sillas, televisiones, computadora, impresora, pizarrón y artículos de limpieza. También se sumaron la maestra mestiza Linet Martínez, que imparte clases en los grados de quinto y sexto, y una traductora que le asiste para asegurarse de que el mensaje llegue a los alumnos. 

“Yo no sé muchas cosas que digamos, era muy complicado porque no sabía cómo explicarle y en la casa no quería hacer nada”, dijo Verónica Tapia, mamá de Saúl, un estudiante del quinto grado que en compañía de 13 niños y niñas rarámuris acude a clases con la maestra Linet y quien funge como traductora dentro del aula.

Los lunes, miércoles y viernes se juntan 43 estudiantes de 9:00 de la mañana a 1:00 de la tarde en tres salones de clases improvisados porque las instalaciones de la escuela primaria Adelina Romero permanecen cerradas desde hace más de un año a causa de la pandemia, por lo que Linet, Verónica, Dolores y Carolina se encargan de que los niños y niñas rarámuris no olviden cómo leer y escribir, pero sobre todo no pierdan el interés por continuar estudiando. 

Aunque los maestros quisieran darles las clases de forma virtual, ninguna familia cuenta con teléfonos inteligentes para conectarse a alguna plataforma digital, explicó la maestra Linet, quien además de enseñarle a sus estudiantes indígenas a sumar y restar, les recuerda a diario que la educación es un derecho humano que les pertenece y no una simple imposición de los chabochis, mejor conocidos como mestizos. 

“Nos dimos cuenta de que los niños se quedaron sin clases y todo el día estaban jugando o haciendo otras cosas sin ponerle atención a la escuela y la misma comunidad inició el proyecto, Alianza los apoyó en organizar la administración”, dijo Rigoberto Rosales, coordinador del proyecto por parte de la asociación civil que en conjunto con Fechac coinvierte aproximadamente 900 mil pesos.

A las faldas de la Sierra de Ciudad Juárez se encuentran los 43 estudiantes que durante tres días de la semana acuden voluntariamente para continuar con las clases que desde hace más de un año pasaron al formato virtual a causa de la pandemia, pero que ante la ausencia de recursos tecnológicos no pudieron tener, por lo que desde entonces sus estudios han sido dirigidos por mujeres de la comunidad y asociaciones civiles.

agomez@redaccion.diario.com.mx