‘Trivializan juarenses horror de los homicidios’

Estudio entre la UACJ y la Universidad de Coahuila analiza ‘naturalización’ y otras reacciones de los fronterizos acerca de la violencia

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez
lunes, 04 noviembre 2019 | 06:00
Staff / El Diario de Juárez |

Ciudad Juárez— La violencia en Ciudad Juárez ha provocado no sólo la naturalización de la misma, sino también una “y trivialización del horror cotidiano”, destaca el documento “Ecos de la Muerte”, coordinado por las universidades autónomas de Ciudad Juárez y de Coahuila.

Esta frontera ha padecido diversos actos violentos como las masacres que buscan atraer la atención del público en forma de terror y miedo, destaca el doctor Jorge Balderas Domínguez, en el apartado denominado “La muerte nuestra de cada día: Naturalización y trivialización del horror cotidiano en Ciudad Juárez”, donde de enero a octubre sumaron mil 262 homicidios dolosos, según cifras oficiales.

“Hay socialmente una fuerte preocupación acerca de las diferencias entre una y otra formas de morir: la masacre es quizás la más devastadora de todas por el grado de despojo del sujeto. Esta presenta una irónica característica: no es tan importante saber quiénes murieron, como saber cuántos y cómo murieron. No se trata únicamente de una macabra fascinación por la muerte sino de un profundo terror al dolor, al cuerpo en pena, a su deterioro repentino”, detalla el autor.

Balderas Domínguez es doctor en Sociología, profesor de las carreras de Sociología, Historia, Artes Visuales, y de las maestrías en Salud Pública; Investigación Educativa; y Planificación y Desarrollo Urbano de la maestría y el doctorado en Ciencias Sociales en la UACJ.

En la obra señala que el objetivo es reflexionar sobre distintas temáticas que afectaron el entorno fronterizo, como la sacralidad de la muerte, el derramamiento de sangre, la trivialización del horror, las masacres y las formas de crueldad extrema, entre otras.

“El proceso de esta investigación empírica intentó apoyarse en la literatura teórica clásica y contemporánea sobre dicha temática, privilegiando un enfoque socio-antropológico”, explica sobre la temática de la muerte violenta que se volvió tema en Ciudad Juárez, particularmente luego de que de 2008 a 2011 se mantuvo como la urbe más violenta del mundo.

El autor recuerda que para el año 2012 la ciudad rebasaba la cantidad de nueve mil muertes, y con ello provocó por momentos una saturación de los anfiteatros, un crecimiento exponencial de los cementerios locales y se vio envuelta en un luto extremo. 

Además se manifestaba simbólicamente que “la ciudad estaba muriendo”, que cada vez había “más áreas muertas” comercialmente hablando, miles de negocios cerrados, clausurados, locales abandonados o “en renta”.

También se presentó el éxodo de residentes que fue convirtiendo muchas zonas habitacionales en lugares desolados, casas abandonadas, vandalizadas y desmanteladas; no por nada, Ciudad Juárez se convirtió en la segunda ciudad, después de Tijuana, con mayor número de viviendas abandonadas.

Por otro lado, los actos violentos cotidianos, los robos a mano armada, los asesinatos, los incendios provocados, los atentados con bombas, y sobre todo las masacres que se fueron multiplicando, los miles de muertos que ha dejado como saldo las violencias, se fueron reflejando en un duelo colectivo, narra el doctor en Sociología.

“Parece que estamos experimentando, en tiempos actuales, una ‘vuelta al mal’, que podría traducirse en un regreso de lo que Phillippe Ariés llamaba ‘la mort essauvagée’, la muerte salvaje, en toda su crudeza”, apunta. 

Al mismo tiempo, existe un discurso oficial, desde donde se construye una visión mítica de la guerra. Se resalta el carácter fascinante e “incognoscible” de la dimensión “inhumana” de dicha experiencia.

Además de las miles de muertes, parte de lo que ha ocurrido en Ciudad Juárez a partir de 2008, tiene que ver con la imposibilidad de los familiares de algunas víctimas de participar o realizar la conmemoración de sus muertos.

La inseguridad dejó de tener una dimensión espacial y temporal en esta ciudad para convertirse en aleatoria, azarosa e impredecible, destaca Balderas Domínguez.

Frases como “llegué tarde porque me desviaron, debido al acordonamiento por un muerto”, forman parte de una “anestesia social”, de la “insensibilidad” que han provocado las miles de muertes y que es la muestra de uno de los más "funestos efectos de la violencia”, concluye.