Se confrontan grupos por el padre Aristeo

Se manifiestan afuera de juzgados a favor y en contra del sacerdote, que quedó vinculado a proceso penal

Blanca Carmona/
El Diario
viernes, 15 febrero 2019 | 06:00

El padre Aristeo Trinidad Baca fue vinculado a proceso penal por su presunta responsabilidad en dos abusos sexuales y una violación agravada al parecer cometidos en perjuicio de una monaguilla de la parroquia Santa María de la Montaña.

La resolución judicial fue emitida unos minutos antes de las 14:00 horas de ayer, en medio de manifestaciones a favor y en contra del sacerdote afuera de la “Ciudad Judicial”.

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Dictan auto de vinculación a proceso a sacerdote

Fieles católicos aseguraron que se manifestaban no para exigir la verdad porque saben que el clérigo es inocente, sino para brindarle apoyo moral.

Al mismo tiempo un grupo de personas que portaban playeras en color blanco con la frase “Yolecreoalaniña” pedían un proceso penal justo bajo la premisa de que la presunta víctima no miente.

“Estamos en defensa de la verdad, por el gran cariño a un hombre que nos entregó su vida con su testimonio, con su lucha”, afirmó María de Jesús Ibarra, quien señaló haber sido coordinadora de monaguillos.

Dijo que a Baca nunca lo vio solo con un niño. “Él era muy exacto en encargarnos que siempre estuviera un adulto con los niños, fuimos varias de las coordinadoras y esa era la orden que teníamos: que los niños nunca estuvieran solos con ningún adulto”.

En contraste, otro grupo de manifestantes portaba cartulinas con leyendas como “robar la inocencia de menores es un sacrilegio” y “lobo vestido de oveja, falso profeta”.

“Deseamos que se haga justicia, no tenemos nada en contra del padre, simplemente queremos que a la niña se le crea y se le dé la protección integral como víctima, e igual a la familia… queremos un proceso penal justo”, dijo Aracely Galindo, una de las manifestantes.

Dentro del edificio, en una audiencia judicial decretada privada, la jueza de Control Raquel Carlos Ávila consideró que existen datos de prueba suficientes para presumir que se cometieron los ilícitos y que Baca participó en calidad de autor material.

La diligencia inició a las 11:20 de la mañana en la décima cuarta sala de la “Ciudad Judicial”, a la que no hubo acceso para reporteros aunque en ningún momento la jueza fundó ni motivó su determinación de hacerla privada, y tampoco ordenó reservar el nombre del párroco, quien es una figura reconocida en la comunidad juarense por su actividad filantrópica.

Algunos de los datos de prueba admitidos como válidos por la resolutora para dictar el auto de vinculación a proceso son la declaración de la supuesta víctima, quien ante el Ministerio Público (MP) señaló que fue agredida sexualmente desde el año 2015 hasta el 28 de enero de 2018 en la casa parroquial ubicada en la calle Lorenzo Ávalos de la colonia Santa María.

La menor también indicó que cuando ella tenía 8 años no sabía que la presunta conducta del sacerdote estaba mal y por ello no decía nada. Pero cuando comenzó a cursar el quinto año de primaria y a recibir educación sobre sexualidad se percató que estaban abusando de ella, y decidió continuar callada por miedo al clérigo.

Además estableció que las agresiones sexuales sucedieron cada domingo y también cuando Baca iba por ella para supuestamente llevarla a comprar helados junto a los niños de la casa hogar que el presbítero lideraba, pero en realidad iba a la casa parroquial y los ataques sexuales iniciaban cuando Baca le decía que jugaran a las escondidas.

La jueza también valoró la declaración rendida por la madre de la menor, un informe en material de medicina forense en el que se documentó que la niña presenta datos compatibles con una violación de data antigua y otro informe en material de psicología forense que especifica que la menor sufre ansiedad y estrés debido a las agresiones sexuales de que fue objeto, que no presenta datos compatibles con desórdenes mentales y se recomienda tratamiento psicológico especializado.

El MP también le presentó a la resolutora las entrevistas ministeriales efectuadas a otros familiares de la menor y otras actuaciones ministeriales.

El equipo de los cinco abogados que representa al religioso iba a desahogar ayer la declaración de cuatro testigos, los padres, una médico y una psicóloga ante la jueza de Control, pero de último momento se desistieron por así convenir a sus intereses.

Al concluir la diligencia, uno de los abogados defensores, Marco Gloria, señaló que el sacerdote se encuentra decaído y triste pero tranquilo. 

La jueza aprobó ayer un plazo de dos meses para la investigación complementaria y dejó vigente la medida cautelar de prisión preventiva impuesta el sábado pasado en la audiencia inicial. Esa cautelar fue aprobada por un plazo máximo de un año. 

Sin embargo, datos no oficiales indican que los defensores interpondrán un recurso de amparo para que un juez federal revise el trabajo de la jueza de Control.  


(Blanca Carmona / El Diario)


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