Piden a migrantes no arriesgarse en el río

Pese al peligro, familias entran a las aguas para internarse en EU y solicitar asilo político

Hérika Martínez
El Diario de Juárez
jueves, 13 junio 2019 | 06:00

Ciudad Juárez— Entre el llanto de los niños por temor a la corriente de agua y los gritos de los agentes de la Patrulla Fronteriza pidiéndoles que no arriesguen su vida, familias migrantes continúan cruzando el río Bravo para internarse en Estados Unidos y solicitar asilo político.

Centroamericanos, cubanos y brasileños fueron observados ayer al cruzar la frontera, con mochilas y niños en los brazos y la espalda, por el río internacional que en México es llamado río Bravo y en Estados Unidos, río Grande, un río que desde el lunes es más caudaloso debido a la apertura de las compuertas que abrió Estados Unidos.

“Señoras, se van a ahogar, váyanse al puente (internacional)”, le gritaba un agente de la Patrulla Fronteriza primero con voz fuerte y luego en tono desesperado a dos mujeres migrantes que dijeron venir de Brasil, y sin hablar español ni inglés no lograban entender la advertencia del agente estadounidense, ni de las personas que del lado mexicano les decían que por qué área evitaran cruzar.

Justo en la zona donde comienza el muro fronterizo y el bordo del río es de concreto, cerca del Puente Negro, las mujeres ingresaron dos veces al río, pero el temor a ser arrastradas por la corriente las hacía salir de nuevo, con el niño de unos cuatro años llorando, de la mano de ellas.

Finalmente, decidieron meterse al agua abrazando entre ambas al niño, pero antes de llegar a la orilla la corriente arrastró a la mujer que llevaba cargado al niño y a la otra también al agarrarlos, pero lograron detenerse frente a la mirada de un hombre que de lado mexicano estuvo a punto de aventarse para ayudarlas.

Al subir el bordo de tierra, ambas se tiraron al suelo, por lo que dos agentes de la Patrulla Fronteriza las ayudaron a levantarse para comenzar su proceso migratorio.

Una escena similar vivieron horas después al menos dos menores más, cuyos padres resbalaron en medio del río con ellos en los brazos o la espalda.

La primera fue una menor de unos cinco años de edad, de origen guatemalteco, quien cruzó sobre la espalda de su madre, quien además de la niña también cargaba una mochila, por lo que resbaló a la mitad del río frente a un agente estadounidense que la observaba a un costado del muro fronterizo.

Entre llantos, otro menor de unos tres años de edad también cayó al agua junto con sus padres que lo abrazaban en medio de ellos, con el fin de ir en busca del llamado “sueño americano”.

Mientras que una niña de unos seis años de edad lloraba abrazada de su madre, en medio del río internacional que de lado mexicano es vigilado por la Policía Federal, elementos de Protección Civil a bordo de cuatrimotos y personal de Grupo Beta, del Instituto Nacional de Migración (Inami), y de lado estadounidense es resguardado por agentes de la Patrulla Fronteriza, de CBP, del Sheriff de El Paso y elementos militares.

En el segundo día en el que los migrantes se han tenido que enfrentar a la corriente del río internacional, tras la apertura de las compuertas al agua que viene de la Presa del Elefante, de Estados Unidos, otra mujer con su hija fue apoyada para cruzar el río Bravo por un cubano.

Álvaro, como fue identificado el isleño, llegó hasta el bordo del río internacional con otro caribeño, sólo para observar la frontera, pero al ver que la mujer iba a cruzar sola con la niña de unos ocho años de edad, éste se echó al agua y cargó a la menor centroamericana en sus brazos.

Al sentirse segura, el rostro de temor de la menor cambió por una sonrisa, mientras lo abrazaba del cuello, y aunque aparentemente iba a regresar al lado mexicano, al llegar al lado estadounidense el caribeño sacó de su pantalón su pasaporte cubano y lo arrojó al río para tomar a la niña de la mano, subir el bordo de tierra y entregarse a la Patrulla Fronteriza.

“Esta mañana amaneció con esa idea, de echarse al río… se desesperó, le faltan más de 2 mil números”, dijo el cubano quien lo acompañaba, y quien después de despedirse de su amigo de lejos y a través de los barrotes del muro fronterizo, regresó solo con sus paisanos, a seguir esperando su turno de cruzar a Estados Unidos bajo la lista que coordina el Consejo Estatal de Población y Atención a Migrantes (Coespo).

Hasta ayer, sumaban más de 16 mil 700 migrantes registrados en Ciudad Juárez desde octubre del año pasado para solicitar en Estados Unidos el asilo político, de los cuales habían ingresado más de 11 mil 300 por el puente internacional Paso del Norte-Santa Fe.

Aunque oficialmente permanecen en la ciudad 5 mil 400 migrantes en espera de ser llamados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP), muchos han decidido cruzar la frontera por el río Bravo porque se han desesperado al ver que les faltan muchos números, como Álvaro, o se les ha acabado el dinero para seguir rentando un lugar para esperar su turno.

Según datos de la Patrulla Fronteriza sector El Paso, en promedio son detenidas mil personas tras haber cruzado la frontera, principalmente en la zona del Puente Negro. 


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