Obras ahorcan la Ejército

Tramo de la avenida queda bloqueado; preocupa a comerciantes caída en ventas

Abril Salgado/
El Diario
miércoles, 06 febrero 2019 | 06:00

Congestionamiento vehicular, dificultad de los peatones para cruzar y preocupación de los comerciantes por la baja de sus ventas, ocasionó ayer el cierre de un tramo de la avenida Ejército Nacional.

La Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) repondrá el colector de aguas residuales, por lo que desde temprana hora fue bloqueado el flujo de vehículos con barreras de concreto y trafitambos de la calle Rancho Mezteñas hasta Paseo de la Victoria.

Empleados de la JMAS y de la empresa contratista RT iniciaron labores con una máquina excavadora con la que se abrió un hoyo de poco más de 10 metros de largo y cuatro metros y medio de profundidad, explicó un supervisor de la Junta Central. Dijo que se reemplazarán 245 metros de tubería de 2.44 metros de diámetro en el cuerpo norte de la avenida.

Manuel Herrera, director técnico de la JMAS, expuso que se tiene contemplado concluir los trabajos en dos meses y medio, para lo cual laborarán los sábados y probablemente los domingos hasta mediodía, a fin de terminar lo antes posible.


‘Pegan’ obras también a usuarios de transporte 

En Paseo de la Victoria y Ejército Nacional el cruce para peatones fue considerado una “misión imposible”, ya que aunque agentes de Tránsito se encontraban en la zona para auxiliar a los conductores, el tráfico continuó todo el día con normalidad de poniente a oriente.

“De repente sí es muy complicado cruzar, aunque ahorita está tranquilo, nomás que como van a arreglar aquí sólo va a haber una salida y el retorno lo alargaron, entonces sí nos va a afectar”, señaló Humberto Contreras, transeúnte y trabajador del sector.

Algunos optaron por caminar por todo el camellón central hasta el sitio de las obras para poder cruzar la avenida sin tener que correr o esquivar los carros.


Prevén caída en ventas 

Dueños de distintos negocios situados entre el tramo que comprenden las obras dijeron sentirse afectados ya que previamente hubo una reunión con personal de la JMAS que explicó el proceso de los trabajos y que su duración podría ser de entre dos y cuatro meses.

“A todos, desde el S-Mart para acá (hacia el oriente) nos va a pegar”, aseguró un comerciante. Expuso que los clientes al ver la dificultad en el desvío y que en calles alternas se conduce “a vuelta de rueda”, no acudirán a los negocios de la zona.

“Y tristemente es en las fechas más duras, acabamos de salir de enero”, comentó el afectado, quien sugirió que las obras se realicen por las noches.

Restaurantes, una desponchadora, salones de belleza, una bodega de materiales de construcción, boutiques, un local de dulcería y piñatas son algunos de los que se verían afectados con la baja de clientela y de trabajo, según expusieron.

Algunos comentaron que previo al cierre tomaron medidas como agendar las citas de los servicios y los restaurantes iniciaron con los pedidos por Uber Eats desde ayer, además de que a todos se les aconseja tomar rutas alternas o acudir con anticipación.

Trabajadores de los comercios afectados también expusieron su preocupación al no saber qué camiones de transporte público ahora deben tomar o el incremento en este pago al tener que planear más las rutas.

“Tengo que investigar dónde puedo tomar camión para regresar a mi casa, lo tomaba en la Ejército pero lo que estoy pensando es que voy a batallar de regreso. No sé, ahorita lo platicaba con mi jefa si me deja salir un poquito más temprano precisamente para investigar dónde voy a agarrar de ahora en adelante el camión”, mencionó una empleada de un negocio de ropa.

“Estoy haciendo un mapa mental, tengo que tomar una (ruta) Universitaria que me deje cerca de la Teófilo Borunda o no sé, no tengo ni idea de por dónde”, agregó.

Alonso, trabajador de un restaurante, comentó que además de la incertidumbre con el transporte, la baja de clientes le afectará en la propina.

Y Ramferi, otro empleado, expuso que prevé un desorden al salir de su trabajo para ir a la escuela, ya que su jornada laboral culmina en “horas pico”.

De acuerdo con la JMAS, la reposición del colector tiene un costo de 14 millones 402 mil 606 pesos, que se destinaron del Fondo Metropolitano. (Abril Salgado / El Diario)


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