Juárez
Día Internacional del Migrante

Migrante busca trabajo tras perderlo por la pandemia

Adilson tiene año y medio en Juárez y cuatro meses sin poder laborar

Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

sábado, 19 diciembre 2020 | 10:51

Ciudad Juárez— Hace un año y medio, Adilson, su esposa y sus dos hijas, fueron retornados por el Gobierno de Donald Trump bajo el programa “Quédate en México” a Ciudad Juárez, donde ayer, en el Día Internacional del Migrante, celebró su cumpleaños número 46, pero también vivió la angustia de no tener trabajo y tener que pagar la escuela de su hija.

El originario de Tegucigalpa, Honduras, es uno de los aproximadamente 10 mil migrantes que según estimaciones de las autoridades viven actualmente en Ciudad Juárez, dentro y fuera de los albergues, algunos en busca del “sueño americano” y otros con el objetivo de establecerse en esta frontera.

“Ahorita el trabajo acá está bien difícil, mi esposa y yo andamos buscando trabajo. Yo tengo cuatro meses sin poder trabajar, nosotros hemos sobrevivido gracias a Dios a ciertos ahorros y ayuda de familias”, narró el centroamericano, padre de dos menores de 10 y 16 años de edad.

Justo el Día Internacional del Migrante, que se conmemoró ayer 18 de diciembre, Adilson celebró su cumpleaños pero también vivió la tensión de saber que era el último día para pagar 2 mil pesos para el próximo semestre de preparatoria de su hija. 

En medio de la pandemia, Adilson y su esposa buscan trabajo para poder esperar en Juárez su proceso migratorio en Estados Unidos, ya que tres días antes de acudir a su cuarta audiencia ante la Corte de Inmigración de El Paso, el gobierno de Estados Unidos cerró la frontera con México y suspendió todos los procesos de asilo político, bajo el argumento de evitar la propagación de Covid-19.

Dos meses después de haber sido retornados a esta frontera como parte del llamado Programa de Protección a Migrantes (MPP, por sus siglas en inglés), acudieron a su primera audiencia ante un juez migratorio, en agosto de 2019; un mes después, fueron citados a la segunda, y diciembre a la tercera. 

Su cuarta audiencia la tenían programada el 24 de marzo, pero tres días antes, fue cerrada la frontera, por lo que desde entonces les han suspendido sus citas en diversas ocasiones.

La última cita “la teníamos ahora en diciembre, pero nos la cambiaron para marzo. Seguimos rentando en un pequeño apartamento, pero en cuanto al trabajo sí se nos ha hecho bien difícil, porque la mayoría de las maquilas no contratan extranjeros. Lo que nos han dicho es que el problema es en los bancos, que no quieren abrir cuenta bancaria –a migrantes-. Y con la pandemia, los bares y restaurantes están cerrados, que eran los principales lugares donde podían trabajar los migrantes, porque ahí es donde se consigue trabajo como asistente de cocina, lava platos, mesero; también en los mercados y como guardias de seguridad, pero con la pandemia se nos ha hecho complicado conseguir trabajo”, relató.

Ante el temor al Covid-19, la familia se ha mantenido aislada, por lo que sólo han salido para lo indispensable, como la compra de alimentos y para buscar trabajo, dijo a quien le gustaría trabajar junto con su esposa.

En Tegucigalpa su esposa tenía un taller de confección de ropa, la cual ella misma vendía, mientras que él trabajaba como periodista. “En Honduras son muchos factores: el desempleo, el gobierno de Honduras no ha podido resolver el problema del desempleo, y si lo encuentra es mal pagado; la violencia es otro factor, las maras y pandillas tienen secuestrados Honduras, El Salvador, Guatemala; la corrupción, mientras no se resuelva el problema de la corrupción en la policía y los militares no se va a resolver la violencia”, lamentó. 

Ellos viven en el norponiente de la ciudad, y cruzar de manera ilegal no es una opción para ellos, después de un año y medio de espera en su proceso migratorio.

Mientras esperan en Juárez, sus hijas estudian en la primaria y preparatoria, pero en esta última le cobran 2 mil pesos por semestre y 100 pesos mensuales.

“En la escuela de mi niña que está en quinto año nos cobraron mil pesos de inscripción, pero ahí al menos le dieron los libros. Y la que está en preparatoria no le dieron nada, fuimos a entregar unas tareas y me dijeron que tenía como plazo antes del 18 de diciembre para pagar 2 mil pesos del semestre”, dijo al lamentar que por ser migrante no ha podido obtener una licencia de manejar para trabajar como repartidor de comida, chofer de transporte público o como conductor de Uber.

Sin embargo, para Adilson y su familia, el triunfo de Biden es una nueva esperanza de lograr el llamado “sueño americano” y poderles dar una vida mejor a sus hijas.

“Estamos bastantes pendientes de lo que va a pasar del 20 de enero en adelante, para mi esa es la última esperanza, lo que logre Biden en la política –migratoria-”, dijo el hondureño. 

Según datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), actualmente viven en México un millón 60 mil 707 migrantes, lo que representa el 0.85 por ciento de la población en el país, informó ayer en marco del Día Internacional del Migrante HIAS, una organización judía estadounidense que trabaja en Ciudad Juárez y otras fronteras mexicanas “por una migración segura, voluntaria y con oportunidades para todas y todos”. 

De acuerdo con el último informe del Centro de Intercambio de Acceso a Registros Transaccionales (TRAC), hasta octubre habían sido retornados a Ciudad Juárez más de 21 mil migrantes de Estados Unidos, con una cita ante la Corte de Inmigración de El Paso. 

Los migrantes “tienen dificultades para superar la xenofobia y la discriminación, para regresar a sus hogares debido a las restricciones a la movilidad mundial y para hacer frente al impacto que conlleva la caída de las remesas”, señaló ayer la Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas a través de un comunicado de prensa. 

“Debemos garantizar que los migrantes tengan un acceso justo y equitativo a los programas nacionales de vacunación y que los Estados vuelvan a comprometerse con el principio de cooperación transfronteriza y regional consagrado en el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular al objeto de construir comunidades prósperas, saludables y resilientes”, destacó.