Juárez

'Mi hijo dio su vida por los demás'

Rodeado de flores, familiares, amigos y compañeros paramédicos, el voluntario de la Cruz Roja Juan Andrés García fue velado en su casa

Fotos: Hérika Martínez Prado / El Diario de Juárez
/ El médico regaló a su niña una camilla de la Cruz Roja en una cadenita

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

lunes, 08 junio 2020 | 18:47

Ciudad Juárez— “Mi hijo dio su vida por los demás”, lamentó entre lágrimas Berta Elena González, frente al ataúd de Juan Andrés García González, el voluntario de la Cruz Roja Mexicana y enfermero del Instituto mexicano del Seguro Social (IMSS), quien murió la noche de ayer en Ciudad Juárez tras las afectaciones que la enfermedad del coronavirus (Covid-19) le provocó en los pulmones. 

Según datos oficiales dados a conocer por el doctor Arturo Valenzuela Zorrilla, director medico en la Zona Norte del Estado, hasta ayer sumaban 535 trabajadores de la salud contagiados en Chihuahua, la mayoría del área de enfermería, donde se tenían registrados 295 casos positivos, seguidos por 160 médicos y 80 trabajadores de otras áreas hospitalarias.

Rodeado de flores, familiares, amigos, compañeros paramédicos y personal del Hospital General Regional (HGR) número 66 del IMSS, Juan Andrés ayer fue velado en su casa, donde se reencontró con él su hija Andrea Sofía, de 10 años de edad, quien protegida con un cubrebocas mostró el collar de una camilla militar de la Cruz Roja que él le regaló.

“Tengamos cuidado, veamos que las cosas son reales, que esto está pasando en verdad. Mi hijo no tenía porque haberse contaminado Mi hijo no tenía porque haberse contaminado por gente que a lo mejor es necia y no quiere hacer caso de cuidarse y estar en casa. Mi hijo dio hasta su vida por los demás  y aquí estamos llorando su perdida, porque no puedo hacer otra cosa, no pudimos y es una impotencia muy grande no poder hacer algo por tu hijo”, narró frente al cuerpo de su hijo rodeado por héroes de la salud.

“Veamos que ésta es la realidad, nos estamos enfermando, nos estamos contaminando y ellos que están al frente, en la atención medica, son los que están corriendo más riesgo por gente necia que estamos en la calle (…) mi hijo unos días antes me dijo `mamá, tengo miedo, esto está muy feo´, pero no imaginé que nos iba a llegar, a mis hijos; nosotros nos contaminamos toda la familia”, recordó Berta, quien heredó a su hijo la vocación por salvar vidas.

Andrés provenía de una familia con vocación de servicio, su pasión por ayudar a la gente le hizo primero seguir los pasos de sus padres, como paramédico en la Cruz Roja desde 2007 donde trabajó en los años de mayor violencia en Ciudad Juárez.

Luego comenzó a trabajar en el área de la cocina en el IMSS, y mientras seguía apoyando en la Cruz Roja también estudiaba para enfermero, carrera de la cual se graduó hace un año “con la calificación máxima”, relató su madre.

El próximo 22 de junio, Andrés cumpliría 35 años de nacido, pero el Covid-19 le impidió celebrar en una alberca con banda como él planeó desde hace un año, recordó su madre.

“Era enfermero porque por pasión, somos enfermeros porque nos gusta… el 22 de abril llegó al trabajo con fiebre, con dolor de cabeza y con tos, y lo regresaron a la casa.

El 27, él nos dijo que ya no soportaba, que no podía respirar, y lo internaron en el área Covid –del HGR 66-, los muchachos de la Cruz Roja le hicieron el traslado y el martes 28 lo intubaron, le pusieron un tubo por la boca que llega directo a los pulmones y lo conectan a una maquina para que la maquina este haciendo la función de los pulmones, así estuvo tres semanas”, recordó su hermana Adriana, quien desde hace 13 años es también enfermera del IMSS.

El lunes 18 le quitaron el tubo, se mantuvo y el domingo lo dieron de alta a medio día, por lo que sus compañeros lo trasladaron a su casa, pero como a las 6 o 7 de la tarde comenzó empezó a sentir mal nuevamente.

“Nos pidió que lo regresáramos a un hospital, y lo llevé a una clínica particular… estando ahí se puso malito y murió a las 9 de la noche”, narró su hermana, quien explicó que en la primera prueba que le realizaron en abril salió positivo al virus, y en la segunda el 11 de mayo ya fue negativa, sin embargo le dejó secuelas.

“Él no murió de Covid, sí lo tuvo, sí lo padeció, pero falleció de complicaciones pulmonares”, las cuales fueron secuelas del mismo virus.

Toda la familia de Juan Andrés se contagió, el 7 de mayo murió su abuela de Covid-19, mientras que su hermana fue confirmada positiva pero logró recuperarse, al igual que su padrastro y su novia. Y su mamá fue

diagnosticada con neumonía atípica.

“Él nunca tuvo problemas con nadie, siempre fue muy servicial, muy humanitario, era muy buena persona”, destacó su hermana quien agradeció a sus “hermanos” paramédicos de las diferentes agrupaciones su solidaridad.

“Hay mucha gente que no cree y pues nosotros, el personal de salud y nuestra familia nos contagiamos; mi sobrina tiene 10 años y ya se quedó sin papá y sin bisabuela”, lamentó Adriana.

Su mamá también recordó que la vida de su hijo era “servir, nunca puso una condición para nada”. Y le pidió a la comunidad que se proteja.

“Él siempre estaba dedicado a sus pacientes, les platicaba, lo limpiaba… siempre estaba con sus pacientes, no los dejaba; así era él”, recordó una de sus amigas y compañeras del IMSS.

“El Gordito nos deja bellos recuerdos, momentos de risas, momentos de lágrimas. Siempre tenía oídos para uno, siempre servicial, siempre dedicado… ayer –domingo- fue una alegría al medio día –cuando lo dieron de alta- y luego una gran tristeza –cuando murió- (…) no es justo que por unas cuentas personas, porque están aburridas, otras personas estemos pagando los platos rotos. Se queda su hija Sofi huérfana de padre. Él quería llegar a ser intensivista”, lamentó su compañero del IMSS, Daniel Medina.

Los paramédicos de la Cruz Roja, Magaly Cárdenas y Juan Ramos, quien le hicieron una guardia de honor junto a su ataúd, también recordaron como una persona amable y muy alegre al héroe al que hoy le darán el último adiós.