Endurecimiento fronterizo en EU fomenta temor e indignación

Según los expertos, la causa principal de la crisis no es la llegada de migrantes, sino las políticas implementadas por la administración Trump

The New York Times
viernes, 05 abril 2019 | 10:17

New York.- Las estadísticas muestras un cierto misterio en torno a las aseveraciones de la administración Trump sobre un aumento sin control de arribos.

La migración neta en la frontera sur se encuentra en niveles históricamente bajos. Pero las oficinas y los centros de detenciones están llenándose, teniendo dificultades para cubrir la necesidades médicas básicas de las familias migrantes.

La respuesta, señalan expertos inmigratorios, es que la causa principal de la crisis no es la llegada de migrantes, sino las políticas implementadas por la administración Trump con las que los reparten en unos cuantos centros donde se trata como invasores a las familias que se entregan de manera voluntaria —dando la apariencia de una invasión.

Fuera de ser algo exclusivo del gobierno de Trump, solamente se trata de un patrón presentado en las democracias occidentales, donde la postura antiinmigratoria está provocando exigencias de políticas de mano dura que podrían no sólo fracasar en su intento por reducir los arribos, sino que hacen que el problema parezca aun más descontrolado y abrumador.

Los trastornos económicos y el cambio demográfico han provocado entre algunos blancos sensaciones de pérdida de control y de estatus, independientemente de lo real o lo imaginario que esto sea.

Se trata de una combinación de factores, sugieren las investigaciones, que activan profundos instintos de buscar seguridad en una identidad grupal familiar —y de tratar de volver a imponer el control.

Dichos sentimientos se concentran en las fronteras, aun si la inmigración indocumentada no ha subido. Y las políticas que satisfacen los deseos de una respuesta estricta pueden hacer que el problema se vea peor, profundizando los temores de caos y agobio.

Dicha retroalimentación podría impulsar la revuelta populista. Está contribuyendo el creciente conflicto global entre las identidades nacionales a la antigua, que se imaginan homogéneas y fijas, y un mundo que ya no encaja con eso.

Hoy en día, probablemente ese ciclo esté desarrollándose de nuevo.

“Las cifras no son tan grandes, pero si uno está atendiendo como delincuentes a las familias y arrestándolas, arraigándolas, el sistema no puede manejar eso”, dijo Douglas Massey, académico de la Universidad Princeton especializado en inmigración. “Da la apariencia de que en la frontera hay un caos absoluto, pero el caos se debe a que no tenemos políticas adecuadas para el problema”.

Las consecuentes políticas pueden resultar contraproducentes.

Cuando el gobierno de Clinton reubicó en Centroamérica a pandillas de origen estadounidense como la Mara Salvatrucha, allá crecieron en un ambiente de pobreza y debilidad del Estado. En la actualidad, muchas familias centroamericanas están dirigiéndose a Estados Unidos huyendo de esa violencia.

Las políticas pueden dañar en forma considerable a los migrantes y los refugiados.

“Cuando hay mujeres y niños detrás de mallas y debajo de un puente, se da una mala imagen”, dijo Massey, refiriéndose a las prácticas de detención de migrantes en centros improvisados en Texas  en donde los niños han terminado durmiendo sobre grava y tapándose con hule térmico. “Eso está causando mucho daño a seres humanos”.