Biden se dice dispuesto a trabajar con McConnell; demócratas no están contentos

El exvicepresidente citó acuerdos que logró con el republicano en 2012 como prueba de su habilidad para lograr una legislación bipartidista

The New York Times
miércoles, 18 septiembre 2019 | 11:51

Washington.- Mitch McConnell, el líder republicano del Senado y autodenominado como “la parca” de los sueños legislativos de los liberales, se instaló en una especie de rutina durante el segundo mandato de Barack Obama cada vez que sentía acorralado por los demócratas.

McConnell se levantaba de su silla en el Capitolio, caminaba hasta su escritorio, sonreía y preguntaba: “¿Podemos llamar a Joe Biden por teléfono?”

Eso fue precisamente lo que sucedió a finales del 2012, cuando los republicanos todavía eran la minoría en el Senado, y McConnell se enfrascó en un desacuerdo con Harry Reid, el líder demócrata, sobre la eliminación de los recortes de impuestos de la era la Bush.

A medida que se acercaba la fecha límite para la víspera del Año Nuevo, Biden y McConnell llegaron a un acuerdo en una docena de llamadas telefónicas, según dijeron auxiliares de ambos políticos, con Obama vigilando cada uno de sus movimientos. Las dos partes llegaron a un acuerdo mutuo, pero muy apartado de lo que Reid quería. Este año, durante su campaña por la presidencia, Biden citó ese acuerdo, y otros que llegó a entablar con McConnell como prueba de su habilidad para lograr una legislación bipartidista en un entorno de otro modo hiperpartidista.

“Trabajaré con Mitch McConnell donde podamos estar de acuerdo”, dijo Biden este mes —agregando que en algunos temas, como el control de armas, no había lugar para establecer un compromiso.

El que Biden pueda estar de acuerdo con McConnell en cualquier cosa es una declaración un tanto controversial para cualquier demócrata en estos días. Pero de entre los 20 candidatos demócratas que contienden por la presidencia, Biden se destaca por continuar creyendo en la buena voluntad de los republicanos en el Congreso. E insiste en que el presidente Trump ha abusado del Partido Republicano, pero que la cortesía y la civilidad volverán a Washington una vez que Trump se haya ido.

Es una visión que ha sido calificada como ingenua y melancólica por algunos rivales demócratas, así como por el ala izquierda de su partido. Tales críticas salen a relucir con respecto a McConnell, cuya decisión de bloquear la nominación de Merrick B. Garland a la Corte Suprema por parte de Obama en el 2016 lo elevó de un mero obstruccionista a la categoría de super-villano de muchos demócratas.

Y las críticas solo se han intensificado en los últimos días, ya que McConnell rechazó las exigencias demócratas para avanzar rápidamente con la legislación de control de las armas y arremetió contra estos por reavivar los ataques contra el juez de la Corte Suprema Brett Kavanaugh.