He sido acosada: Angélica Fuentes

La empresaria afirma que ha sido acosada, acusada y difamada durante la batalla legal que ha mantenido con su exesposo, Jorge Vergara.

Reforma
viernes, 26 abril 2019 | 06:00
Reforma

Ciudad de México— En 2015, la vida de Angélica Fuentes dio un giro de 180 grados al verse involucrada en una batalla legal que se prolongó ya por cuatro años con su ex esposo, el empresario Jorge Vergara.
"Recuerdo la mañana cuando todo estalló y fui destituida injustamente como directora general del grupo empresarial del que también era propietaria. Estaba de vacaciones con mis hijas cuando supe que mi aún esposo estaba iniciando un proceso en mi contra", comentó la egresada de Finanzas por la Universidad de El Paso, Texas.
"Han sido casi cuatro años en los que he sido acosada, difamada, acusada, atacada, intimidada y desprestigiada públicamente, cuando lo único que siempre he querido es justicia".
Una de las primeras acciones que Angélica tomó fue mudarse a Nueva York con sus dos hijas, Valentina y Mariaignacia, desde donde continuó el juicio.
"Voy a ser muy honesta; pensé en jamás regresar. En lo personal, estoy muy decepcionada por la manera en la que se llevó a cabo mi proceso legal; es un ejemplo muy claro de las injusticias por las que pasamos las mujeres. La corrupción y la ausencia de un Estado de Derecho fuerte entorpecen el sistema legal mexicano, pero también tienen el potencial de destruir familias, de quebrar espíritus", señaló.
Pero lejos de todas las adversidades, hay un aspecto que resalta, el vínculo que fortaleció con sus dos pequeñas.
"En estos cuatro años, hemos tejido lazos inquebrantables de amor. Hemos crecido juntas y estamos más unidas que nunca. Nuestra dinámica es sencilla: todos los días nos queremos incondicionalmente, sin esperar nada a cambio y aprendemos la una de la otra. Dedicamos un minuto en la mañana para agradecer las bendiciones en nuestra vida", platicó.


Impulso femenino
Una historia que Angélica cuenta con recurrencia es cuando, a los 11 años de edad, trabajó en verano en una de las gasolineras de su familia, en Ciudad Juárez, donde despachaba a los autos, limpiaba los cristales y checaba el aire de las llantas, pero, a diferencia del sexo opuesto, ella no recibía propinas, al preguntar por qué, la respuesta fue contundente: por ser mujer.
"A partir de esa experiencia, me di cuenta que nadie iba a defender mis derechos ni preguntar nada por mí, que si yo no levantaba la mano jamás alcanzaría mis metas", detalla la ex presidenta de la Asociación Mexicana de Gas Natural.
"Cuando inicié formalmente mi vida profesional, me seguí enfrentando con el machismo y, peor aún, me enfrenté con personas que dudaban de mí y de mis capacidades por mi género. Me di cuenta que nosotras no tenemos que esforzar el doble: primero para demostrar que somos talentosas y después para superar las barreras que nos detienen por ser mujer".
Dicho aprendizaje resultó en que en sus propias empresas aplicara una visión incluyente, al implementar salas de lactancia, paga igualitaria, home office, permisos de maternidad y paternidad, así como la promoción de mujeres en puestos gerenciales y no sólo en los consejos directivos.
"El desarrollo sustentable no puede ser concebido sin la equidad de género, tomando en cuenta todos los efectos positivos para el desarrollo de los países, resulta absurdo no trabajar por una sociedad en la que el sexismo, la misoginia, el abuso y la discriminación estén totalmente fuera de lugar".
Actualmente, a través de su Fundación Angélica Fuentes impulsa el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género como las herramientas más eficientes de desarrollo social, económico y ambiental a nivel global.


En sus palabras
¿Qué aprendiste este tiempo fuera de México?
Ahora sé que, aunque trataron de quebrar mi espíritu, absolutamente nadie ni nada puede apagar mi luz. No importa qué tan difícil y dolorosa haya sido una situación, tengo una inmensa fortaleza interna para superar cualquier reto.
¿Alguna vez pensaste en no volver?
De hecho, pensé en llevar a cabo mis proyectos en otros lugares de Latinoamérica, pero en enero de este año tuve la oportunidad de platicar con un grupo de mujeres emprendedoras. Esa noche, todo cambió para mí y decidí regresar a trabajar a México; para mí, significó tener la absoluta certeza de que soy resiliente y libre.
Si pudieras regresar el tiempo, ¿cambiarías algo?
No. El camino recorrido me ha hecho ser quien soy y me gusta lo que veo en el espejo cada mañana, por dentro y por fuera. Hoy sé que soy una mujer de una sola pieza, íntegra y dispuesta a seguir trabajando para conseguir mis objetivos. No me arrepiento de absolutamente nada; si tuviera que elegir, elegiría el mismo camino una y otra vez porque ha sido un viaje muy enriquecedor.
¿Qué mensaje te gustaría dejarles a tus pequeñas?
Mi mayor deseo es que mis hijas crezcan libres y llenas de amor, crean en sí mismas y vivan sin miedo. Lo más importante es que aprendan a amarse y respetarse. Las educo para que desarrollen confianza y aprendan a tomar decisiones. Deben saber que pueden lograr lo que se propongan y que son libres, pero esa libertad tiene una responsabilidad y su libertad termina cuando empieza la de alguien más.
¿Qué te mueve a impulsar el mundo empresarial y la Fundación Angélica Fuentes?
Dos poderosos argumentos, uno ético y el otro económico, debemos apostar por el empoderamiento de la mujer en el mundo empresarial, la inclusión constituye una estrategia fundamental para toda entidad de negocios que busca estar a la vanguardia y prosperar. El poder adquisitivo de las mujeres está en aumento y juegan un papel muy importante como tomadoras de decisión.
En México, el 70 por ciento de las decisiones de compra las toman las mujeres. Son una pieza fundamental en los mercados de talento y de consumo, y su inclusión en puestos de liderazgo es un mecanismo para generar mayor rentabilidad. Las mujeres son más de la mitad la población y, por lo tanto, un enorme potencial de innovación y creatividad. No es justo ni inteligente negarles el acceso a las oportunidades.