Se niega gobernador de Virginia a renunciar

... y acusan a posible sucesor de agresión sexual

Associated Press
sábado, 09 febrero 2019 | 06:00

Richmond, Virginia— El gobierno estatal de Virginia parecía desmoronarse ayer luego de que el gobernador Ralph Northam dejó claro que no renunciará y de que el hombre que lo remplazaría –si eso llegara a ocurrir– fue objeto de una nueva acusación de agresión sexual y de exhortos a que dimita.
Líderes demócratas, incluidos varios aspirantes a la Presidencia y la mayoría de la delegación de Virginia en el Congreso, se pusieron en contra del vicegobernador Justin Fairfax, quien se convertiría en el segundo gobernador afroamericano del estado si Northam renuncia.
“Fairfax ya no puede cumplir con sus obligaciones”, aseveraron las bancadas demócratas de la Cámara de Representantes y del Senado estatal en un comunicado conjunto.
Ambos eventos surgieron al término de una semana sorprendente que vio a los tres principales funcionarios electos de Virginia, todos demócratas, involucrados en escándalos que podrían acabar con sus carreras y que estuvieron cargados de cuestiones de raza, sexo y poder.
Northam, quien está en el primero de su mandato de cuatro años, anunció su intención de permanecer en el puesto durante una reunión de gabinete, de acuerdo con un alto funcionario que no estaba autorizado para discutir la cuestión públicamente y habló bajo condición de anonimato.
De esa manera, Northam prácticamente desafió a todo el Partido Demócrata, que se puso en su contra luego de que salió a la luz una fotografía racista en el anuario de su escuela de Medicina de 1984 y de que reconoció haber usado maquillaje para tener aspecto de negro.
Horas más tarde, el gobernador emitió un comunicado dirigido a los empleados gubernamentales en el que dijo: “Han puesto su confianza en mí para llevar a Virginia hacia adelante, y planeo hacerlo”. En una señal de que pretendía regresar a sus actividades como de costumbre, también anunció más de una docena de nombramientos en las juntas estatales.
Mientras tanto, una mujer hizo público un comunicado en el que acusó a Fairfax de haberla agredido cuando eran estudiantes en la Universidad Duke, en Carolina del Norte, en el año 2000. The Associated Press no informará los detalles debido a que la acusación no se ha corroborado.
Fairfax negó rotundamente la nueva acusación, tal como lo hizo con la primera, dada a conocer a principios de semana por Vanessa Tyson, una profesora de universidad de California, que dijo que Fairfax la obligó a hacerle sexo oral en una habitación de hotel en Boston en 2004.
–Es obvio que se ha orquestado una campaña de difamación en mi contra”, dijo Fairfax.
La Policía del campus de Duke no tiene reportes criminales que mencionen a Fairfax, dijo el portavoz de la Universidad, Michael Schoenfeld. El portavoz de la policía de Durham, Wil Glenn, manifestó por su parte que no pudo encontrar reporte alguno en los archivos del departamento sobre la acusación del 2000.
Muchos demócratas se habían abstenido de emitir juicios tras la primera acusación contra Fairfax, alegando que el asunto debía ser investigado, pero esta vez lo condenaron con rapidez.
Algunos demócratas que han manifestado su intención de postularse a la Presidencia en los comicios de 2020 pidieron a Fairfax que renunciara, incluidos los senadores Cory Booker, de Nueva Jersey, Kirsten Gillibrand de New York, y Elizabeth Warren de Massachusetts. Booker dijo que las “múltiples acusaciones detalladas” eran “profundamente perturbadoras”. Gillibrand calificó los detalles como “repugnantes y horrendos”.