Desesperados, se entregan a la Border Patrol

Ante la delincuencia en Centroamérica, migrantes buscan entrar a toda costa a suelo estadounidense

Karla Valdez / El Diario de El Paso
domingo, 10 marzo 2019 | 06:00

Abriéndose paso entre los arbustos con su bebé en brazos y su hija de la mano, una mujer de origen hondureño corrió hacia un agente de la Patrulla Fronteriza (USBP), a quien con los ojos llenos de lágrimas dijo que venía huyendo de su país. 

“(Al ver al agente) sentí emoción y la verdad también me puse nerviosa, pero sé que este es un país donde a uno lo ayudan porque todo mundo sabe que Honduras es un país con mucha delincuencia”, dijo Wendy Yamileth Velásquez Vásquez.

Tras dos meses de viaje, en que tuvo que soportar las inclemencias del clima, hambre e incluso caminar largos tramos, Velásquez Vásquez de 28 años pudo llegar a suelo estadounidense. 

Con un nudo en la garganta la mujer relató a El Diario de El Paso que no tuvo más alternativa que abandonar su país, ya que los delincuentes cobran “impuestos de guerra” o cuota y les quitan todo el dinero que ganan. 

“Tenía un negocito y todo era para impuestos de guerra y cuando uno ya no puede pagar ellos empiezan a amenazarlo a uno y amenazar a sus hijos”, expresó Velásquez Vásquez mientras se limpiaba las lágrimas. 

La mujer aseguró no contar con el apoyo de nadie en su país, ya que el padre sus hijos la abandonó y ella sola tuvo que encargarse de la crianza de su hija Tiffany de 7 años y su hijo Dylan de 2. 

“Soy madre soltera, no tenía a nadie que me ayudara y en mi país todo es delincuencia lamentablemente”, reiteró. 

Cansada de tener que entregarle su dinero a los delincuentes, Velásquez Vásquez decidió dejar de pagar “impuestos de guerra” y no pasó mucho tiempo para que comenzaran a intimidarla. 

“No me hicieron una amenaza directa, pero me dijeron ‘¿pagas o qué?’ y esas personas no se anda con juegos”, relató. 

Al igual de Velásquez Vásquez, Germán Leonel Pardón de 40 años salió de su natal Honduras en busca de poder brindarle un mejor futuro a su hijo de 15, ya que en su país no hay oportunidades de estudio. 

“En Honduras no nos alcanza para darle estudios a nuestros hijos. Por eso venimos a buscar ayuda a través de la autoridades de Estados Unidos para encontrar un trabajo y sacar adelante a nuestros hijos”, mencionó.

El hombre dejó en su país a su esposa, a un hijo de 18 años y una adolescente de 13, quienes se quedaron con su madre mientras él logra conseguir “el sueño americano”.

Emocionados por estar cada vez más cerca de su sueño, los migrantes escuchaban atentamente a los agentes de USBP, quienes les colocaban un brazalete con un número de caso, que ayuda a los agentes a identificar en qué grupo, dónde y a qué hora se les detuvo.

“Se les pone el brazalete con el número de caso para que estas personas no sean mezcladas con las otras que ya estén detenidas. No de que no se mezclen para hablar o algo así, sino para que los casos no se revuelvan”, comentó. 

Luego de tener su brazalete, los migrantes fueron subiendo uno a uno para ser llevados a la estación de USBP en El Paso para ser procesados. 

Los usan de distracción 

Velásquez Vásquez era parte de los casi 200 migrantes que llegaron en grupos de distintos tamaños, que fueron detenidos la mañana del 7 de marzo a lo largo de la franja. 

El grupo más grande en ser detenido ese día fue de 126 personas, conformado por adultos y niños en su mayoría originarios de Centroamérica, a quienes les abrieron la emblemática reja para que cruzaran a territorio estadounidense. 

Para Ramiro Cordero, vocero de USBP, este tipo de arrestos masivos ya es algo común en el día a día de los agentes, ya que han venido ocurriendo desde hace ya varios meses.

“Es algo que vemos nosotros los agentes a diario aquí en El Paso, desde hace meses grupos grandes como este se están presentando a ser detenidos”, dijo. 

El vocero asegura que la llegada de estos grupos se trata de una estrategia por parte de las organizaciones criminales, que buscan distraer a los agentes. 

“Lo hacen para saturar ciertas áreas, pensando que a lo mejor mientras estamos ocupados (con los migrantes) no vamos a ver lo demás que estan sucediendo en otras áreas”, comentó.

Esto haciendo referencia que mientras eran asegurados por los agentes, dos personas cortaron la malla, brincaron al César Chávez Highway y corrieron hacia las casas cercanas. 

“Mientras ustedes veían esto, a menos de una milla de distancia al poniente de nosotros se estaban internando dos personas ilegalmente. Ya fueron detenidas, esas son las personas que no quieren ser detenidas, son aquellas personas que tienen antecedentes penales y vienen a causar algún tipo de daño a la ciudadanía estadounidense”, resaltó.

Un día antes, se detuvo a más de mil migrantes y mientras los agentes trataban de procesar a estas personas, un hombre con ordenes de trató de ingresar al país.

“Las detenciones fueron de la misma forma que ahorita. Dentro de estas detenciones, afuerita a los lados se detuvo un grupo de seis de personas, donde venía un ciudadano estadounidense que tenía órdenes de arresto federales y estaba queriendo evadir a las autoridades”, dijo.

Autoridades al límite 

Cordero dijo que USBP está preparada para cualquier contingencia, pero aceptó que grupos de estas dimensiones están complicando el trabajo de los agentes.

“Si nos ponen en una situación difícil, sin embargo la Patrulla Fronteriza tiene recursos nacionalmente, que nos permite traer recursos, personal y equipo de otras partes de la nación para suplementar lo que esta pasando”, comentó.

El vocero explicó que en 2014 ocurrió una situación similar en el sur de Texas, donde se tuvieron que mover recursos para poder controlar la situación. 

Indicó que actualmente en nuestra región hay agentes de provenientes de la frontera norte, que están apostados en El Paso para ayudar con esta situación, la cual lo está llevando al límite.

“No estamos rebasados, pero que estemos de muy cerca de que sea una situación muy dificultosa sí”, comentó.

Agregó que aunque muchos lo podrían considerar como una crisis humanitaria y policiaca, BP ve esta situación como parte de su trabajo.

“Lo vemos como parte de nuestro trabajo diario que ha incrementado y posee ciertos peligros para la nación y los residentes de esta ciudad”, concluyó.