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Tercer tiempo: Ni Bravos ni Santos merecían ganar

Tuvimos partido hasta el minuto 68, cuando Lezcano anotó de penal

Marco Tapia / El Diario de Juárez

Luis Miguel Rodríguez Cruz

sábado, 05 septiembre 2020 | 06:52

Tuvimos partido hasta el minuto 68, cuando Lezcano anotó de penal. Luego Garnica igualó un partido que fue parejo, además del resultado, en cuanto al pésimo nivel. Digamos que no merecían empatar… ambos merecían perder. El futbol siempre tendrá sus dosis de misterio. ¿Cómo explicar que en uno de sus peores partidos Bravos se quedó con la miel en los labios y casi tumbó al Santos? Porque Juárez no fue el de los últimos partidos, donde había jugado a la par o mejor que el rival. Ante Santos no fue así. Los de Caballero, contrario a su genoma, mostraron una descomposición futbolística. Digamos que no perdió porque el rival venía igual de desbaratado. 

Tanto Bravos como Santos se dedicaron a anularse durante todo el primer tiempo. Me extrañó por demás la actitud de Bravos: como tendiéndole la alfombra a su vecino norteño para que pasara. ¿Por qué Juárez le tuvo tanto respeto al Santos durante casi 60 minutos? Esa no fue la actitud que tuvieron ante Monterrey o ante Cruz Azul, en el Azteca. El buen juego y modelo que los de Caballero habían abanderado durante todo el torneo no hizo acto de presencia durante la primera mitad. La consecuencia fue que las pocas aproximaciones claras fueron del visitante. Un detalle extra: A Guillermo Almada le urge establecer trabajos específicos con sus jugadores de medio campo hacia adelante: los jugadores del Santos son pésimos para definir de primera, pues requieren tomarse un tiempo para detener la pelota, acomodarse y disparar. Se supone que eso se les enseña a los futbolistas desde que son niños.

Eso sí, irrefutable es que llegaban como lugares 15 (Bravos) y 12 (Santos)… no era para menos lo que presenciamos durante gran parte del partido donde bien podrían no haber saltado al campo y nos habríamos aburrido igual. Ambos equipos terminaron viéndose afectados por el drama de su posición en la tabla general. Un Bravos que ya denotó desilusión por intentar e intentar y nunca obtener un premio, y un Santos que se la ha pasado haciendo pretemporada con el torneo ya iniciado: no termina por encontrarse a sí mismo. En lo que significó el peor partido de Bravos en lo que va del torneo, ambos equipos nos invitaron al bostezo generalizado. El día en que Marco Fabián trajo el rumbo perdido, Bravos no encontró las avenidas despejadas para poder lastimar al Santos.

Bravos no generó ninguna llegada organizada o elaborada de peligro en todo el partido. El penalti fue meramente circunstancial. Algo se perdió en el camino para los de Juárez. Ya no fue el mismo: ante Santos el equipo perdió el aura que lo había caracterizado y se empequeñeció a una mínima expresión de su juego. Menos mal que el rival era el Santos.