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Rusia 2018

No les alcanza

Moscú.- A Croacia se le agotó el combustible cerca de la meta.
El equipo talentoso y tenaz que se instaló en la primera final mundialista de su historia, sobreviviendo a tres partidos que se definieron en el alargue –dos por penales–, simplemente careció de pegada y soluciones ante una Francia más dinámica, fresca y experimentada en las grandes lides, que se impuso ayer por 4-2 y consiguió la segunda copa para sus arcas.
“Desde luego que estamos tristes, abatidos”, reconoció el técnico Zlatko Dalic durante la conferencia de prensa posterior al encuentro. “Pero le dije a nuestros jugadores que no debían estar tristes... si alguien nos hubiera ofrecido la oportunidad de ocupar el segundo puesto antes de este torneo, creo que habríamos pensado que eso era grandioso”.
El mensaje de Dalic surtió un efecto apenas moderado en el ánimo de sus jugadores.
“Me gustaría salir con menos orgullo, pero con la copa”, confesó el volante Ivan Rakitic. “Duele mucho, porque tenemos la sensación de que fuimos mejores hoy (ayer)”.
Los croatas llevarán a casa la medalla del segundo puesto, y el recuerdo del mejor desempeño en la historia del futbol nacional. Luka Modric, su motor en la media cancha, exhibirá orgulloso el Balón de Oro que se le entregó ayer como mejor jugador del Mundial.
“No podemos reprocharnos nada”, recalcó Modric.
Pero seguramente los jugadores y las decenas de miles de seguidores croatas que se dieron cita en el Estadio Luzhniki rumiarán por largo tiempo la idea de qué habría ocurrido en este recinto si la selección balcánica hubiera llegado a la final sin tanto rodaje extenuante en sus duelos de eliminación directa.
Pensarán también qué habría pasado si Mario Mandzukic, una de sus principales figuras, no hubiera desviado hacia su propio arco un tiro libre ejecutado por Antoine Griezmann para un autogol que abrió el marcador a los 18 minutos. O cuál habría sido el desarrollo del duelo si no se hubiera revisado y sancionado mediante el videoarbitraje un penal, por una mano de Ivan Perisic, que Griezmann transformó en gol en las postrimerías del primer tiempo.
“Jugamos bien los primeros 20 minutos, controlamos el juego. Luego vino este autogol en una jugada a balón parado. Volvimos a la vida, luego nos marcaron el penal”, lamentó Dalic. “En una final de Copa del Mundo no marcas un penal así. Pero eso de ningún modo le resta mérito al triunfo de Francia”.
Incluso, habrá quien inquiera si la invasión de cancha a cargo de cuatro personas en el comienzo del complemento distrajo a los croatas. Momentos después de que el personal de seguridad controló la situación, Francia asestó las estocadas mortales, con tantos de Kylian Mbappé y Paul Pogba.
“En los primeros seis partidos, tal vez nos favoreció algo la suerte. Hoy no”, dijo Dalic.
Muchas circunstancias imprevistas, pero ninguna trascendente. Francia se impuso simplemente porque jugó mejor y tuvo más empaque para capitalizar las circunstancias del encuentro y obtener el segundo cetro en su historia.
Si los croatas pudieron acercarse después en el marcador fue sólo por un error grosero de Hugo Lloris, que no importó ya.
“Ahí comencé a confiar otra vez, pero es muy difícil remontar contra un rival tan complicado como Francia”, valoró el estratega.
Croacia seguirá buscando el primero. Habrá que ver si tiene una nueva oportunidad o si Modric, Mandzukic y Rakitic se unen en definitiva a Ferenc Puskas, Johan Cruyff, Roberto Baggio y otros grandes jugadores que perdieron finales mundialistas y jamás regresaron.