OPINIÓN

Perdido en el espacio y sin actitud de gobernador

Ha revelado Javier Corral ante sus confidentes más próximos la impotencia que aparentemente le abruma por no cubrir sus propias expectativas al frente de la gubernatura

LA COLUMNA
de El Diario
viernes, 19 abril 2019 | 06:00

• Perdido en el espacio y sin actitud de gobernador


• Paran antenas en Juárez por el alumbrado de Maru


• El primaveral Tony fue nada más por ingenuo 


• Municipales en el paraíso, estatales en el infierno


El gobernador ya no posee actitud de gobernador. Ha revelado Javier Corral ante sus confidentes más próximos la impotencia que aparentemente le abruma por no cubrir sus propias expectativas al frente de la gubernatura.

Ese reconocimiento íntimo lo ha llevado a sustraerse de su responsabilidad máxima como gobernador, convirtiéndolo en conductas y acciones banales. Trabaja de lunes a viernes, juega golf, juega tenis, pasar mucho de su tiempo literalmente volando en las aeronaves del Gobierno estatal (cerca de 500 vuelos en poco más de dos años y medio de administración) e interesándose por asuntos de grilla nacional que ningún beneficio le han producido a Chihuahua. Ni uno solo.

Ayer opinamos que Corral debe abdicar de su cargo frente a esa realidad. Creemos que no lo hará porque si bien ya no soporta en sus espaldas la pesada carga de gobernar, dolorosa hasta el desvanecimiento, si le añadimos la rotunda desaprobación ciudadana, de repente confía en que pueda enderezar el barco sólo para efecto de sus pretensiones políticas futuras. El mal gobierno lo tira, la ambición lo levanta.

Tenemos un símil de Corral con su antecesor, César Duarte Jáquez, perseguido feroz e infructuosamente por él. 

El exgobernador priista no asumió una actitud de brazos caídos cuando también sufría de una fuerte reprobación ciudadana particularmente hacia los dos últimos años de su mandato. Antes de eso su partido mantuvo la supremacía electoral casi en todo el territorio chihuahuense, cosa que no ha ocurrido con el partido de Corral, que ha sido mayoritariamente derrotado.

Pero Duarte era consciente de su declive y quiso brincar antes del desbarrancamiento, antes de concluir su sexenio. Buscó la dirigencia nacional del PRI, movió los hilos que pudo para buscar también la candidatura tricolor a la Presidencia de la República y finalmente quiso la Secretaría de Agricultura. Terminó desterrado de Chihuahua y el país tras malas apuestas en su confección electoral 2016.

Mala actitud y falta de capacidad indican que Corral debe dejar la gubernatura, pero no lo hará mientras, al igual que Duarte, no tenga bien agarrada la liana que lo colocaría en un cargo “decoroso” nacional; o lo que llaman en política, una “salida decorosa”.

No hay nada en el horizonte que pueda servir para tal efecto, así que seguirá el gobernador al frente de su cargo y su ineptitud hundiendo al estado. Lo dijo el miércoles allá por el Conchos, las dependencias a su cargo deberán recortar sus ya muy recortados presupuestos en un 20 por ciento más.

Por lo tanto habrá menos dinero para seguridad, para medicamentos, la obra pública seguirá desaparecida... etc. Hay menos gobernador, menos gobierno.


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Si el panista Arturo García Portillo puede, con un proyecto de apenas 140 páginas, pasar por el Congreso del Estado el alumbrado público de la capital, mediante una concesión valuada en 6 mil millones de pesos, por qué no podría Juárez encaminar el suyo.

Con ese razonamiento y el exhorto promovido por la diputada morenista Leticia Ochoa Martínez, los operadores juarenses del independiente Armando Cabada desempolvaron el proyecto que desechó la pasada Legislatura.

Son proyectos diferentes, según los que conocen de ese tipo de sofisticados y ambiciosos planes de largo aliento, pero comparten el mismo fin, aunque uno, el de la capital, es para más de 80 mil luminarias y otro para más de 110 mil, con soportes financieros distintos.

El de la capital es una concesión a una privada que invertiría lo necesario para cambiar todo el sistema y recuperaría su inversión en 15 años, en lo que cuesta el Derecho de Alumbrado Público (DAP) que recibe el Gobierno municipal y lo que se gasta en mantenimiento.

Ello comprometería, desde luego, el ingreso del DAP que trasfiere la Comisión Federal de Electricidad al Municipio y otros ingresos fiscales de la administración.

El de Juárez plantea la vía de la inversión público-privada.

Faltaría ver las especificaciones técnicas de cada caso, aunque el de Cabada ha sido más explicado y conocido desde la pasada Legislatura.

Además, en el caso del proyecto planteado por la alcaldesa panista Maru Campos, que cabildea a marchas forzadas García Portillo –nombrado coordinador del mismo aunque ni siquiera está en la nómina municipal– las bancadas en el Legislativo han recibido con buenos ojos la posibilidad de cambiar todo el sistema de alumbrado de la ciudad, no hay razón para que a Juárez le den una negativa.

La apuesta podría ser que pasan ambos o no pasan, pero en paquete.


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De todos los cartuchos quemados, reintegros o sobreexpuestos personajes que acudieron al encuentro con el exgobernador José Reyes Baeza el pasado martes en el restaurante La Casona de la capital, el único que fue por ingenuo fue el exdiputado federal Tony Meléndez.

Al vocalista del Conjunto Primavera le insistieron y trataron de convencer de que no fuera, pero dejó en visto los mensajes del WhatsApp que le mandaron.

Si Baeza Terrazas, ahora secretario electoral del CEN del PRI Nacional, le pasó por encima en sus aspiraciones para ser senador, qué necesidad tenía de ir a hacerle el caldo gordo, como parte del grupo que trata de resucitar y proyectar una imagen tricolor que ya no existe, hasta con la faramalla de hacer público su cónclave en el reconocido comedero.

Es más, le dijeron, si Reyes todavía se lo llevó de suplente para que hiciera conciertos de a grapa; y se lo llevó derecho a una estrepitosa derrota que por cierto ni siquiera fue recordada en el encuentro, para qué tendría que ir el director del exitoso conjunto norteño al desayuno.

La única respuesta es que fue por ingenuo y porque no tenía mejor cosa que hacer en medio de la Semana Santa, período que respeta, por el que deja las giras por el sur de Estados Unidos, donde está el verdadero nicho de su negocio musical.

Ayer por cierto, El Kiosko, de El Universal, abordó el tema y con el título lo dijo todo: “Dejan plantado a exgobernador tricolor”.


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En las tropas policiacas es común la idea de que los agentes de la Policía Municipal de la ciudad de Chihuahua y Ciudad Juárez están en la gloria, mientras que los estatales, preventivos y ministeriales arden en el infierno terrenal del narco, la violencia y la incapacidad gubernamental.

Sobre todo en la administración de Maru Campos y Gilberto Loya al frente de la Dirección de Seguridad Pública, en la capital del estado; y ahora con Armando Cabada y Ricardo Realivázquez, en Juárez, se ha cuidado el aspecto de ingresos, salud y seguridad social de los agentes y sus familias, con la lógica de que arriesgan todos los días la vida, como para pagarles con malos salarios y con la incertidumbre sobre el futuro de sus hijos.

Lo anterior viene a colación por una propuesta presentada esta semana en el Congreso del Estado por los diputados panistas Miguel LaTorre y Georgina Bujanda, a fin de corregir el pésimo error que se comete con los agentes de las Fuerzas Estatales, cuyos familiares deben sufrir un viacrucis para acceder a una pensión digna cuando lamentablemente fallecen en cumplimiento de su deber.

La iniciativa de reforma pretende modificar la Ley de Pensiones Civiles del Estado a efecto de establecer un régimen especial de prestaciones de Seguridad Social a integrantes de instituciones policiales y del Ministerio Público Estatal.

Que conlleva un costo, desde luego; que no es barato, en efecto; pero que es lo justo, ni quién lo dude, como tampoco se duda que hay gastos innecesarios y derroches gubernamentales, a los que ni siquiera se les acerca el pago de pensiones a las familias de los caídos.

Son varios los casos que ha hecho públicos El Diario en las últimas semanas, de viudas, madres e hijos que luego de perder a su familiar policía, deben enfrentarse a la burocracia y a las insensibles negativas por meses, para poder recibir cuando menos un porcentaje de los ingresos que tenía el agente en vida.

Pero el caso es que en el Legislativo se habla de que hay línea del Palacio de Gobierno y del secretario de Hacienda, Arturo Fuentes Vélez, para no dejar de pasar la propuesta que surge de los propios panistas, en respuesta a esa injusticia.

Sería el colmo, pero qué se puede esperar de una administración que ha demostrado ineficiencia en la materia e insensibilidad ante el dolor de los demás.