Opinion El Paso

Los trabajadores mexicanos envían dinero a casa a pesar de los cierres

Ese dinero, apoya las necesidades básicas e inversiones financieras de 1.6 millones de hogares mexicanos

Araby Smyth / Universidad de Kentucky

martes, 02 junio 2020 | 06:00

Kentucky— Uno podría pensar que los inmigrantes mexicanos que están en Estados Unidos enviarían menos dinero a sus familias que están en sus países de origen como resultado del coronavirus. Los 11.2 millones de personas de origen mexicano que viven en Estados Unidos han enviado a México más de 38 billones de dólares cada año. Ese dinero, llamado remesas, apoyan las necesidades básicas e inversiones financieras de 1.6 millones de hogares mexicanos. En el mes de marzo, analistas del Banco BBVA pronosticaron que las remesas de migrantes a México podrían caer en un 21 por ciento debido a las órdenes de quedarse en casa y a un desempleo récord en Estados Unidos. Por el contrario, las remesas llegaron a una alta marca a principios del 2020, según reportó recientemente el Banco de México. México recibió 4.02 billones de dólares en el mes de marzo del 2020, lo cual representa un incremento del 35.8 por ciento respecto a marzo del 2019. A principios de mayo, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, agradeció a “nuestros paisanos migrantes” por enviar remesas récord en este período difícil, llamándolos “héroes vivientes”. ¿Cómo es posible, cuando la tasa de desempleo en Estados Unidos es del 18.6 por ciento y partes de la economía estadounidense siguen cerradas? Mi investigación sobre las remesas encontró tres razones: Los inmigrantes son trabajadores esen- ciales Con toda esa plática acerca de que la economía de Estados Unidos está “cerrada”, ciertos sectores siguen siendo fuertes, particularmente, como lo escribieron en City Limits los organizadores de la comunidad méxicoamericana, Rodrigo Camarena y Lorena Korusias, han utilizado a los trabajadores mexicanos para que desempeñen “algunos de los trabajos más difíciles de nuestra economía”. Los inmigrantes mexicanos tienen más probabilidades que otros trabajadores de ser empleados en la construcción, mantenimiento, industrias de servicio y producción, de acuerdo a la información del Censo de Estados Unidos. Esos son sectores “esenciales” de la economía de la pandemia, aunque a muchos les pagan apenas por encima del salario mínimo. El empleo durante esta crisis ha mantenido a hogares que dependen de cada cheque que les pagan, tanto en Estados Unidos como en su país de origen, México. Esos empleos, que requieren que las personas dejen su casa e interactúen con otras personas, también ha expuesto de manera desproporcionada a la población latina al Covid-19. En la Ciudad de Nueva York, que ha sido el epicentro en Estados Unidos de la pandemia, el 34 por ciento de todos los decesos provocados por el Covid-19 son mexicanos o latinos, aunque los latinos representan sólo el 27 por ciento de la población de la ciudad. Hasta el 23 de mayo, 1 mil 36 mexicanos que vivían en Estados Unidos murieron por el virus, de acuerdo con los registros consulares mexicanos. Los que defienden a esa comunidad atribuyen esas tasas tan dispares de infección y mortalidad entre los latinos a las condiciones laborales de alto riesgo, la falta de acceso a la ayuda gubernamental, la barrera del idioma y la discriminación. Esos problemas son particularmente agudos para los indígenas mexicanos que viven en Estados Unidos. El tipo de cambio El incremento en las remesas también se debe en parte, a un considerable descenso en el valor del peso mexicano, de acuerdo con un reporte reciente del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, o CEMLA por sus siglas en inglés. A principios de marzo, el poder adquisitivo de 1 dólar aumentó de 19.45 a 25.35 pesos, lo cual representa un incremento del 30.5 por ciento en tan sólo tres semanas. Eso significa que cada dólar estadounidense que es enviado a México vale mucho más. Durante ese mismo tiempo, el reporte del CEMLA dice que la transferencia promedio de remesas de migrantes mexicanos en Estados Unidos aumentó de 315 a 343 dólares. Este particular incremento en el envío de remesas ocurrió antes de que entrara en vigor la orden de quedarse en casa en importantes centros de inmigración como California y Texas. En el reporte, Cervantes González, encargado de estadísticas económicas del CEMLA, comentó que los migrantes aprovecharon los tipos de cambio favorables antes de que la economía empezara a cerrar para maximizar el poder de adquisición de sus familias. Obligación El 23 de marzo, México empezó su cierre gradual, el gobierno cerró escuelas, deteniendo muchos tipos de negocios no esenciales y requirió que la mayoría de la gente trabajara desde su casa. Eso no ha sido posible para un estimado 56 por ciento de los mexicanos que trabajan como empleados domésticos, en la agricultura y otros trabajos informales que no ofrecen seguridad social. Sus ingresos simplemente desaparecieron durante la pandemia. El descenso en la actividad económica en México podría haber obligado a los familiares que trabajan en el extranjero a enviar más dinero a casa, comentó Gabriela Siller, jefe de economistas del Banco BASE, que es mexicano. Los que envían las remesas siempre se han sentido obligados con sus seres queridos que están en su país de origen, según muestra una investigación. Es muy probable que esos sentimientos de cuidado y responsabilidad se hubieran incrementado en una crisis como el Covid-19. Una duradera relación financiera En el 2019, el Banco Mundial estimó que las remesas globales excedieron los 550 billones de dólares, una transferencia masiva de riqueza. Y el corredor de remesas entre Estados Unidos y México es uno de los más significativos del mundo, ya que México es el tercer receptor más grande de remesas. Hasta ahora, también ha demostrado ser increíblemente duradera. Las remesas de Estados Unidos han disminuido en muchos otros países del Caribe y Latinoamérica. Existe razón en pensar que las transferencias en efectivo a México seguirán sólidas. El sentimiento de la obligación familiar no cambiará debido a la pandemia, y el tipo de cambio entre el dólar de Estados Unidos y el peso mexicano sigue siendo favorable para los que envían remesas. Esos factores harán que los fondos sigan fluyendo hacia el sur. Aunque esa relación financiera podría sufrir como resultado del Covid-19. El incremento en el desempleo en Estados Unidos está afectando fuertemente a los trabajadores latinos de servicios y pequeños negocios, al igual que las infecciones del Covid-19. Eventualmente, la pérdida de salarios y la enfermedad podrían forzar hasta las personas más cariñosas, responsables y confiables a enviar menos dinero a su casa en su país de origen.