Hunter ha demostrado ser presa fácil para los fiscales

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Ruben Navarrette Jr. / The Washington Post
viernes, 12 julio 2019 | 06:00

San Diego— Will Rogers nunca se reunió con un hombre que no le agradara. Y al parecer, Duncan Hunter Jr., nunca hizo un juramento que no haya violado.

El congresista de San Diego –cuya vida personal y profesional debería ser acordonada por conos pequeños color naranja debido a su pésimo juicio– presuntamente incumplió con la mayoría de los votos que le juró a su esposa, a su país y a sus electores.

En esta semana, el republicano entró en una corte federal e hizo el último intento de evitar el castigo por sus pecados.

El deshonrado legislador está acusado de malversar más de 250 mil dólares de fondos de campaña para financiar su ostentoso estilo de vida. Entre el 2010 y 2016, él y su esposa Margaret, supuestamente abusaron de los recursos para pagarse vacaciones caras, colegiaturas en escuelas privadas, facturas de servicios dentales, boletos para partidos de fútbol y otras cosas –todo esto mientras su cuenta de cheques personal se sobregiró en repetidas ocasiones.

El año pasado, Hunter –quien perteneció a la Marina y fue desplegado en tres ocasiones a Irak y Afganistán– trató de salvarse a sí mismo, poniendo en peligro a su esposa. Asegurando que ella era la encargada de las finanzas.

Ahora, el congresista se declarando no culpable y asegura que la acusación federal –que incluye cargos por fraude electrónico, conspiración y falsificación de registros– se debe a un mal entendido.

Lo que necesita es entender el grave problema que tiene, tomando en cuenta que su esposa ya entregó la evidencia al Estado.

El mes pasado, Margaret Hunter estuvo de acuerdo en colaborar con la fiscalía y admitió –en una declaración de culpabilidad de 22 páginas: que conspiró con su esposo y que “consciente y voluntariamente” utilizaron los fondos de la campaña para su uso personal.

Los abogados del congresista presentaron una moción para descartar el caso debido a que aseguran, fue por motivos políticos.

Dos asistentes del procurador de Estados Unidos que ayudaron a armar el caso en contra de Hunter asistieron a un evento para recaudar fondos de Hillary Clinton en el 2015 y se tomaron una foto con ella.

Sin embargo, Hunter fue uno de los primeros miembros del Congreso en apoyar al entonces candidato presidencial Donald Trump en el 2016.

Hunter y Trump son muy parecidos. Ninguno acepta el hecho de que no entienden nada acerca de la inmigración, pero eso no les impide explotar el tema para su ventaja política.

Hunter apoya el muro fronterizo y se opone a otorgarles un estatus legal a los indocumentados. En una ocasión hasta sugirió que deportáramos a los niños de inmigrantes indocumentados que nacieron en Estados Unidos, también conocidos como ciudadanos estadounidenses.

Claramente, ese torpe no va a ganar ni siquiera un concurso de deletreo. En más de una ocasión, Hunter juró defender la Constitución, aunque al parecer ni siquiera la ha leído.

Por su parte, el juez de Distrito Thomas J. Whelan no cree la afirmación que ha hecho Hunter de que es víctima de una persecución política.

Whelan negó la moción de descartar los cargos. También anuló otra moción de mover el juicio de Hunter —que está programado para el 10 de septiembre— a un lugar diferente, debido a que sus abogados están preocupados de que el jurado de San Diego está contaminado por la amplia cobertura mediática de esta telenovela de derecha. 

Ellos prefieren un lugar que favorezca más sólidamente a Trump.

Eso es un descaro. Se trata de un hombre que se embolsa 174 mil dólares al año para representar a la gente por la que no quiere ser juzgado. Se comporta como un príncipe.

Por supuesto, los que han seguido el caso ya saben que —independientemente del resultado de su juicio penal— Hunter ya fue encontrado culpable en la corte de la opinión pública por ser un asqueroso canalla y mujeriego serial.

Recientemente, la fiscalía acusó a Hunter de utilizar los fondos de campaña para pagar sus gastos incurridos en cinco amoríos extramaritales con cabilderas y asesoras, incluyendo costosas cenas, habitaciones de hotel y un viaje para esquiar.

Ustedes saben que una escoria está más lejos de la redención cuando ni siquiera paga de su bolsillo sus propias fallas morales.

Hunter es como un viejo amigo con derechos. Sin duda, sólo pudo llegar tan lejos en la vida debido a su nombre y su apellido. Su padre, quien tiene el mismo nombre, prestó sus servicios en el Congreso durante 28 años, representando a la misma área antes de retirarse en el 2009.

Ésa es la razón por la que Duncan Jr., básicamente heredó la curul.

Qué familia. Los dos Hunter se han opuesto a llevar a cabo una acción afirmativa para las personas de color, debido a que aseguran que los logros deben estar basados en el mérito.

¿Qué podrían saber ellos acerca de ese concepto?

Aun cuando Hunter sea condenado, no va a ser removido automáticamente de su puesto. Eso requerirá de la votación de las dos terceras partes de la Cámara de Representantes, lo cual significaría la aprobación de casi 60 republicanos además de todos los 235 demócratas.

Duncan Hunter Jr., pasó su década en el Congreso como si fuera una fiesta de alguna fraternidad. Una de las pocas cosas serias que hizo fue oponerse consistentemente a la “amnistía” de las personas que infringen la ley.

Tomando en cuenta su vida de privilegios aunque patética, es una situación en la que seguramente debería reflexionar.