Trazos que unen culturas

El artista Francisco Romero enfoca su talento para crear lazos y alegrar a quienes tienen la dicha de observar sus murales sobre el México milenario

Cecilia Guerrero
El Diario de Juárez
lunes, 07 octubre 2019 | 14:45

En una época en la que la violencia y las tensiones por los temas migratorios y de identidad parecieran estar siempre presentes, artistas como Francisco Romero usan su talento como un puente para unir a los divididos y alegrar a los excluidos.

Pacíficos rostros inmersos en vibrantes escenas del folclor llenas de colores brillantes inundan sus pinturas desde hace 25 años, y ahora también los murales que ha plasmado en algunos sitios de El Paso, amalgama de la cultura mexicana y la modernidad estadounidense.

Nacido en Ciudad Juárez, Romero volcó su nostalgia por el México milenario, el rural y el tradicional en tres murales dentro del Mercado Paisano, en el corazón del Centro de El Paso, sitio en el que confluye gente de ambos lados de la frontera pero también turistas atraídos por el crisol de cultura.

Chicomecóatl, la diosa del maíz; Tláloc, el dios de la lluvia, y Quetzalcóatl, la mítica serpiente emplumada se mezclan en el mural Raza de Bronce, que adorna uno de los accesos al mercado ubicado en la esquina de la calle Oregon y Paisano. “Desde que me vine a Estados Unidos he tratado de fomentar la cultura mexicana”, dice el juarense radicado en la vecina ciudad desde hace 25 años.

Una romántica pareja yace entre cántaros y magueyes mientras el charro toca la guitarra es la escena del mural Hacienda, la cual refleja añoranza por el México rural, el de los campos abiertos, de cielos azules y una vida tranquila. 

Colorida, elegante y peligrosa, una Catrina se roba el cuadro en su tercer mural en el lugar, pero no es una Catrina cualquiera, pues a diferencia de las de Guadalupe Posadas, esta calaca no es “tilica y flaca”. Es la mismísima muerte, pero “cachetoncita”, sello característico de los rostros de Francisco Romero, quien gusta de las siluetas humanas voluptuosas.

El origen de este estilo artístico es ciertamente boterista, admite el artista fronterizo, quien no obstante inició a pintar en este estilo inspirado en la imagen mental de su madre y una tía, ambas con una espléndida y desbordante anatomía, sentadas en la sala de su casa en la colonia Hidalgo de Juárez,  “comadreando”.

“Vivimos en un mundo muy violento y me gustaría ayudar a olvidar esos conflictos con mi granito de arena”, afirma el pintor, quien dedica casi la totalidad de sus obras a temas positivos, con una representación de la mujer y el hombre mexicano redondito, amable y cortés, con la intención de generar una sensación agradable y arrancar sonrisas entre quienes observan sus pinturas.

Además de estos tres murales en el Mercado Paisano, Romero cuenta con otro en el restaurante El Chuco, también en el Centro de El Paso, y uno más en una tienda de beneficiencia en Las Cruces.

Francisco Romero forma parte de los 42 artistas fronterizos que participan en la 12da Muestra Arte Juárez que se inaugura este 1 de octubre en el Centro Cultural de las Fronteras de la UACJ en la zona Pronaf.

Sus enérgicas pinturas pueden ser observadas además en su estudio, ubicado en las calles Argonaut y Mesa, en la zona de Montecillo, en El Paso.