Juárez

'Mi hijo era mi vida'; madre de paseño asesinado exige justicia frente al ataúd

Juan Carlos Medina, de 18 años, fue atacado por un elemento de la Guardia Nacional

Hérika Martínez Prado
El Diario de Juárez

miércoles, 24 noviembre 2021 | 12:34

Staff / El Diario de Juárez | La madre de Juan Carlos llora al recordar a su hijo Cortesía | Recuerdan a Juan Carlos como alegre y muy trabajador Cortesía | Una veladora junto a fotografías de la víctima

Ciudad Juárez.— “Quiero justicia, la Guardia Nacional, ni nadie, tiene derecho a matar así. Que no cambien las cosas, mi hijo era mi vida, era todo”, pidió ayer Karla Sáenz Reyes, de 39 años de edad, frente al ataúd de su hijo, Juan Carlos Medina, de 18 años, asesinado la noche del viernes por un elemento federal. 

El estadounidense, originario de El Paso, fue asesinado por el agente Gustavo L., el 19 de noviembre, a las 9:00 de la noche, en las calles Francisco Villa y Tlaxcala, en el Centro de Ciudad Juárez, luego al ingresar a México por el puente internacional Paso del Norte-Santa Fe, presuntamente con dos armas de fuego calibre 9 milímetros, y huir a una revisión a la que sería sometido por los elementos de la GN. 

Ayer, después de tres días de gestiones ante las autoridades para recibir el cuerpo, porque necesitaba el acta de nacimiento estadounidense que no logró obtener durante el fin de semana, Karla recibió al tercero de sus seis hijos, dentro de un ataúd color beige, el cual rodeó de flores y fotografías en la sala de su casa, ubicada en la Zona Centro de Ciudad Juárez. 

“Era bien alegre y trabajador”, recordó entre lágrimas, con el rostro de su “Banano”,  plasmado a la altura del pecho en una sudadera negra.

Al agente de la Guardia Nacional, “que Dios lo perdone, que yo no puedo; me ha dejado un gran vacío. Él no tenía ningún derecho a quitarle la vida a mi hijo, si lo quería detener había otras formas, no tirarle a matar, le tiró a matar”, reclamó la madre desconsolada. 

Trabajaba en jardinería

Él nació el 11 de julio de 2003 en El Paso, pero creció en esta frontera hasta que se fue a la vecina ciudad a la escuela, la cual dejó cuando comenzó la pandemia para trabajar en jardinería, limpiando patios, de lunes a viernes, y pasar los fines de semana aquí con su mamá y sus hermanos. 

El sábado 13 de noviembre, su mamá lo acompañó a cortarse el cabello, “abrazó a su amigo, les digo a todos que se despidió de él”, relató al ver de lejos al amigo de su hijo durante el funeral. 

Como cada lunes, el 15 de noviembre ella lo fue a llevar en la mañana a la avenida Juárez, para que cruzara por el puente Paso del Norte. “Le dije ‘que Dios te bendiga apá’. Mi hijo –me contestó–: ‘igual a tí amá’. Esas fueron sus últimas palabras”, recordó con la voz, la mirada y el dolor de alguien que acaba de perder a su hijo. 

Juan Carlos regresaba cada viernes a Juárez en la noche, y le hablaba a su hermana para que le pidiera un Uber o para que fuera su mamá por él. Pero, el viernes 19, su mamá se quedó esperando el aviso de su llegada.

“Ese mensaje ya no llegó, su última conexión de WhatsApp fue a las 8:51, yo a las 9:02 le pregunté: ¿on’tas?. Ya no me lo contestó. Ellos se quedaron con su teléfono, lo tiene la Fiscalía, ellos me dijeron que se iban a quedar con él, no me lo iban a entregar todavía. Se quedaron con sus pertenencias, hasta el momento todavía no me entregan nada”, informó. 

De acuerdo con lo informado por las autoridades federales, el texano ingresó al país con dos armas y al ser interceptado para una revisión salió huyendo y luego amenazó al elemento de la Guardia Nacional con una ellas, por lo que el militar se defendió y le disparó. 

Los testigos le narraron esa misma noche otra cosa a su mamá: “él iba bajando el puente y lo quisieron revisar, los (agentes) que andan ahí, no sé. Él corrió. Y corrió un soldado de la Guardia Nacional, y fue el que le dio alcance y me le disparó, de hecho me dicen los testigos que los demás no lo alcanzaron porque no estaban en condición. Uno alto, delgado, fue el que corrió atrás de él, y fue el que le disparó”, narró ayer mientras apretaba fuertemente una mano con la otra a la altura de su pecho, a unos pasos del cadáver de su hijo. 

“Él venía de trabajar en las yardas (…) pienso que se asustó, él se asustó y pues corrió, pero en ningún momento sacó ninguna arma. Todos los testigos me dicen que él solamente corrió, les corrió”, aseguró. 

Versiones contrapuestas

Llena de confusiones por las versiones estatales y federales, la madre dijo ayer que no le consta que su hijo trajera armas; sin embargo, las autoridades le informaron que las dos armas que supuestamente ingresó él a México, hechas en Estados Unidos y Austria, estaban nuevas y se encontraban en su estuche, por lo que espera un informe de balística y poder ver las cámaras de seguridad. 

Ella supo de la muerte de su hijo esa misma noche, cuando le avisaron a su hermano, quien le dijo: “no te asustes, pero a Juan le dieron un balazo en la pierna”, por lo que ella llegó al lugar en donde ya solo había unos agentes municipales, quienes le informaron que se lo habían llevado al Hospital General. 

Al llegar al nosocomio ubicado en la avenida Paseo Triunfo de la República, un agente preventivo la interceptó y le dijo que su hijo tenía un balazo a la altura del cinturón, pero que iba consiente. Después salió un médico a pedirle la información personal de Juan Carlos, y 10 minutos después volvió a salir para decirle que había perdido la vida.

‘Lo dejaron morir’

“El balazo no me especificaron (cómo fue), no tuve cabeza para preguntarle si fue por la espalda o de frente, pero fue de lado de la axila”, lamentó quien ahora quiere saber si a su hijo lo mataron por la espalda o de frente. 

Lo que sí le dijeron es que “la causa de la muerte fue que se desangró, perdió mucha sangre. No le dieron rápida atención, duró más de 15 minutos (solo), según los testigos; los testigos me dicen que duraron más de una hora y cacho para que fuera atendido. O sea, me lo dejaron morir”, lamentó la madre.  

“Y todo porque él no se paró, él no quiso que le hicieran una revisión de rutina, él corrió, los testigos me dicen que en ningún momento él sacó ninguna arma, en ningún momento él disparó, en ningún momento. Los soldados le dieron alcance y le dispararon… le hubieran dado en las piernas”, reclamó. 

Juan Carlos recibió un impacto de bala con un arma larga, carabina FX calibre 5.56x45 mm, con un cargador de plástico para 30 cartuchos, producida por el Ejército Mexicano; el cual entró en la línea medida axilar del lado derecho y salió en el tórax posterior.

Según el reporte oficial, murió a las 22:15 de la noche en el Hospital General, por shock hipovolémico secundario a laceración de paquete humeral por proyectil de arma de fuego disparado en el brazo derecho, pero ingresó al Semefo la mañana del sábado 20 de noviembre. 

Frente a su ataúd, la madre pidió ayer “justicia, que se establezca el caso, la Guardia Nacional, no puede, ni nadie, tiene derecho a matar así, menos a un joven que empezaba a vivir. Me deja un vació enorme, un dolor”.

De acuerdo con las cámaras de seguridad analizadas por la Fiscalía General del Estado (FGE), Juan Carlos  “no tuvo oportunidad de accionarla (el arma)”, informó la mañana del lunes propio fiscal en el Distrito Zona Norte, Manuel Carrasco Chacón. 

Dijo que sus seis hijos eran todos muy unidos, por lo que fue ha sido muy duro tanto para sus dos hermanos más grandes, como para los tres hermanos más pequeños que tenía. 

“Nada va a ser igual, aunque tenga más hijos nada reemplaza este dolor que yo siento, estos días han sido para mí una agonía, porque no podía recuperar su cuerpo, dijeron que nadie se había presentado a reclamar su cuerpo, pues si allá me la he pasado sábado, domingo, hasta ayer (antier) lunes que tuve su acta de nacimiento es como lo pude recuperar”, aseguró. 

Hasta ayer, las autoridades no le habían entregado las cosas personales de su hijo, quien venía de trabajar, ni le habían mostrado las presuntas armas. 

“Mi hijo siempre andaba en patineta, así que no sé si tiró su patineta, si se la dejaron ahí o si la agarraron, no sé, pero él siempre andaba en patineta, él aquí andaba en patineta, si él se iba y se compraba un burrito o algo él andaba en patineta, todos lo conocía porque vivimos en el Centro”, dijo la mamá.

Juan Carlos era muy alegre, tenía muchos amigos tanto en Juárez como en El Paso, quienes lo recuerdan también como trabajador. 

“Mi hijo era bien trabajador, desde chiquito él siempre ha sido bien trabajador, lo recuerdan siempre andar barriendo, siempre recogiendo la basura, siempre; no le gustaba el tiradero. Y él allá trabajaba en eso, limpiando yardas, así se ganaba él su dinero, así venía él y se cortaba su pelo”, recordó. 

Con la petición de justicia y la exigencia de saber la verdad, confesó que ella no puede perdonar al hombre que mató a su hijo, quien de acuerdo con las autoridades es investigado en libertad.

“Que Dios lo perdone, lo que me imagino es que tiene a su madre, tiene a sus hijos, no sé. Que Dios lo perdone, que no puedo porque me dejó un gran vacío”, confesó la madre de Juan Carlos, cuyo funeral se llevará a cabo hasta mañana 25 de noviembre.

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