Lustra sueños y zapatos

Desde niño, Héctor José se ha ganado la vida boleando el calzado de los fronterizos; con eso ayudó a sus hijos a sacar sus carreras técnicas

Verónica Domínguez
El Diario de Juárez
lunes, 04 febrero 2019 | 06:00

Ciudad Juárez— Desde hace dos décadas, Héctor José Estrada, de 67 años, le da brillo a los zapatos de los juarenses.

La necesidad lo obligó a los 7 años a tomar una caja de madera en donde guardaba un cepillo, grasa y un bote de pintura negra.

Hasta los 12 años, Héctor recorrió las colonias Melchor Ocampo. El paseo comprendía calles como la Juan Escutia, la Constitución, avenida Juárez y la Mariscal.

“Saliendo de la escuela, yo me salía a trabajar y regresaba a casa hasta las nueve de la noche, eso lo hice durante mi niñez y me gustó”, refiere el bolero.

En su juventud se dedicó a realizar otro tipo de trabajos, y fue hasta que se jubiló que volvió a ejercer  el oficio que le dio para ayudar en los gastos de casa de sus padres, recuerda Héctor.

Con el dinero que recibió por su jubilación, compró un local en la zona Centro y otro en un centro comercial, expuso el bolero.

De acuerdo con el entrevistado, en la zona Centro de Ciudad Juárez hay alrededor de 50 boleros y un aproximado de 200 trabajadores esparcidos en toda la frontera. 

“Esto es una bendición, porque en estos últimos años pude comprar mi casa, con mi trabajo he sostenido a mi familia y les ayudé a mis hijos a terminar una carrera técnica y que pusieran su negocio”, mencionó el entrevistado. 

Gracias a su oficio, Héctor ha generado trabajo cada vez que abre un negocio, sin importar si es un es un pequeño local en la zona centro o en lugares céntricos.

“Los zapatos de políticos, empresarios y los de las personas más humildes han pasado por mis manos”, agrega Héctor.

Durante 10 años, el lustrador de zapatos y botas hizo relucir el caminar de las personas que viven, trabajan o tienen sus negocios en la avenida Tecnológico y zonas aledañas.

Actualmente tiene instalado su negocio en un centro comercial ubicado en una plaza comercial en el Pronaf, donde aún llegan clientes que conoció desde hace 20 años.

El procedimiento dura alrededor de 10 ó 15 minutos mientras usa cremas, grasas, una franela y un cepillo con el que pule el calzado de sus clientes.

Agrega que los ciudadanos que solicitan su trabajo son los que tienen entre 25 y 70 años, ya que a los más jóvenes ya no se interesa asistir a un a bolería porque usan más los tenis que el calzado formal.

Los clientes que usan zapatos de color negro, café, y blanco son los más comunes, pero ha pintado también de otros colores como rosa y rojo.

El entrevistado dijo que son más los hombres que llegan a sus negocios, pero también acuden mujeres a quienes les cambió el color opaco de las bolsas por uno más resplandeciente.

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