Desafían migrantes la corriente del Bravo

Improvisan con su ropa una cuerda para detenerse mientras atraviesan de un lado a otro

Staff/
El Diario de Juárez
miércoles, 12 junio 2019 | 06:00

La creciente del río Bravo se ha convertido en un riesgo para los migrantes quienes desafían la corriente para cruzar la frontera y entregarse a la Patrulla Fronteriza en El Paso.

La semana pasada la compuerta frente a la Casa de Adobe permitió el paso de agua de la Presa del Elefante, y ayer por la tarde hubo un mayor flujo al abrir la ubicada a la altura del monumento al Nuevo Ciudadano (“monumento al cigarro”).

El Diario pudo observar cómo desde ayer los migrantes tienen que luchar contra la corriente del río internacional para no ser arrastrados por el agua.

En el lugar donde comienza el muro fronterizo, los migrantes hicieron cordones improvisados con su propia ropa para poder detenerse mientras cruzan de un lado a otro sin que se los lleve la corriente.

Aunque Grupo Beta trató de persuadirlos de no cruzar y acudir a un albergue, familias con niños cruzaron la tarde de ayer frente a los agentes de la Patrulla Fronteriza, quienes esperan en sus unidades para detenerlos y procesarlos.

Efrén Matamoros, director de Protección Civil, indicó que por cuestiones de seguridad de los migrantes no descartan la posibilidad de prohibir “tajantemente” los cruces por el río a la vez que señaló que se están realizando recorridos por la zona en una camioneta de Bomberos para tratar de disuadirlos.

“El río es muy traicionero. En la parte de en medio van corrientes muy fuertes e incluso remolinos que en su momento, aun siendo unos expertos nadadores, tendrían problemas para salir en un momento dado, mucho menos cuando son niños”, dijo.

“Tendríamos que analizar muy bien toda esta situación para ver si definitivamente prohibimos, así tajantemente, que ellos intenten cruzar de manera ilegal, sobre todo por el río. Aquí el consejo es que traten de hacerlo por el puente”, agregó.

Mannifestó que de seguir los migrantes cruzándose por el río, lo único que ocasionarán es un fallecimiento inminente y ser detenidos. 

“(Puede pasar) que les separen a los niños y los tengan dos o tres meses sin que los vean porque es lo que hacen del otro lado. Es una situación que el adulto puede soportar, pero los traumas para el menor son increíbles”, puntualizó.