Internacional

Pequeñas fiestas desencadenan contagios de coronavirus

Las ganas de volver a ver a los amigos o familiares y romper con la contingencia han causado brotes de infectados

Tomada de Internet / Reunión de amigos

El Diario de Juárez

sábado, 30 mayo 2020 | 11:06

Madrid— Una ciudad en España, Lleida ha puesto en alerta al país, ¿por qué? Una fiesta de cumpleaños al cual asistieron el doble de personas de las permitidas, el resultado de la convivencia fue de cuatro enfermos asintomáticos y 20 contagios, por lo que permanecerá al menos una semana más de lo previsto en fase 1, informó El País.

Otras fiestas en Ceuta y Extremadura han puesto en alerta a los servicios sanitarios. El avance hacia la nueva normalidad traerá inevitablemente nuevos brotes de coronavirus; la capacidad para detectarlos a tiempo y controlarlos determinará si ameritan paralizar a todo un territorio o incluso forzarlo a retroceder.

En Ceuta, varias fiestas —se sospecha de una con 80 personas— amenazaron incluso con hacer volver a la ciudad autónoma a la fase cero, según reconoció el jueves su propio consejero de Sanidad, Javier Guerrero. El ministro Salvador Illa matizó posteriormente que mientras siguiera controlado el brote no sería necesario tomar esta medida. Y reconoció otros focos, como el de Lleida, donde a la fiesta se unen algunos casos en industrias cárnicas; en Totana, municipio murciano que también ha quedado rezagado en el avance de fase con respecto al resto de la región por varios casos asociados a jornaleros; en Cuenca, de donde Illa no aportó más detalles.

Y no son los únicos conatos detectados. En Badajoz, otra fiesta de cumpleaños obligó a confinar a 18 personas y han trascendido pequeños brotes intrafamiliares en los reencuentros que se van produciendo, como uno en Tenerife a mediados de este mes, cuando una persona asintomática infectó a otros ocho parientes, según informa el periódico local Canarias 7.

Ya lo dijo Fernando Simón, director del Centro de Control de Alertas y Emergencias Sanitarias, en una de sus comparecencias de esta semana: “Una fiesta inocente puede acabar en un brote”. Pero algunos de los que se conocen no fueron tan inocentes y se produjeron tras una vulneración clara de las reglas, por lo que las autoridades llaman constantemente a los ciudadanos a que no se relajen y cumplan escrupulosamente con la fase que se corresponde. “Si no estamos ya todos en la nueva normalidad es por algo”, apostilló Simón.

"Lo que estamos viendo hasta ahora es normal”

Los pequeños focos son “inevitables”, en palabras de Andrea Burón, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas). “El riesgo sí que existe, por eso es importante que desde los sistemas sanitarios se organicen bien las estrategias y se invierta en los recursos necesarios para detectar los casos y aislar a los contactos. Además, es muy importante la colaboración de la población, tanto en el cumplimiento de las normas, como en el reporte de toda sospecha”, subraya.

Como recuerda Ángel Gil, catedrático en Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, aunque las reuniones sociales están permitidas, no son obligatorias todos los días con grupos de personas distintos. Dosificar la cantidad de estos encuentros puede ser, indica, parte de esta colaboración ciudadana. “Al salir a la calle se comprueba que nos hemos ido relajando. Es incluso agobiante la cantidad de gente que ves. Hemos mejorado mucho, pero porque se han cumplido una serie de normas. El virus sigue ahí y hemos de seguir manteniendo la distancia, la higiene de manos y el uso de mascarillas para evitar que estos brotes vayan a más”, explica. También pide que hagan su parte los Gobiernos, tanto central como autónomos: “Deben preparar a la atención primaria, no esperar a que surja un rebrote en otoño-invierno, además de preparar al sistema sanitario para búsqueda de contactos ante la aparición de cada brote”.

Lo realmente preocupante, al parecer de los expertos consultados, es perder el rastro de la transmisión del virus. Que comiencen a surgir casos de origen desconocido, inconexos. Esto es lo que obligaría a tener que volver a tomar medidas de confinamiento masivo. Mientras las cadenas de contagio son conocidas, basta con aislar a las personas que han estado en contacto directo con los infectados.

“Evidentemente, lo que no puede ser es la norma, que cada día haya un brote en una misma provincia, eso es lo que haría que tuviera que dar marcha atrás en la desescalada. Pero lo que estamos viendo hasta ahora es normal”, subraya Jesús Molina Cabrillana, de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. Ve un problema en los jóvenes, que tienen muchos contactos sociales y pueden transmitir el virus de forma asintomática.

El gran temor es que uno de estos brotes traiga consigo otra ola epidémica. Los expertos piensan que se reaccionará mejor que en la primera y que los hospitales no sufrirán la presión a la que se vieron sometidos durante la fase más dura de la crisis sanitaria, entre marzo y abril. Pero la única forma de garantizarlo es controlar esos brotes antes de que se les pierda la pista.