Estados Unidos

Continuará en EU la latente estela del 'trumpismo'

Trump apostó, una y otra vez, por los aspectos más viscerales de ciertos sectores de la Unión Americana

Associated Press

Associated Press

lunes, 09 noviembre 2020 | 06:00

Washington— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue derrotado. El "trumpismo" no.

Dicho movimiento ganó en las partes del país en las que el republicano cortejó durante cuatro años a votantes afines. Trump apostó, una y otra vez, por los aspectos más viscerales de ciertos sectores de la Unión Americana. Factores como la ira y el miedo casi logran imponerse en la urnas. 

Joe Biden venció a Trump en la disputa por la presidencia. Sin embargo, en un año electoral normal, la victoria de Biden también habría implicado aciertos para todo el Partido Demócrata en alcaldías, gubernaturas y escaños legislativos. No fue así.

Para Trump, la situación fue la contraria. Su popularidad entre su base de votantes ayudó a proteger a republicanos en el cargo, pero no bastó para salvarlo a él.

El Presidente estadounidense consiguió inclinar la balanza a su favor en zonas donde ya contaba con una sólida base de apoyo, en poblaciones pequeñas y regiones rurales. Biden hizo lo mismo, aunque sus esfuerzos se centraron en entornos urbanos y suburbanos.

Con todo, el resultado de esta elección no cambió el hecho de que buena parte de la nación norteamericana seguirá caminos ideológicos y políticos divergentes.

"Esto desafió las expectativas de todo el mundo. Todo el mundo dijo que si Joe Biden ganaba, los demócratas ganaban el Senado. Si Trump gana, los republicanos ganan el Senado'', explicó Rahm Emanuel, ex alcalde de Chicago que también fue jefe de despacho de la Casa Blanca. "Eso no fue lo que pasó. Desde luego había una corriente de fondo''.

"La vida no es binaria'', continuó Emanuel. "Es más complicada. Florida, un estado que votó a Trump, votó a favor del salario mínimo. Illinois, un estado que votó a Biden, rechazó un impuesto progresivo sobre la renta. California, demócrata, votó en contra de la discriminación positiva en el entorno laboral''.

Para el ex dirigente local, los demócratas podrían haberse equivocado al no concretar sus planes para reconstruir la economía al tiempo en tiempos de pandemia. En vez de eso, dijo, se centraron en responder ante los esfuerzos republicanos de tacharlos como socialistas.

"Trump jugó con el hastío de la gente con el Covid'. Si hubiéramos dado la misma sensación de urgencia a poner la economía en marcha que a controlar el Covid, habría sido diferente'', zanjó.

Por otro lado, algunos demócratas defendieron ideas como la ampliación de la Corte Suprema y el fin del filibusterismo en el Senado, propuestas que podrían haber despertado temores sobre un control excesivo de un partido.

"Está claro que fue más frustración de los votantes con Trump que con la ideología del Partido Republicano'', señaló Mike Murphy, estratega de varias campañas presidenciales del partido rojo y quien rompió con la agrupación a causa de Trump.

"Claramente, la campaña presidencial se movía en un mundo aparte de la campaña por el Congreso'', analizó.

En este sentido, como Trump hizo campaña sobre todo en territorio favorable, sus mensajes ayudaron a los candidatos de su partido a afianzarse en dichas zonas.

"Trump impulsó a los candidatos republicanos aumentando enormemente la participación en zonas de mayoría republicana'', consideró David Axelrod, ex asesor de Obama. "En los estados y distritos de inclinación republicana, ganaron con solvencia''.

Muchos votantes daban un argumento frecuente sobre Trump: Les gustaban sus medidas pero no podían admitir su personalidad motivada por la ira, su uso constante de Twitter como arma y la forma en la que ridiculizaba a cualquiera que osara disentir.

Frente a esto, la narrativa de Biden sobre un regreso a la decencia y a la unificación -resumida a través de la frase "un Presidente para todos los estadounidenses- fue una parte importante de cara al electorado.

No obstante, lo ajustado de los resultados, incluso con la aparente baja tasa de popularidad con la que se calificó a Trump, también mostró el poder inherente de un Presidente que busca la reelección. Hay un motivo por el que en un siglo, sólo tres Presidentes electos antes de Trump perdieron su campaña para reelegirse.

Cuando un Presidente pierde, el partido del vencedor suele ganar presencia en el Congreso. En 1980, cuando Ronald Reagan derrotó a Jimmy Carter, los republicanos arrebataron 12 escaños a los demócratas. En 1992, la victoria de Bill Clinton sobre el Presidente George H.W. Bush llegó acompañada de tres asientos demócratas del Senado arrebatados a senadores en el cargo. Cuando Franklin D. Roosevelt derrotó al Presidente Herbert Hoover en 1932, los demócratas ganaron casi 100 plazas en la cámara baja y una docena en el Senado, lo que significó la obtención de grandes mayorías, las cuales fueron utilizadas para aprobar las medidas del New Deal.

Pero ningún Presidente estadounidense en la memoria reciente había mantenido una lealtad tan férrea de su propio partido como Trump. Apenas un puñado de congresistas republicanos osaron desafiarle. Estuvieron a su lado durante su juicio político, cuando sólo el senador Mitt Romney, republicano por Utah, votó a favor de condenarle. Posteriormente fue marginado por el Ejecutivo.

A algunos votantes les gustaban las duras declaraciones de Trump sobre comercio y sobre aparentemente hacer que otros países pagaran más en los esfuerzos conjuntos de defensa. Merecido o no, le atribuyeron el logro por una economía que florecía antes de la pandemia. Trump aprovechó el hastío de los estadounidenses por las restricciones para combatir el virus y afirmó que las advertencias de los expertos en salid, incluidos los de su propio Gobierno, eran exageradas.

Incluso en este contexto, siempre hubo un límite respecto a cuánto podía aguantarse el agresivo estilo de Trump.

Sin embargo, este límite no fue suficiente para dar a los demócratas una mayoría en el Senado.

Algunos representantes del partido azul indicaron que habían retenido la mayoría de sus escaños en estados disputados y que Biden había ganado en algunos distritos indecisos.

"También hay muchos distritos que Biden cambió respecto a 2016, como mi distrito'', enunció la representante Elaine Luria, de Virginia. Su margen de victoria fue más del doble en esta ocasión que en las elecciones anteriores, cuando se enfrentó al mismo rival.

"La conclusión sobre que los republicanos ganaran en escaños tradicionalmente republicanos fue su participación sin precedentes'', dijo. "Trump no pudo aprovechar esa participación para sí mismo, porque sus acciones y mensajes en los últimos cuatro años le hicieron intragable para la mayoría de los estadounidenses''.

Biden se presentó como una alternativa necesaria y aceptable. No portó con el lema de "esperanza y cambio", el cual fue utilizado en su fórmula con Obama en 2008. En lugar de eso, supo canalizar el deseo nacional de acabar con la polarización y pasar de página a un episodio en la Casa Blanca marcado por el odio.