Estados Unidos

Con silencio, republicanos habilitan final de partida

Legisladores apuestan a que Trump una vez agotados sus recursos legales contra la elección acabará por aceptar su derrota

Associated Press

Associated Press

sábado, 21 noviembre 2020 | 07:01

Washington— Los legisladores republicanos apuestan a que el presidente Donald Trump, una vez agotados sus recursos legales contra la elección, acabará por aceptar su derrota ante Joe Biden.

Pero en realidad sucede justamente lo contrario.

A medida que las cortes desestiman una demanda detrás de otra, Trump multiplica los esfuerzos para trastornar el proceso. En lugar de aceptar la realidad del resultado, el presidente quiere utilizar el poder de su puesto para anularlo. Ayer convocó a legisladores de Michigan a la Casa Blanca y se comunicó con dirigentes del Partido Republicano antes del plazo de la semana próxima para certificar los resultados de la elección. También podría invitar a los de Pensilvania.

Mientras tanto, los republicanos observan el proceso en silencio. Lo que fue en su inicio una estrategia para darle al presidente el tiempo y espacio que necesitaba para aceptar su derrota, se ha convertido en un desafío al resultado de la elección sin precedentes desde la Guerra Civil.

“El Partido Republicano le ha permitido a Trump hacer pucheros durante demasiado tiempo”, dijo el historiador de la presidencia Douglas Brinkley, de la Universidad Rice en Texas.

Con su silencio, los legisladores republicanos se pliegan cada vez más al presidente al que han tratado de apaciguar durante cuatro años. Unos pocos han alzado la voz. Pero la mayoría de los republicanos habilitan el ataque infundado de Trump a la elección, lo que amenaza con erosionar la confianza civil e impedir la transición de Biden. Podría definir muchas carreras durante los próximos años.

“Con esto los futuros astros del Partido Republicano lucen pequeños y mezquinos”, dijo Brinkley. “Todos estos senadores van a llevar una mancha oscura en su legado por mimar a Trump después de su derrota”.

El punto de partida de los republicanos fue una premisa sencilla: si Trump creía que hubo fraude en la elección, como decía, que lo planteara ante las cortes.