Estado

Primera víctima de 'El Caníbal de Chihuahua' dormía cuando él apareció

Juzgarán por nuevos cargos de homicidio al asesino serial que comía niños

El Diario de Chihuahua

martes, 08 junio 2021 | 12:56

Chihuahua.- El 26 de junio de 1995 cometió su primer homicidio Gilberto Ortega Ortega, alías La Tota, un asesino serial responsable de haber dado muerte a infantes y cometido canibalismo con sus cuerpos, según investigaciones de la Fiscalía.

Su víctima no fue un infante, sino una mujer – cuya identidad no es revelada aún por las autoridades – y que dormía en la parte posterior de una camioneta estacionada en las instalaciones de una gasera que se ubica en la salida que conduce a ciudad Delicias.

Ortega tenía entonces 25 años. Era un expolicía, y llegó hasta el lugar decidido a cometer un asalto. Observó la camioneta, vio a la mujer que descansaba en su interior  y le disparó con un arma de fuego. Su intención era asaltar al esposo, quien fungía como encargado del expendio de combustible.

Manchadas las manos de sangre, dos años después iniciaría con asesinato de niños y sus actos de canibalismo que estremecieron a los chihuahuenses cuando sus crímenes salieron a la luz.

Gilberto Ortega enfrentará de nueva cuenta la justicia de Chihuahua, informó hoy la Fiscalía General del Estado.

Tras un minucioso trabajo de investigación, la Unidad del Sistema Tradicional de la Fiscalía de Distrito Zona Centro, logró que se iniciara otro proceso penal en su contra, por su presunta responsabilidad en el homicidio de la citada mujer.

Actualmente el asesino serial se encuentra recluido en el estado de Morelos en un penal de alta seguridad, donde compurga una pena de 50 años de cárcel por los homicidios de niños. Durante los juicios por los asesinatos de menores, “La Tota” aceptó haber cometido actos de canibalismo con los cuerpos, pero además admitió se responsable de más homicidios, mismos que continúan en investigación.

JOEL ME ORDENABA MATARLOS, DECLARÓ EL ASESINO ESQUIZOFRÉNICO

-Cometer los asesinatos, ¿fue un acto espontáneo o algo planeado?

-No, prácticamente a mí, mi amigo, es quien me ordena ejecutar a las personas

-Quién, perdón

 -Un amigo

 -Cómo se llama

-Joel

Así respondió Gilberto Ortega en el año del 97, al ser interrogado por la  en torno a los homicidios de menores. Las evaluaciones sicológicas determinaron que sufría trastornos esquizofrénicos en los que creía ver y a escuchar a alguien que le ordenaba cometer los asesinatos.

-¿Desde cuándo existe Joel?

 -Desde que tengo cuatro años de edad

-Y ¿siempre es agresivo, Joel?

-Bueno, en ciertas ocasiones

-Qué pasa en esta relación tuya con Joel, Gilberto

 -Pues, somos muy buenos amigos

A esos mandatos atribuía el haber cometido el 21 de junio de 1997, uno de sus primeros homicidios.

Ese día el niño Jaime Espinoza de once años, tuvo el infortunio de cruzarse en el camino de Gilberto Ortega Ortega.

Jaime, originario de Santa Eulalia, vendía periódicos y chicles en el centro de la capital, y en esos días se dedicaba al reparto de propaganda política de una de las campañas a la diputación federal del PAN, ahí lo vio Gilberto.

Ortega Se ganó la confianza del pequeño, y a bordo de su vehículo LTD, lo llevo a las afueras de la ciudad donde lo asesinó cruelmente.

-¿Es algo que no controlas?

-No se trata de que lo controle. Es que Joel me lo ordena. De hecho, él es el que me ordena que mate, pero nomás, es todo.

Durante su estancia en el Cereso de San Guillermo, tras su arresto en octubre de 1997, Ortega, alías La Tota, produjo una serie de mapas y dibujos inquietantes. En cada uno de ellos, dicen los psicólogos, ofrece detalles impresionantes sobre la forma en que destazó los cuerpos. Son dibujos a lápiz, pero en las heridas pintó con su sangre. Para hacerlo, se mordió los dedos.

A través de ellos describe la saña aplicada en el asesinato del pequeño. La misma crueldad aplicó a sus otras víctimas, pues admitió por lo menos 30 homicidios de infantes acompañados de canibalismo, aunque sólo dos fueron comprobados.

Pero él insistió ante el Ministerio Público, que el número era mayor y que de todas sus víctimas, a 21 les devoró las entrañas por placer.

La entrevista donde habla al respecto fue publicada en el libro titulado la sicopatología del homicidio. Ahí asienta que poco a poco iría revelando nuevos crímenes.

 - Lo que pasa es que yo miré una película hace mucho tiempo y decidí pues, ponerlo en práctica. Y me gustó la idea y, pues me gustó

-¿Desde el primero de los niños?

-No, no. Como con unos 20, que fue a los que yo me comí

-Qué película fue –

El silencio de los Inocentes

-En qué año la viste –

En 1988

-Qué sueñas, regularmente

-Pues, tengo sueños de cuando cometo los homicidios. Me resulta agradable

-Solamente te han fincado cargos por dos casos, Gilberto...

 -Sí, pero entregué otros tres

-Qué hiciste con los cuerpos –

Pues los enterré, les puse piedras encima... cualquier cosa

-Y¿ porqué no les dices en dónde, a la policía?

-Pienso entregar tres cuerpos por año

-¿Por alguna razón?

-Bueno, porque así lo decidió Joel.

 -¿Volverías a hacerlo?

-Por su puesto. Si estuviera en la calle, sí

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