'La Negra', la atractiva joven que dirige a huachicoleros en Puebla

Se codea lo mismo con policías municipales que con soldados y agentes federales

Agencias
lunes, 04 marzo 2019 | 16:48

Los minutos entre las 19:00 y las 02:00 horas no son tan importantes quizás en ningún lugar del mundo como lo son en San Francisco Tláloc. En este pueblo de 250 familias ubicado en el parte centro oeste del estado de Puebla, el sonido de los motores de camionetas y camiones sobre la carretera anuncian a sus habitantes que miles y miles de litros de combustible serán extraídos de los ductos de Pemex que vienen desde Veracruz y van hasta la Ciudad de México, para ser depositados en bidones que se ofrecerán en el mercado negro, publicó en un especial La Silla Rota.

La Silla Rota realizó una investigación en el denominado Triángulo Rojo que compone los municipios Esperanza, Palmar de Bravo, Quecholac, Tecamachalco, Acatzingo, Tepeaca, Acajete, Amozoc, Cuautlancingo, San Miguel Xoxtla, Huejotzingo, San Martín Texmelucan, San Matías Tlalancaleca, San Salvador el Verde y Domingo Arenas en Puebla.

La zona es considerada uno de los tres puntos donde mas se roba combustible en el país.

Puebla ocupa el tercer lugar nacional en el delito de robo de combustible. En la zona por la que atraviesan los ductos de Pemex provenientes de la refinería de Veracruz a la Ciudad de México la delincuencia organizada formó la "Franja del Huachicol", un perímetro de ordeña clandestina de combustible en distintos municipios.

En San Francisco Tláloc existe una guardia comunitaria contra los chupaductosformada en mayo de 2016, que tiene bien claro cómo funciona el saqueo de este bien de la nación. También el alcalde, los regidores y la policía municipal.

En entrevistas por separado las fuentes confirman el modus operandi de la banda principal, liderada por una mujer a la que llaman La Negra, quien se codea lo mismo con policías municipales –muchos de los cuales ya han sido dados de baja- que con soldados y agentes  federales.

Es una hora al día, a veces hasta dos, la que los delincuentes tienen para extraer hasta cuatro mil litros de combustible.

Personal especializado de Pemex es reclutado por el cártel para sustraer combustible de los ductos, "no cualquiera sabe picarle a un ducto", señala el guardia comunutario.

"Alguna gente de Pemex ayuda a los chupaductos, ellos son los tiene los horarios y las zonas por las que no fluirá el combustible, tienen la capacidad técnica para perforar el ducto y conectar la toma clandestina de manera segura", explica Juan, quien forma parte de la guardia comunitaria.

Para las tomas clandestinas utilizan válvulas de alta presión o de cerrado rápido, llaves de paso conectadas a mangueras de 1 a 2 pulgadas de diámetro.

El cártel perfora un ducto en San Martín Tlalancaleca y le entrega la administración a La Negra, ella se organiza con los chupaductos, también conocidos como huachicoleros, para establecer las horas de la ordeña y las rutas para salir del municipio con el combustible robado. 

 La Negra y su hermano El Salinas, quienes les permiten sustraer diésel de una toma clandestina a 2 pesos el litro para que lo puedan revender de a 5 a 7 pesos el litro de combustible.

Los rieles de tren, las bicicletas y los tanques de gas fueron los primeros artículos que comenzó a robar La Negra en San Francisco Tláloc, agrega Carlos, integrante de la guardia comunitaria que enfrentó a los huachicoleros.

"Del robo común La Negra pasó a la delincuencia organizada. Se hizo novia de un hombre que venía de Veracruz, que ya sabía de la ordeña de ductos de Pemex, así se inició en el robo de gasolina", explica Carlos, también integrante de la guardia comunitaria  y quien se cubre la boca con la mano como para evitar que vean que hizo el señalamiento. 

"Ella (La Negra) llega ofreciendo dinero o mujeres a los funcionarios y soldados, si no aceptan, los amenaza", cuenta Juan, vecino e integrante de la guardia comunitaria de San Francisco Tláloc, una de las juntas auxiliares del municipio.

La Negra, joven de silueta seductora que acentúa con ropa entallada, de piel morena y cabello rojizo decidió sumarle a la "plata o plomo", besos y caricias de mujer, lo que le ha redituado en favores y complicidad. 

El guardia comunitario afirma que los militares le aceptan todo a La Negra y que por eso no detienen la ordeña de ductos de Pemex.

"Les da $6 mil pesos a los militares para que vayan a dar una vuelta a otro lado y así su gente pueda seguir robando diesel por una o dos horas", comenta Juan.

"Como los soldados están de paso agarran lo que les da La Negra, dinero y mujeres, no vigilan, siguen los chupaductos, luego cambian a los soldados, así se van con dinero y bien cogidos los cabrones", afirma Juan.

Un funcionario del gobierno de San Martín Tlalancaleca, que pidió el anonimato por cuestiones de seguridad, narra que la gente de "La Negra" le ofreció $50 mil pesos semanales a cambio de "dejarla trabajar en paz".

Tiene a sus operadores de sobornos, ella nunca hace las ofertas directamente, así en caso de una denuncia penal, su nombre y alias no aparecerán. 

"Mandó a unos tipos a verme y proponerme una cuota semanal para que los policías municipales no les digan nada ni detengan huachicoleros", explica.

La pareja de La Negra tenía contactos con un cártel del narcotráfico con presencia en Veracruz y que también dedicado al robo de combustible, platica Carlos, el guardia comunutario.

Ese hombre sabía que por San Martín Tlalancaleca pasaban los ductos de Pemex, y con los conocimientos de La Negra de los caminos y las brechas, ambos integraron una alianza perfecta para la ordeña de combustible.

Cuenta que "de un día para otro comenzaron a circular camionetas con contenedores llenos de gasolina por la madrugada, después fue por la mañana y ya en un descaro total a cualquier hora, comenzaron a circular automóviles y camionetas de lujo que no se veían por aquí, y todo fue a partir de que La Negra se hizo novia de señor de Veracruz", relata.

Él murió en un accidente, por lo que La Negra y su hermano "El Salinas" heredaron el negocio de chupar ductos.

La Negra tiene entregarle un millón de pesos mensuales al cártel por la toma clandestina, por lo que ella pacta el precio del combustible con los huachicoleros para juntarles el dinero. Lo que junte después de millón de pesos es la ganancia de ella y su gente.

Dos pesos por litro de diésel es el precio que da La Negra a los chupaductos, mientras que en las gasolineras se vende a 17 pesos, señalaron vecinos, guardias comunitarios y autoridades municipales consultados por La Silla Rota.

Los huachicoleros la contactan y le informa cuantos contenedores de mil litros o cuantos bidones quieren llenar del diésel robado.

A San Matías Tlalancaleca llegan huachicoleros de municipios como Tlahuapan, San Salvador el Verde, Huejotzingo, Palmar de Bravo, San Martín Texmelucan, y del estado de Tlaxcala.

Los chupaductos revenden el diésel a un precio de 5 a 7 pesos en carreteras, incluso a empresas de transporte que compran grandes volúmenes para sus flotillas.

"Algunas empresas compran el diésel robado, así se ahorran más de la mitad del precio que en una gasolinera donde cuesta 17 pesos", explica el funcionario San Matías Tlalancaleca.

Daniel, guardia comunitario, agrega que los huachicoleros ya manejan volúmenes importantes de combustibles y buscan maneras de almacenarlo mientras consiguen compradores, "quisieron contratar a uno de mis tíos para hacer una cisterna dentro de una habitación en una casa de Texmelucan, con muros reforzados para evitar escurrimientos de diésel".

Se queja de la falta de acción de las autoridades para detener este ilícito, "a la fiscalía le hemos dado nombres y direcciones, pero no sabemos de alguna orden de aprehensión en contra de los huachicoleros".

Sin hostigamiento ni acoso ministerial, La Negra mantiene su imperio de robo de combustible.