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Bodas en los confines del mundo

Algunas parejas hacen todo lo posible por casarse en un lugar fuera de lo común y organizar eventos cargados de adrenalina que aceleran el pulso aún más de lo que ya está

The New York Times

lunes, 06 noviembre 2023 | 13:40

The New York Times

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Para llegar al lugar de su boda, Austin O'Reilly e Iulia O'Reilly cruzaron un oscilante puente colgante, intentando no mirar hacia el río glaciar que había debajo. A cada paso, el puente temblaba bajo el peso de personas y yaks. Austin O'Reilly, de 25 años, había visto puentes similares en la pelí- cula de 2015 "Everest". Ahora se encontraba en esa montaña con su prometida: caminando por un puente precario, cruzando morre- nas escarpadas y atravesando terreno rocoso en una travesía de nueve días hasta el campamento base del Everest.

Por aterrador que fuera el puente, no había vuelta atrás. "Te aferras a la vida y sabes que tu boda está al otro lado de la ruta", a una altitud de 5.000 metros, explica Austin O'Reilly.

La pareja vive en Nueva York y se conoció en 2019 a través de amigos comunes en la Universidad Seton Hall de Nueva Jersey, estrechando lazos por su amor al aire libre y los viajes. Cuando buscaban un lugar para la boda en 2022, nada les parecía bien. "Mi padre bromeaba diciendo: '¿Qué tal el Everest?". cuenta Iulia O'Reilly, de 26 años. La idea cuajó y tuvo una ventaja añadida: sería más barato que una boda en Esta- dos Unidos.

"Queríamos algo que nos supusiera un reto y representara nuestro amor mutuo", afir- ma Austin O'Reilly, contable de Deloitte.

El 22 de mayo, la pareja llegó al campamento base con los padres de Iulia O'Reilly y dos ami- gos de Austin O'Reilly. La ceremonia, de 10 minutos de duración, estuvo acompañada por el lejano estruendo de las avalanchas. "Sólo tú, tu amado y un poder superior ahí arriba", dijo Iulia O'Reilly, investigadora de Fox.

La novia llevaba un vestido blanco vaporoso y el novio un traje; ambos llevaban botas de montaña. "Con el telón de fondo de la cascada de hielo y los gla- ciares, y oyendo las avalanchas a lo lejos, vives un momento muy intenso, y además te falta mucho oxígeno", explicó.

Laura Gravino y su marido, Ian Taylor, propietarios de Ian Taylor Trekking, fueron los anfitriones del viaje. En los 13 años que llevan casados, la pareja ha organizado varias bodas de senderismo. Gravino dice que, para ella, el atractivo de una boda de

aventura reside en su contraste con las grandes bodas america- nas, que a menudo pueden ser complicadas y caras.

Los O'Reilly son una de las parejas que celebran una boda de aventura, sacando su lugar de celebración del ámbito de lo ordinario. Estos acontecimientos cargados de adrenalina cambian los salones de baile y las fincas históricas por montañas y lagunas, llevando a las parejas a situaciones físicas extremas y acelerando aún más sus pulsaciones.

Boda de aventura

Una boda de aventura es tam- bién una oportunidad para que la pareja participe en las actividades que les unieron. Haley Badenhop y Owen Leeper se conocieron en una cancha de voleibol de arena en Jackson Hole, Wyoming. "Él me dijo: 'Si quieres ir a la aventu- ra, avísame'", cuenta Badenhop, de 36 años. Un mes más tarde, lo hicieron durante una semana entera: saltaron desde acantila- dos, navegaron, hicieron sende- rismo y paddleboarding. "Al final 

de la semana, pensé: '¿Es así como podría ser mi vida?

Leeper, de 38 años, es esquiadora profesional, y Badenhop suele incorporar las montañas a su trabajo como artista mural. A veces, la pareja pasa días enteros esquiando junta. "Viviendo en Jackson, tienes que ser bueno esquiando", dice Badenhop. Y así nació la idea de una boda de esquí en Jackson Hole Mountain Resort, algo que nunca se había hecho en la cima de Rendezvous Mountain, situada en el sur de la cordillera Teton de las Rocosas.

La pareja y sus invitados

tomaron un tranvía hasta la cima y se reunieron sobre una extensión de nieve. La sobrina de Badenhop, vestida con un traje de nieve con tutú, lanzó pétalos de flores secas mientras camina- ba por el nevado pasillo. Tras el intercambio de votos, la pareja se calzó las botas de esquí. "No nos quitamos el traje y todo el mundo nos animó mientras bajábamos esquiando", explicó. "Es una 'pista negra', así que me había puesto un vestido sin tirantes en la espalda, y me lo pegué con cinta".

Los novios esquiaron o bajaron en tranvía para celebrar una fiesta con champán en la base. Era todo lo que Leeper había soñado.

Salir de la zona de confort

Para Ariel Slusher-Miethe, de 32 años, una boda de aventura era una forma de salir de su zona de confort. Antes de conocer a Alex Miethe en un club nocturno de Las Vegas en el que ambos trabajaban, nunca se había imaginado casán- dose. Pero tras su compromiso, empezó a plantearse una boda bajo el agua, otro lugar en el que nunca se había imaginado. Siempre le había dado miedo el mar.

"Sinceramente, era como una oda a él", dice. "Esto es lo mucho que te quiero: voy a enfrentarme a mis miedos y a bucear".

Slusher-Miethe, esteticista, tomó clases de buceo previas a su boda submarina, que tuvo lugar en diciembre de 2019. Volaron a Cozumel (México), donde se sumergieron bajo las olas de color aguamarina. La pareja se dio el "sí, quiero" utilizando signos, y sus 15 invitados observaron desde arriba mientras buceaban.

Un lugar poco convencional puede crear obstáculos logísticos únicos: La pareja tuvo que atar las alianzas a sus cajas. "Cuando estás bajo el agua, si el anillo se cae, puede ir a cualquier parte", explica Miethe, de 35 años y paramédico.

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