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Vocación y compromiso de tiempo completo

Su especialidad es la medicina interna y la cardiología, sin embargo ante la pandemia de Covid-19, el doctor Alejandro Ortiz de 42 años, ahora dedica hasta 38 horas continuas a atender pacientes infectados de coronavirus

Natalia Piña / El Diario

viernes, 23 octubre 2020 | 10:35

Después de la medianoche, el Dr. Alejandro Ortiz Arroyo llega a su hogar tras una jornada laboral continua de 38 horas. No ha dormido, sólo comió una vez y lleva más de un día sin estar con su familia. 

Amablemente, me concede una entrevista telefónica. Contesta mi llamada pasadas las 12:30 a.m. y comienza a platicarme acerca de su labor como médico juarense, de las preocupaciones que le ha traído la segunda oleada del Covid-19 en la frontera y de su trabajo antes de la pandemia. 

Con una pasión notable en su voz, pese al cansancio y a las dificultades a las que se enfrenta diariamente, me dice: “Nuestro compromiso es ayudarle a la gente”. Así, sin más, explica por qué se esfuerza todos los días, con sólo cuatro horas de sueño, para ir al Centro Médico de Especialidades a atender a todas las personas que pueda, porque él más que nadie sabe que el Covid-19 “no respeta a nadie”.  

“Es muy difícil. Tienes que sacrificar mucho tiempo con tu familia, tiempo para comer, tiempo para descansar. Lo más difícil es la familia, sacrificar mucho, mucho a la familia (…) Tengo pacientes que son mis pacientes de toda la vida y tengo pacientes que llegan a urgencias graves (...) Ahorita ves a todos por igual porque esta enfermedad no respeta, esta enfermedad no respeta a nadie”, me cuenta Ortiz Arroyo en entrevista para El Diario de Juárez. 

El especialista en Medicina Interna, Cardiología y Cardiología Intervencionista de 42 años, quien tiene 16 años de experiencia en el campo médico, suspendió sus consultas normales desde febrero para unirse a un grupo especial del Centro Médico de Especialidades, que únicamente se dedica a tratar pacientes con Covid-19. 

Desde entonces, trata de ayudar a todas las personas que llegan con él por igual. Inclusive, y debido a que los hospitales de la ciudad no tienen la capacidad de tratar a todos los pacientes, él ofrece consultas vía mensajes de texto y en ocasiones llega a tener de 45 a 50 mensajes diarios. 

“Mucha gente se enfermó en un solo momento. La ciudad tiene una capacidad para atender pacientes con Covid-19 grande, pero en este momento, en la segunda oleada, fueron muchos en un solo instante y eso hizo que los sistemas agotaran todas sus reservas, porque no son infinitas”. 

“Yo tengo a veces más de 40 consultas por teléfono y mucha de esa gente, la mayoría salen bien y a esa gente, por ejemplo, no le cobro nada (…) Mi compromiso es tratar de llegar a la mayor gente que pueda porque esto es una pandemia, es una desgracia y ya llevamos casi mil muertes en Juárez y muchas familias han muerto y tratas de ayudarlas porque te pones en su lugar”, manifiesta. 

Humildemente, el doctor Alejandro acepta que su labor es muy demandante, más en estos tiempos de pandemia, pero repite una y otra vez que, si no le dedicara el tiempo que le dedica a cada caso, “los pacientes pueden fallecer”, y eso es algo que él busca evitar a toda costa.

En pausa, parte de su trabajo 

Otra de las dificultades que se presentó en la vida del médico a raíz del Covid-19, es el impedimento de darle seguimiento a sus pacientes regulares. 

Por lo general, antes de la pandemia él trataba pacientes diabéticos, hipertensos, descompensados, con neumonías, patologías cardíacas, disecciones de problema de la aorta, colesterol alto y embolias, entre muchos otros padecimientos. 

Sin embargo, él se enfoca en el presente y busca dar lo mejor de sí mismo para ayudar a que Ciudad Juárez salga adelante, porque para él lo más gratificante de su trabajo siempre ha sido ayudar a los pacientes que “por estadística debían fallecer”.

“Cuándo los puedes ayudar y los sacas adelante después de que duraste con ellos 12 o 40 días, es muy gratificante verlo cuando se va de alta y saber que le pudiste ayudar y es muy triste cuando fallecen, muy triste decirle a la familia que su familiar falleció”, concluye.