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Vive su sueño

Cynthia Galván siempre se vio trabajando en la industria maquiladora. Hoy ha escalado peldaños de forma efectiva hasta llegar al puesto que ocupa como gerente de calidad en BRP

Brisa Frías / El Diario

lunes, 07 marzo 2022 | 16:52

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De niña se visualizó en medio de una planta armadora de automóviles, supervisando los procesos tal como lo hacía su papá. Hoy, a sus 36 años de edad, tras titularse como ingeniera industrial y hacer una maestría en Calidad y Productividad, Cynthia Galván es gerente de calidad de la planta 1 de BRP en Ciudad Juárez.

Gracias a su preparación y al anhelo de desarrollarse en el sector industrial, la joven escaló peldaños de forma efectiva, rompiendo sus propios paradigmas.

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Líder en su área, ingresó a la compañía canadiense hace exactamente nueve años. Su primera posición fue como ingeniera en el área de calidad de Side by Side, como se le llama a un tipo de vehículo todoterreno que allí se fabrica.

“Dos años después me promovieron como coordinadora de calidad en el área de cuatrimotos, y ya de ahí como gerente de calidad de toda la planta”, comparte Galván.

A partir de ese momento, la responsabilidad aumentó, lo que ha sabido afrontar con el apoyo de su equipo.

Un reto diario

La vida de un gerente, dice Galván, “es manejar gente, dinero, reportes, revisar las finanzas, la calidad, atender quejas de clientes”… en fin, un cúmulo de factores que debe saber controlar no solo en el presente, sino siempre haciendo una proyección ulterior.

Así, la jornada se va en juntas, en toma de decisiones, en pronosticar qué va a pasar y qué acciones deben tomarse.

De su faena, explica que una de las primeras tareas es “asegurar que la materia prima que recibimos está en óptimas condiciones para utilizarla dentro de nuestra planta”.

También vigila la disponibilidad de insumos para operar y se cerciora de que los planes de inspección y los controles de calidad que están establecidos dentro de los procedimientos se lleven a cabo de la forma correcta por todos los departamentos que están involucrados.

Como cabeza de su grupo, otra de las tareas que Galván realiza es coordinar las certificaciones que el personal a su cargo necesita para poder desempeñar de manera óptima su trabajo.

“Tenemos diferentes retos, el mercado es cambiante, a veces necesitamos una certificación, a veces otra, que la gente esté entrenada, y yo me hago cargo de eso en mi departamento”.

“Soy gerente… ¿por qué otra mujer no podría?”

Siendo ella un ejemplo del desarrollo personal y profesional que puede tener una mujer dentro del sector industrial, al llegar a la gerencia se propuso incrementar la cantidad de mujeres en el departamento de calidad. 

“Cuando entré de gerente solo había una mujer, dos conmigo, cuando me dieron calidad de proveedores éramos tres, y desde el año pasado hasta ahora ya somos ocho”.

Otra idea que ejecutó Galván fue crear un grupo de mujeres al que llama ‘Quality Woman’, en donde cada una aporta iniciativas para empoderarse.

Al hacer una reflexión sobre la presencia de la mujer en la industria, dice que aún persiste el paradigma de que en determinadas áreas o puestos solo se contrata a hombres, cuando no es así.

“Lo que he visto mucho es que cuando queremos contratar, no muchas mujeres aplican, y creo que es por la percepción, como ven que hay equipos donde hay puro hombre, han de pensar que es así, pero no. Por eso hemos tratado de contratar mujeres, para que vean que no necesariamente son puestos para hombre, yo empecé en piso y ahora soy gerente, ¿por qué otra mujer no podría?”, expresa Galván.

Agrega que la misma apertura por parte de la empresa se da en todos los niveles, lo que es más notorio de cinco años a la fecha. 

Con el ejemplo en casa  

Cynthia Galván ha demostrado la capacidad que tiene para ocupar un puesto gerencial, al que llegó más rápido de lo que había pensado.

“Me visualizaba exactamente dónde estoy, pero no tan rápido. En ese entonces me preguntaban ¿cómo te ves de aquí a cinco años?, y no lo imaginé. Fue trabajo duro, no es fácil al inicio, ven que una mujer va a ser su jefe, y que es joven, no es fácil, pero me ha tocado un súper equipo y me han apoyado”, comparte.

Ese sueño que ahora vive fue sembrado por su papá cuando era niña, en un momento muy particular. 

Recuerda que en una ocasión, su padre, quien era gerente de calidad en una planta de General Motors, la llevó a trabajar, pues la empresa programaba un día para esa convivencia. 

“Yo veía que él era el que controlaba los procesos, veía los datos, las certificaciones, y me llamaba mucho la atención, siempre tuve en mente hacer lo que mi papá había hecho. Cuando me dieron la oportunidad aquí en calidad yo súper feliz”.

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