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Una nueva forma de ver al mundo

Álvaro Figueroa debe desinfectar la ambulancia que conduce cada vez que traslada a algún paciente, en algunas ocasiones llegan a ser más de diez, una rutina que ahora es obligatoria para evitar el contagio, para cuidarse él y proteger a su familia

Eduardo Morán/ El Diario

lunes, 22 junio 2020 | 17:07

No poder ver a sus padres, no poder convivir con sus hijos, tener que decirle a su esposa que no podrá viajar a Juárez para evitar un contagio, incluso la falta de un empacador que guarde el mandado en las bolsas cuando va al supermercado, son situaciones que a Álvaro Figueroa Álvarez le han abierto mucho la forma en que ahora ve el mundo.

Álvaro es operador de ambulancia en el Hospital General Sub Zona 22 de Casas Grandes, pero su familia radica en Juárez, por lo que era común que cada vez que tenía oportunidad venía a visitarlos.

Pero desde que tuvo que trasladar por primera vez a un paciente diagnosticado con covid-19, las visitas a la familia prácticamente se interrumpieron durante varias semanas.

“Esta situación en lo personal me abrió mucho la forma de ver el mundo y el trato a la gente. Valoras más a tu familia ahorita que no puedes verlos. Yo tardé mucho en ver a mi papá y a mi mamá, a mis hijos y a mis hermanos. La verdad que sí necesitas ese calor, porque muchas veces los tienes ahí y no vas por equis o por mangas.  Entonces, a mí sí me cambió algo, por muy pequeño que haya sido, pero si me cambió.”

Fue hace cerca de dos meses que tuvo ese primer contacto, cuando junto a su compañero de trabajo trasladaron a una señora que estaba internada para que le realizaran unos estudio. De regreso en el hospital el estado de salud de la paciente se complicó y murió.

“A mí me tocó ver cómo falleció por Covid-19, es una muerte horrible. En un lapso de unos diez minutos estuvo en agonía y es horrible, la verdad a mí me hizo llorar. Hicieron todo… pues todo el protocolo para asistir a la paciente, pero desgraciadamente no sobrevivió.”

Fue también la primera ocasión que tuvieron que seguir protocolo de medidas de seguridad y prevención al entrar y salir del hospital, desinfectar la ambulancia y bañarse al regresar.

Cuando Álvaro llega al trabajo a las 7:00 de la mañana, lo primero que tienen que hacer es descontaminar la ambulancia por dentro y por fuera, es decir, la cabina médica y la cabina de los operadores.

“Regularmente sí lo hacíamos, pero no tan seguido. Antes era su limpieza normal y pues te aguantaba. Ahora no, ahora es diferente. Ahora si en el turno mueves 10 pacientes con covid, 10 veces tienes que desinfectar la ambulancia de arriba abajo, en eso si ha cambiado totalmente.”

Cada vez que trasladan a un paciente con Covid, ya sea porque fue dado de alta o porque será llevado a una clínica particular a que le hagan una tomografía, Figueroa Álvarez tiene que ponerse todo el equipo de protección requerido.

“Te pones todo, entras por el paciente, lo metes a la cápsula y vámonos. Regresando se desinfecta la ambulancia, te metes a bañar ahí en el hospital y ya te pones otra vez tu uniforme.”

Es un traje muy completo. Primero se tienen que quitar totalmente la ropa, luego visten un uniforme quirúrgico, después un gorro, gogles, una bata quirúrgica y sobre esa el overol que los cubre por completo, de arriba abajo, además de botas y doble guantes.

Cuando llega a su casa, en Casas Grandes, tiene que descontaminar los zapatos, se quita toda la ropa y entra directo a bañarse.

-¿Qué te ha hecho pensar toda esta situación?

“Que como seres humanos nos valoremos más, que haya más amor en nuestros corazones y seamos mejores seres humanos, cuidar el planeta, los animales.”

Álvaro recuerda que la otra vez que fue con su esposa al mandado extrañó la presencia de los empacadores, ahora que él lo tuvo que hacer se dio cuenta que no se trata nada más de echar los productos a las bolsas como sea.

“La verdad por muy mínimo que sea todos necesitamos de todos y todos son esenciales en lo que hacen.”

Así, considera que todo esto ha cambiado su mentalidad, pues incluso ahora simplemente para entrar a la tienda se tiene que hacer fila. 

Su familia le pide todos los días que se cuide, al grado de que Álvaro considera que están más preocupados ellos por él, que él mismo. Con su esposa Joana habla todos los días y la semana pasada le mandó un video donde están sacando del hospital a una paciente que fue dado de alta después de haberle ganado la batalla al Covid.

“Cuando sale del hospital se pone todo el cuadro que estuvo con el paciente, todos los compañeros, enfermeros, médicos, asistentes, todos, y pues le aplaudieron, toman video y se lo mandé a mi esposa y dice que le dio mucho sentimiento y lloró por la labor que hago. Y sí, estoy muy expuesto, pero en verdad lo hago con amor, lo hago con cariño, me gusta y pues adelante.”