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Todo un sueño

Hoy más que nunca, muchos viajeros buscan estar lejos de grandes aglomeraciones y, a menudo, disfrutar de su destino a un ritmo menos acelerado que antes.

Juan Carlos Molina / Agencia Reforma

viernes, 03 septiembre 2021 | 13:46

Hoy más que nunca, muchos viajeros buscan estar lejos de grandes aglomeraciones y, a menudo, disfrutar de su destino a un ritmo menos acelerado que antes.

Para tener una experiencia que cumpla con estos propósitos, resultará difícil no rendirse ante los encantos de Riviera Yucatán y Puerto Maya. Estas zonas, que incluyen más de 350 kilómetros de litoral entre Celestún y El Cuyo, presumen manglares, ojos de agua, cocoteros, esteros, avistamiento de aves e impactantes atardeceres.

Valdrá la pena hacer una parada en Sisal, un puerto localizado en medio de dos reservas naturales, que tuvo un destacado rol comercial durante la Colonia.

Desde este lugar, muchos visitantes toman recorridos en lancha para conocer manglares y, a ciertas horas, avistar cocodrilos. Por cierto, no habrá que irse de este poblado sin probar un pescado Tikin Xic.

Más al este, en el puerto de Progreso, el nivel del mar en varios espacios es tan poco profundo que los turistas pueden adentrarse por varios metros en un agradable paseo sin que el agua llegue más arriba de la cintura. Incluso, el muelle de la zona se extiende hasta a 6.5 kilómetros de distancia de la costa. Y desde el cercano pueblo de Chuburná se podrán ver ruinas mayas, realizar un recorrido en bicicleta, pasear en kayak o practicar kitesurf.

Muchos también hacen una parada en el poblado de San Felipe, donde uno de sus sellos distintivos son las coloridas casas de madera. Desde ahí, toman un recorrido guiado hacia el cercano Río Lagartos, en el que, dependiendo de la hora y de la temporada, pueden observarse flamencos, cigüeñas o pelícanos.

Y en el muy adecuadamente nombrado destino de Las Coloradas, resulta imposible no deslumbrarse ante el intenso rosa de las lagunas, causado por la alta salinidad del agua y la presencia de ciertos microorganismos.

Hay que tomar en cuenta que toda la costa no se puede recorrer en auto de manera continua, ya que en este camino hay reservas protegidas por las que no pasan carreteras.

Pero, lejos de ser un problema, esto permite al viajero hacer paradas en encantadores destinos no costeros, como Tizimín, que, además de ser conocido por su celebración anual de Reyes, tiene atractivos como el cenote Kikil y la zona arqueológica de Kulubá, que está localizada a aproximadamente media hora de la cabecera municipal.

El punto más al este de Riviera Yucatán es El Cuyo, un pueblo pesquero cercano a la frontera con Quintana Roo. Este lugar resulta perfecto para descansar durante algunos días en una villa frente al mar. Además, por esta región convergen las corrientes del Golfo de México y del mar Caribe, lo que frecuentemente resulta en una bellísima paleta de colores en el agua.

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