Vamos

Poco a poco volverán a latir

En muchas plazas del mundo es posible entender la historia de un destino, como en la de Tiananmén, en China, o conocer la vida cotidiana de los lugareños, como en la Plaza de Mayo, de Buenos Aires, Argentina. Jemaa el Fna, en Marrakech, Marruecos, se presta para entregarse a los placeres de comer y oír historias

Agencia Reforma / Otro atractivo espacio es la Piazza Navona (foto), en Roma. De estilo barroco, al recorrerla, además de refrescarse con un delicioso gelato, hay que admirar la Fuente de los Cuatro Ríos.
Agencia Reforma / Hay viajeros que han fotografiado la imponente arquitectura que rodea a las plazas. Así sucede en la Plaza de Registán, en Samarcanda, Uzbekistán.
Agencia Reforma / ¿Cuántos viajeros no las han usado como punto de encuentro o para celebrar alguna ocasión especial? Un ejemplo es la neoyorquina plaza de Times Square.
Agencia Reforma / Es difícil pensar en un lugar que represente la historia y cultura de Rusia mejor que la Plaza Roja de Moscú, espacio que alberga la Catedral de San Basilio.
Agencia Reforma / La plaza Jemaa el Fna, en Marrakech, Marruecos, se presta para entregarse a los placeres de comer y oír historias.

Agencia Reforma

lunes, 06 julio 2020 | 10:30

Por amor a las plazas

Durante los últimos meses, las plazas públicas alrededor del orbe han permanecido sin su acostumbrado bullicio. Debido al confinamiento se vaciaron, pero poco a poco estos espacios al aire libre volverán a latir.

En muchas de esas amplias explanadas es posible entender la historia de un destino, como en la Plaza de Tiananmén, en China, o conocer la vida cotidiana de los lugareños, como en la Plaza de Mayo, de Buenos Aires, Argentina. Jemaa el Fna, en Marrakech, Marruecos, se presta para entregarse a los placeres de comer y oír historias.

¿Cuántos viajeros no las han usado como punto de encuentro o para celebrar alguna ocasión especial? Un ejemplo es la neoyorquina plaza de Times Square.

Hay quienes también han fotografiado la imponente arquitectura que las rodea. Así sucede en la Plaza de Registán, en Samarcanda, Uzbekistán.

Las hay clásicas y que guardan un sinfín de historias como la Plaza Mayor, en Madrid, que resurgió luego de tres grandes incendios, el más reciente en 1790. Toda ella es imponente, pero entre sus íconos destacan la estatua ecuestre de Felipe III y  la Casa de la Panadería, con murales que presumen figuras mitológicas como Baco, dios del vino.

Cuando podamos volver a viajar, conviene visitar este sitio y escuchar las múltiples historias que encierra como cuando fue escenario de "autos de fe" de la Santa Inquisición, coso taurino y plaza de mercado. Que nadie se vaya, además, sin probar una típica bocata de calamares.

Otro atractivo espacio es la Piazza Navona, en Roma. De estilo barroco, al recorrerla, además de refrescarse con un delicioso gelato, hay que admirar la Fuente de los Cuatro Ríos, que presume colosales figuras que aluden al Nilo, en África; al Danubio; en Europa, al Ganges; en Asia y al de la Plata, en América.

Y es difícil pensar en un lugar que represente la historia y cultura de Rusia mejor que la Plaza Roja de Moscú, espacio que alberga la Catedral de San Basilio.

Cuando la crisis sanitaria y la apertura de fronteras nos permitan viajar, seguro volveremos a llenar estos sitios. Mientras tanto, podemos incluirlos en nuestra lista de deseos.

 

Muy amplias

La Macroplaza o Gran Plaza, en Monterrey, cuenta con aproximadamente 400 mil metros cuadrados de extensión, según datos oficiales de turismo de la ciudad. Y, el Zócalo de la Ciudad de México cubre aproximadamente 46 mil 800 metros cuadrados, de acuerdo con información de la alcaldía Cuauhtémoc.